En los últimos años estamos asistiendo al cierre de negocios familiares en Barbastro. El último de ellos será Panadería Buera, cuyo cese de actividad previsto el 31 de marzo, llevamos a nuestra portada para rendir un homenaje a este y otros establecimientos surgidos hace décadas.
Sirva la editorial para compartir nuestro más profundo respeto y cariño por todo ese comercio de antaño, de trato cercano y con productos y servicios de primera calidad, que dio fama provincial y regional a la ciudad del Vero.
Podría decirse que asistimos a un fin de ciclo.
A Buera, le seguirán si no se evita, el cierre de otros establecimientos familiares que no han podido materializar el relevo generacional o que no han encontrado profesionales interesados en un traspaso. Pasear por Barbastro puede llevarnos a un estado melancólico si prestamos atención a tantas persianas echadas, a carteles con ‘Se Vende’, ‘Se Alquila’, ‘Se Traspasa’.
Es una realidad palmaria que nos lleva a plantearnos tres reflexiones.
¿Las administraciones promueven la continuidad de estos negocios que por sus condiciones específicas (PYMES en su mayoría) deberían beneficiarse de discriminación positiva en el ámbito contributivo?
¿Hay mano de obra dispuesta a continuar en ellos?
Y tercera cuestión: ¿los consumidores apoyamos estos establecimientos comprando en el comercio local u optamos por otros criterios de compra: internet o grandes superficies?).
Donde hay comercio surge la actividad en los barrios. O si no, fijémonos en la calle Monzón, un lánguido reflejo de lo que otrora fue.
No se trata de abrir una batalla entre comercio tradicional y electrónico, sino más bien fusionar las ventajas de ambos. En Monzón, sin ir más lejos, se ha puesto en marcha un sistema de ecoreparto (premiado por el PP en su última convención nacional) que reduce las emisiones y lleva los pedidos a las casas de los clientes.
¿Por qué no se exporta a Barbastro?
Y sobre las compras electrónicas, dónde ha quedado la idea de crear una plataforma de comercio electrónico para empresas locales surgida al comienzo de la pandemia a propuesta de la Comarca y el CEDER Somontano, en colaboración con la AESB. Otras ciudades vecinas lo hicieron. Precisamente al cierre de esta edición, la asociación anunciaba que el 10 y 11 de noviembre Barbastro volverá a acoger el Congreso de Comercio e Innovación. Son temas que deberían abordarse.
Nuestra portada de febrero también hace un guiño a todas las mujeres, trabajadoras o empresarias como Ana María Buera que ha llevado las riendas de un negocio familiar durante décadas.
Un ejemplo de empoderamiento femenino en los tiempos en los que no era tan popular ese término. Como a todas las mujeres actuales que ahora trabajan doble, fuera y dentro de casa.
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