Tallada Nueve ha abierto sus puertas en la plaza de la Tallada de Barbastro como un nuevo espacio destinado a exposiciones, conferencias, presentaciones de libros, talleres artísticos y otras propuestas culturales. El proyecto está impulsado por el impresor Fernando Encinar y su mujer, Pilar Vigo, junto a un grupo de colaboradores, y se estrena con una exposición fotográfica que recorre la transformación histórica, urbana y social del sur de la ciudad.
El alcalde de Barbastro, Fernando Torres, inauguró oficialmente las instalaciones, que fueron bendecidas por el obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo. El acto reunió a representantes institucionales, empresariales, sociales y culturales de la ciudad.
Fernando Encinar reconoció al comienzo de su intervención que no se siente cómodo ocupando el primer plano. «Los que me conocéis sabéis que lo mío es el trabajo y que rehúyo el protagonismo. Pero hoy es la excepción», afirmó antes de dar, junto a Pilar Vigo, la bienvenida a un espacio que, según expresó, «a partir de hoy será un poco de todos los barbastrenses».
Un proyecto entre la imprenta y la creación artística
Tallada Nueve es el resultado de una iniciativa que ha atravesado distintas etapas y se ha ido transformando hasta alcanzar su configuración actual. Según explicó Encinar, el proyecto responde a dos propósitos: recordar la trayectoria de su familia dentro de las artes gráficas y ofrecer unas instalaciones en las que puedan desarrollarse diferentes actividades culturales.
El promotor tuvo un recuerdo especial para su padre y su abuelo, de quienes aprendió los fundamentos del mundo de la imprenta. También señaló que el esfuerzo acumulado durante varias generaciones ha convertido a Imprenta Moisés, según afirmó, en la empresa familiar más longeva de este sector en la provincia de Huesca.
«En definitiva, unir el mundo de la imprenta y el mundo de la pintura y el arte», resumió Fernando Encinar al explicar el sentido de Tallada Nueve.
La primera exposición muestra cómo era la vida en esta parte de Barbastro: sus vecinos, costumbres, comercios y talleres. San Hipólito no solo era uno de los accesos a la ciudad, sino también un lugar por el que llegaban mercancías y transitaban viajeros procedentes de distintos puntos.
Encinar recordó que se trataba de un barrio «lleno de vida donde la actividad no cesaba», muy marcado por la presencia de la estación de ferrocarril y por el movimiento comercial y humano que generaba.
María Maza reconstruye el relato de La Tallada
La exposición inaugural lleva por título «La Tallada y el Ferrocarril: un recorrido por el sur de Barbastro (siglos XVI-XXI)». Ha sido coordinada por la artista María Maza, con el asesoramiento del historiador Juan Carlos Ferre y la colaboración de numerosas personas que han cedido fotografías.
Maza agradeció esas aportaciones, imprescindibles para poder «componer el puzle» de una muestra que no se limita a reunir imágenes antiguas, sino que trata de reconstruir la historia del barrio y plantear una reflexión sobre el modelo de ciudad.
Preparar la exposición ha supuesto, según explicó, un reto con algo de trabajo arqueológico. El equipo disponía de buena parte de las fotografías, pero fue al contemplarlas conjuntamente cuando comenzó a descubrir qué estaban contando.
El proceso consistió en abrir el foco para observar el paisaje urbano y cerrarlo después para atender a los detalles, las anécdotas y las historias particulares. Esos pequeños relatos terminan formando una trama mayor: la de «una ciudad que mira a su pasado tratando de desentrañar las claves para conquistar el futuro».
La muestra permite apreciar los cambios experimentados por el espacio público, pero también la desaparición de una parte del patrimonio cultural y arquitectónico de Barbastro. Entre los elementos perdidos figuran la torre mudéjar del convento de las Claras y la antigua estación de ferrocarril, cuya presencia determinó durante décadas la actividad y la configuración de esta zona de la ciudad.
María Maza advirtió de que la pérdida de patrimonio constituye el primer paso hacia la pérdida de identidad, con consecuencias como el desarraigo, la despoblación y la ausencia de alternativas. La exposición plantea así una cuestión que afecta tanto al conjunto de la sociedad como a los responsables y trabajadores públicos encargados de tomar decisiones sobre la ciudad.
La transformación de un espacio de encuentro
Uno de los ejes de la muestra es la movilidad y la manera en la que los ciudadanos recorren, utilizan y transforman el espacio compartido.
