Tostadas con ajo, aceite virgen extra de Salas Altas y sal, acompañado por «pizquetas» de longaniza y panceta, el tradicional «ajaceite» y embutido. Todo ello regado por vino de la D.O. Somontano. Estas delicias de la cocina popular las degustaron el nutrido público que acudió a la I Fiesta de la Rematadura, organizada por el Grupo de Estudios de Salas Altas, en colaboración con la almazara La Unión y el Ayuntamiento para celebrar el final de la recolección de las aceitunas y la obtención de un aceite de gran calidad.
La rematadura era una celebración que se celebraba antaño en las casas de Salas Altas y de otros lugares del Somontano una vez que concluía la recolección de aceitunas y se molturaba el primer aceite. El Grupo de Estudios ha documentado esta tradición en varios trabajos editados en vídeo y en un monográfico de su publicación Ra Branquillera» y con la celebración de ayer pretende recuperar la esencia de una fiesta autóctona que se había perdido.
La fiesta fue todo un éxito de participación y tiene visos de convertirse en una celebración importante dentro del calendario de citas y festejos del Somontano. La Rematadura fue un canto al olivo y con ella se pretende animar a la población de Salas Altas y a la del resto de la comarca a impulsar este tradicional cultivo, como explicó el presidente del Grupo de Estudios, Miguel Ángel Lisa.
La jornada comenzó a las doce con un concurso de dibujo infantil dedicado al olivo. Mientras en la hoguera, los hombres preparaban las tostadas de ajo y aceite, y dentro de la almazara se desarrollaba el concurso de «ajaceites» que ganó María Carmen Mur. «Lo he hecho con mucha ilusión, cociendo tres patatas en su punto; luego eché tres huevos enteros y después piqué los ajos con la patata y cuado ya estaba unido iba echando el aceite poco a poco y moviendo siempre al mismo lado. El secreto está en hacerlo con mucho amor y mimo», explicaba la ganadora.
Tras la degustación popular llegó el acto más simbólico la colocación por parte de Cosme Carpi, el presidente de La Unión, de «ro camal», una rama de olivo cargada de olivas, en la ventana de la almazara para que el año siguiente la producción de aceite sea abundante. «En años sucesivos queremos que el ramo de olivera lo coloque una persona del Somontano o de la provincia que está trabajando para que el aceite vuelva a ser lo que ha sido en esta comarca», afirmó Lisa.
Este año ha sido el segundo de recolección de la almazara La Unión, inaugurada en 2008 y la cosecha ha sido «extraordinaria» como aseguraba el presidente de la cooperativa Cosme Carpi. Se han molido 96.000 kilos de olivas que han dado más de 22.000 litros de olivas virgen extra «de buenísima calidad», como así lo ha avalado el panel de cata de Alcañiz.




