Después de los atentados en Barcelona se leía en los periódicos que se podía activar el nivel 5 de alerta antiterrorista, lo que supondría que las fuerzas de seguridad estuviesen presentes en las calles.
Afortunadamente la sociedad barcelonesa salió a la calle con mensajes de paz y solidaridad y no de odio. Los mensajes contestando a los racistas que confunden yihadismo con Islam se comparten por doquier en internet, menos mal.
Pero las cifras nos dicen que el gobierno de nuestro país, que aunque débil, gobierna, tiene una política clara en materia de seguridad (que podríamos llamar de guerra). Según el Instituto de Estudios por la Paz de Estocolmo (SIPRI) España fue el tercer exportador de armas a Arabia Saudí, solo después de EEUU y UK. El último informe de Oxfam Intermón, Amnistía Internacional, Fundi Pau y Greenpeace arroja que desde que empezó la guerra de Yemen (8.000 muertos)España ha vendido 650 millones de euros a Arabia Saudí entre 2015- 2016.
España por ley prohibe la venta de armas a países en guerra o donde se violen los derechos humanos, el encargado de velar porque esto se cumpla es JIMDDU, un órgano interministerial que se encarga de aprobar las exportaciones de armas. En el primer trimestre de 2015 se autorizaron 16 licencias de exportación de material de defensa a Egipto (fuente: Amnistía Internacional) por valor de 1,9 millones de euros.
En el mundo, el mercado de la seguridad fronteriza mueve 15 millones de euros, los muros de Europa se convierten en zonas de conflicto, en zonas de guerra, – parece que los que están detrás de estos muros no sean refugiados y refugiadas que huyen de la guerra, el hambre y la indignidad y que necesitan nuestro asilo y solidaridad-, sino el enemigo, el enemigo horripilante del que tenemos que defendernos. Recordemos que las cámaras de seguridad y los dispositivos antipersonas fronterizos tienen en su mayoría tecnología israelí detrás. Israel es el país cuyo ejército tiene las últimas novedades armamentísticas, el 5,3% de su PIB mueve el negocio de la industria llamada de seguridad. Israel prueba sus armas en Palestina masacrando civiles y también da cursos a los Mossos, la Ertzaina y la Policía Nacional sobre estrategias represivas. Pero España no se queda atrás, España es el séptimo país del mundo en venta de armas.
Todo el mundo jura y perjura que quiere la paz pero la venta de armas es el tercer negocio más lucrativo a escala mundial (movió 1,8 billones de dólares en 2014) y los principales compradores son los gobiernos del mundo, es decir, que se pagan con fondos públicos. En la feria que se celebró en el mes de marzo en Madrid (HOMSEC) quienes venían a comprar eran ministros y asesores de gobiernos… Si estamos continuamente desarrollando y comprando armas ¿es para no usarlas?, y si no las usamos y renovamos nuestro arsenal ¿qué hacemos con el viejo?, no nos engañemos, no se destruye, se vende… ¿a quiénes? A otros gobiernos, grupos paramilitares, terroristas del mundo entero.
Gastamos en armas para defendernos, para estar seguros (¿contra gente que coge una furgoneta para matar?) hace falta mucho recorte de libertades y derechos, mucha presencia militar y policial en todas partes, ¿estamos de acuerdo con esta política?. MªDolores de Cospedal decía el 24 de marzo que para qué invertir en sanidad o educación si no tenemos seguridad, la seguridad es lo primero… ¿la seguridad o la venta de armas que es otro negocio de puertas giratorias?.
Las guerras se fundan en la maldad del ser humano, pero no solamente en la de quienes empuñan las armas, sino en la falta de escrúpulos de los señores de la guerra, los vendedores de armas. Las víctimas son personas, y personas son los que mueren en París, Barcelona, Londres, Alepo, en el mar Mediterráneo y en Bagdag.
Por mucho que intenten manipular y esconder las cosas, España fue el país que salió a la calle masivamente en contra de la guerra de Irak, Barcelona la ciudad que pidió que se abrieran las fronteras a los refugiados… esos somos nosotros, no nos confunden, no nos confundirán.