La plaza de la Tallada fue durante años un lugar de celebraciones, expresiones culturales y convivencia vecinal. El cierre de la estación de ferrocarril obligó a reorganizar el tránsito urbano durante el siglo XX, pero también supuso la pérdida progresiva de uno de los puntos de encuentro del barrio.
Maza señaló que San Hipólito ha crecido considerablemente durante las últimas décadas, aunque buena parte de ese desarrollo ha respondido a una planificación principalmente inmobiliaria. La muestra invita a reflexionar sobre la falta de espacios comunes en los que los vecinos puedan encontrarse y construir relaciones de comunidad.
La coordinadora de la exposición introdujo también la convivencia como una de las cuestiones centrales. La fortaleza de una sociedad depende en buena medida del tejido que es capaz de generar para enfrentarse a un futuro imprevisible, similar a la red de seguridad utilizada por los trapecistas.
Los cambios en los usos del espacio están relacionados además con la aparición de nuevas tecnologías, que irrumpen y modifican progresivamente las formas de vida. María Maza defendió la necesidad de valorar sus virtudes y sus inconvenientes desde la empatía hacia las personas que comparten la ciudad, antes de adoptar decisiones que puedan comprometer un desarrollo sostenible o excluir a una parte de la población.
La exposición utiliza la memoria como punto de partida para pensar el presente y el futuro de Barbastro. Maza señaló que una persona, considerada únicamente como vecina, votante o ciudadana, solo puede intervenir de manera parcial. Imaginar lo posible es un reto colectivo que requiere bastante más que legislación y presupuestos: necesita una idea compartida, un lugar hacia el que avanzar y una utopía que pueda servir como brújula, aunque nunca llegue a alcanzarse plenamente.
Desde esta perspectiva, defendió que el urbanismo no debería limitarse a la mera ordenación del territorio, sino actuar como una herramienta esencial para construir el futuro desde una mirada humanista y orientada a mejorar la vida de las personas, tanto individualmente como en su conjunto.
La artista cerró su intervención expresando el deseo de que la exposición contribuya al debate sobre la visión colectiva de Barbastro y anime a los sectores implicados a reflexionar sobre cómo dibujar el presente y el futuro de la ciudad «desde la esperanza y la alegría».
La memoria de Imprenta Moisés
El vestíbulo de Tallada Nueve está presidido por una fotografía de los años cuarenta en la que aparece Moisés Encinar, padre de Fernando, trabajando en tareas de impresión junto a otros profesionales del oficio.
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La imagen establece un vínculo directo entre el nuevo espacio cultural y la historia de una familia dedicada durante generaciones a las artes gráficas.
Los orígenes de Imprenta Moisés se remontan a 1934, cuando Moisés Encinar fundó el negocio en el número 9 de la plaza Costa de Binéfar, después de aprender el oficio de la mano del impresor de Monzón Joaquín Sotos.
En 1939, la empresa se trasladó a Barbastro. A lo largo de su historia pasó por diferentes emplazamientos de la ciudad, entre ellos la plaza del Mercado y las calles Romero, Oncinellas y Santo Domingo, hasta instalarse en su actual ubicación del camino Costean, dentro de la zona industrial.
Encinar anunció que las salas superiores de Tallada Nueve albergarán otro proyecto expositivo, actualmente en preparación, dedicado a recuperar la evolución de la imprenta desde sus orígenes hasta la actualidad.
La muestra incorporará material tipográfico adquirido del siglo XIX y material propio heredado del negocio familiar. El impresor recordó que Barbastro fue una de las ciudades con mayor actividad dentro de este sector y que llegó a contar simultáneamente con alrededor de media docena de imprentas.
María Jesús Buil, en el origen del proyecto artístico
La relación de Fernando Encinar con la creación contemporánea comenzó a consolidarse en 1996, cuando el Centro de la UNED de Barbastro instauró el Premio de Expresión Plástica, un certamen bienal creado para apoyar las artes plásticas.
Su entonces directora artística, la recordada María Jesús Buil, contactó con Encinar para encargarle la edición del catálogo de la primera convocatoria. Aquella colaboración se prolongó en el tiempo y terminó despertando en el impresor un interés cada vez mayor por la pintura y el arte.
Encinar recordó la profesionalidad de Buil y su manera especial de explicar la creación artística. «Me transmitió su pasión y me inoculó el gusanillo por la pintura», explicó al situar aquella relación como uno de los gérmenes de Tallada Nueve.
