Los descendientes del apellido Rufas de Azlor se reúnen cada septiembre para celebrar la vida, hace 45 años que decidieron hacer un encuentro familiar con una comida y agradecer que aún se veían la gran cantidad de primos con sus familias y no solo en los entierros.
Este año han sido casi 70 de todas las edades, desde niños hasta mayores de más de noventa años. Encuentros atrás se juntaron casi doscientos descendientes de tres Rufas, dos de los cuales José y Mariano Rufas Calvo se casaron con dos hermanas, Modesta e Isidra Clavera Codera, naturales de Fonz y Gregorio casado con María Cambra Ballabriga.
Es de admirar que después de más de un siglo y tantas décadas, sus descendientes de varias generaciones, se reúnan en torno a la casa madre para celebrar que honran al apellido Rufas. Reuniéndose en torno a unos antepasados comunes, en estos tiempos tan convulsos y de tanta rapidez, donde cada uno va a lo suyo, es de alabar estas reuniones anuales para saludarse y socializar entre personas que viven lejos, saber unos de otros y desearse lo mejor.
Los mayores son nuestra memoria y los pequeños el futuro. Se agradece a todos, primero a los organizadores y luego a los asistentes el que mantengan viva esta llama del fuego familiar para que les siga calentando y recibiendo luz allá donde vivan pues están repartidos por varias localidades de la provincia de Huesca, Zaragoza, Cataluña, Madrid y otras partes de España.
Después de una misa en memoria de los familiares fallecidos, se procedió a la comida en la casa madre del apellido Rufas, documentada desde 1796 según consta en su escudo heráldico que luce en su fachada pues tienen derecho de infanzonía, cada año se homenajea al miembro de más edad y todos firman en un libro de actas para dejar constancia del encuentro, deseando volver al año siguiente para llevar a su familia y que la tradición siga por muchos años más.


