Eduardo Ferrer Marchite.
Con el presente escrito deseo expresar mi solidaridad a todos los docentes que haciendo lo que buenamente pueden con los medios materiales y las condiciones laborales de las que disponen, realizan una labor tan vital como la de culturizar unos pequeños cerebros que serán nuestro futuro a no muy tardar.
Y especialmente a los integrantes de la Escuela Municipal de Música de la cual con mis treinta y dos años soy alumno, y convivo con la escasez de presupuesto tanto para material como para adecuación de instrumentos…etc.
Multitud de cuestiones apenan los días de muchos vecinos de Barbastro. La mayoría de ellas se encuentran fuera de nuestro poder individual si hablamos de solventarlas pero afortunadamente cada persona, en el campo que sea, y del modo que sea, posee una cultura que le ayuda a comprender el poqué de lo que acontece e incluso los más intrépidos intentan poner barreras al sinfín de despropósitos e irracionalidades que día a día intoxican nuestra vida.
Así pues, vamos a pedir por una mejor dotación de medios a los centros de enseñanza de la materia que sea, pues es seguro la única forma de mejorar las raíces de una sociedad que cada día enferma más y más en cada una de sus ramas.
La cultura es el único recurso individual de cada persona que le impide convertirse en un robot, en una máquina carente de personalidad y de ideas propias que ayuden a cambiar tantas y tantas cosas que se deberían cambiar.