La edición de los catálogos de las exposiciones organizadas por la UNED permitió también que Imprenta Moisés estableciera relación con numerosos creadores, algunos de los cuales se convirtieron en amigos. Entre ellos se encuentran Eva Armisén e Isidro Ferrer, cuyos trabajos han ilustrado algunos de los calendarios de sobremesa que la imprenta realiza cada Navidad.
El calendario más reciente está dedicado al recuerdo del fallecido artista barbastrense Miguel Ángel Encuentra.
Fernando Encinar agradeció igualmente la confianza de los clientes que han acompañado a la empresa durante su trayectoria. Muchos de quienes comenzaron acudiendo por motivos profesionales, señaló, terminaron convirtiéndose en amigos.
El agradecimiento se extendió a empresarios, particulares e instituciones de Barbastro, la comarca y Aragón, así como a las personas que, de una u otra manera, han contribuido a la longevidad de Imprenta Moisés.
También tuvo palabras para su familia. Encinar recordó que sus padres les proporcionaron estudios y educación, pero, sobre todo, les enseñaron a ser honrados, buenas personas y a trabajar al servicio de la ciudad: su hermana Mari Carmen desde la enseñanza pública y él mismo desde las artes gráficas.
La bendición de Ángel Pérez Pueyo
El obispo Ángel Pérez Pueyo situó la apertura de Tallada Nueve dentro de la historia de trabajo y continuidad de Imprenta Moisés.
El prelado explicó que el acto no consistía únicamente en bendecir un nuevo local, sino también en agradecer una trayectoria de esfuerzo, entrega y fidelidad. Recordó que la imprenta forma parte de la historia de Barbastro desde 1939 y que, durante décadas, ha acompañado la actividad de personas, instituciones, asociaciones y empresas.
En sus instalaciones, señaló, no solo se han impreso libros, carteles o documentos, sino que también se han tejido relaciones de confianza, servicio y compromiso con el bien común.
Pérez Pueyo recordó a Moisés Encinar, fundador del negocio familiar en Binéfar, y destacó que la parte más valiosa de una herencia no se encuentra en las máquinas ni en los edificios, sino en los valores transmitidos entre generaciones: el amor al trabajo bien hecho, la honradez, la constancia, la palabra cumplida y el servicio a los demás.
El obispo valoró especialmente que Fernando Encinar continúe trabajando con ilusión en una etapa de la vida en la que muchas personas pensarían ya en el descanso. También destacó que, junto a Pilar Vigo, haya decidido abrir un lugar para la cultura, el encuentro, el diálogo y la creatividad.
«Los edificios cobran vida cuando se llenan de rostros, de conversación, de arte, de proyectos compartidos y de amistad», afirmó antes de expresar su deseo de que la sala sea un espacio abierto, acogedor y capaz de generar iniciativas que contribuyan al crecimiento de la ciudad.
Pérez Pueyo recurrió al propio oficio de Encinar para resumir el sentido que deseaba para Tallada Nueve.
«Fernando, durante toda tu vida has trabajado imprimiendo palabras. Hoy le pedimos al Señor que siga imprimiendo, a través de vosotros, algo todavía más importante: esperanza en quien está desanimado, belleza en quien la busca y amistad en quienes crucen esta puerta. Porque las mejores páginas no se escriben con tinta, sino con una vida entregada al servicio de los demás».
Durante la oración de bendición pidió que las instalaciones sean un lugar de acogida, encuentro, cultura, diálogo, creatividad y amistad; que quienes trabajen en ellas lo hagan con honestidad y alegría; que quienes se reúnan encuentren respeto y concordia, y que quienes expongan su obra contribuyan a despertar la belleza.
También deseó que el espacio continúe difundiendo ideas y conocimientos, sembrando esperanza, fortaleciendo la convivencia y ayudando a construir una sociedad más fraterna.
Representación institucional y programación
Al acto asistieron el presidente de la Comarca de Somontano de Barbastro, Saúl Pérez; el presidente de la Denominación de Origen Protegida Somontano, Mariano Berroy; y el presidente del Centro de Estudios del Somontano, Ángel Nasarre.
También estuvieron presentes concejales, alcaldes y representantes de los sectores empresarial, social y cultural de Barbastro.
Tallada Nueve nace con voluntad de colaboración con otros centros culturales y expositivos de la ciudad. Su programación se irá actualizando a través de su página web, donde también se informará de las visitas guiadas concertadas.


