Es posible ahorrar grandes cantidades de dinero cada mes con solo tener en cuenta una serie de pasos básicos en la gestión de las finanzas personales. Vamos a hacer un recorrido breve por siete reglas de oro que debes seguir para poner en forma tu cuenta bancaria, sacar mayor partido a tus ingresos y mantener bien a raya tus gastos.
Organiza tus finanzas en un calendario
Primero que nada, saca el calendario y comienza a anotar las fechas clave de tus finanzas. ¿En qué días del mes recibirás tus ingresos? ¿En qué fechas prevés que tendrás más gastos? Calcula con anticipación cuánto dinero tendrás en cada momento y cuánto deberás gastar cada día para separar esas cantidades de antemano y evitar préstamos o sustos innecesarios. No planifiques todo el mes: proyecta buena parte del año y trata de ahorrar durante los meses más tranquilos para poder gastar cuando sea más necesario. La vuelta al cole, las vacaciones, la fianza de un piso o las compras de Navidad son momentos difíciles que se pueden solucionar distribuyendo con inteligencia el gasto durante los meses anteriores.
Establece presupuestos ajustados
Tus ingresos son limitados, así que no compres de más. Procura siempre tirar a la baja el presupuesto para tus gastos, y asegúrate de no sobrepasarlo nunca. Un presupuesto ajustado te ayudará a ser creativo con tus gastos y a buscar formas alternativas de conseguir las cosas básicas. Quizá sea buena idea cambiar de compañía de seguros, salir algo menos o comprar ropa algo más económica para poder contar con un margen de maniobra mayor en caso de imprevistos.
Categoriza tus gastos
Organiza una tabla donde puedas colocar tus gastos en diferentes categorías para que te resulte más sencillo visualizar en qué gastas más. Te sorprenderá descubrir la cantidad de dinero que se te va al mes en cafés y compras superficiales que quizá te podrías estar ahorrando o podrías destinar a fines más necesarios. Trata de poner en perspectiva los pequeños gastos cotidianos, porque con frecuencia son los que más nos terminan costando al final del mes, y siempre son los más sencillos de corregir durante el día a día.
Separa tu cuenta de ahorros
Destina una cuenta bancaria exclusivamente para tus ahorros y no la utilices más que para eso. Separa una parte de tu presupuesto mensual para engrosarla y manéjate en el día día solo con tu cuenta corriente, como si tu cuenta de ahorros no existiera. Esto te ayudará a mantener tu presupuesto a raya y te permitirá contar con un gran fondo de dinero para más adelante. La posibilidad de contar con un margen de gasto extra cuando llega un imprevisto realmente supone una diferencia, y te permitirá esquivar intereses elevados en compras a crédito innecesarias.
Protege tus equipos
Asegúrate de que tus equipos informáticos están siempre protegidos con un antivirus actualizado y una VPN robusta. ¿No sabes aún lo que es una VPN? Es un servidor privado que te permite encriptar toda la información que entra y sale de tu PC y tus teléfonos. Una gran parte de nuestras compras y gestiones bancarias se realizan por internet casi a diario, y una sola fisura en nuestra conexión puede causarnos pérdidas terribles en nuestras cuentas y tarjetas. No permitas que tus ahorros desaparezcan en el ciberespacio, y trata siempre de mantener un cuidado extra en la gestión de tus pagos, contraseñas y aplicaciones bancarias.
Revisa tus finanzas a diario
Dedica al menos cinco minutos al día para revisar tus finanzas, sin excusas. Cinco minutos son más que suficientes para comprobar el estado de tus cuentas, el balance en tus tarjetas y recuperar la perspectiva de tus próximos gastos a corto y medio plazo. Este sencillo hábito te ayudará a contener las compras innecesarias y gestionar tu dinero de forma equilibrada en previsión de lo que esté por venir. Te servirá además para tomar conciencia de tu situación financiera y compartir mejor con tu familia de las posibilidades reales de gasto en cada momento. Cuanto más presente tengas todo esto, más dinero te quedará en la cuenta al final del mes.
Evita los créditos innecesarios
Y, por último, una de las grandes reglas de oro de las finanzas: evita siempre los créditos innecesarios. Una gran parte del presupuesto anual se evapora en intereses que podían haberse evitado, especialmente por culpa de compras superficiales o pagos de última hora que tuvieron que hacerse a crédito por falta de planificación. Los intereses de un crédito vienen a ser como un impuesto a la imprudencia, y representan un sobreprecio que nos podemos evitar. Simplemente, reúne primero y gasta después. Así de fácil. Con una acción tan simple podrás ahorrarte cientos, sino miles de euros al año que podrás reinvertir en tu familia, tus estudios o en cualquier capricho que te quieras dar.

