Cuando se cumple un mes después de la violenta muerte del matrimonio de ancianos en su domicilio en el centro de Barbastro, que conmocionó a la ciudad del Vero, nada ha trascendido sobre la causa o el posible autor de estos hechos.
Sobre ese extraño y luctuoso suceso sigue el más discreto silencio. Apenas ningún dato se ha hecho público desde que la jueza del Juzgado de Barbastro número 2 que instruye este caso decretara el silencio de actuaciones, al día siguiente de conocerse la noticia.
La policía judicial de la Guardia Civil mantiene todas las hipótesis abiertas y de momento, según fuentes consultadas por la Benemérita, no se ha descartado ninguna de las líneas de investigación.
Cabe recordar que en la tarde del domingo 16 de diciembre, el único hijo de este matrimonio residente en Barbastro, se encontró a sus padres tirados en el suelo de la cocina con cortes de arma blanca en el cuello que les causaron la muertes. El hijo de éste vio a sus abuelos con vida por última vez el viernes, dos días antes de que aparecieran los cadáveres en la cocina.
El matrimonio, Felipe Moreno de 89 años, y Lidia Salinas de 83 años, eran muy conocidos en la ciudad del Vero donde frecuentaban una normal vida social alternando en bares y restaurantes de la zona, si bien en los últimos días por problemas de salud sus paseos por el centro de la ciudad eran menores.
Él, había sido teniente coronel del Ejército de Tierra en el Cuartel General Ricardos de Barbastro y a su cierre en el de Lérida, donde residía uno de sus hijos. Su mujer procedía de una familia muy arraigada en la ciudad del Vero.
El matrimonio llevaba una vida aparentemente normal y tenía los problemas de salud propios de su edad, si bien al marido se le había detectado una incipiente demencia senil. Nada invitaba a pensar a sus hijos y allegados que la pareja decidiera quitarse la vida, una hipótesis que contempló la Guardia Civil desde un principio tras la inspección ocular del recinto.
No obstante la Benemérita también mantenía la posibilidad de que una tercera persona fuera el autor de las muertes, posiblemente una persona conocida ya que la puerta no se encontraba forzada ni el piso estaba desordenado, aspectos que pudieran haber significado que hubo un forcejeo.
La hipótesis del robo, que también salió a colación para explicar estas muertes, también fue descartada por uno de sus hijos, quien aseguró que no echaron nada en falta en la vivienda.
Además ningún vecino consultado por este medio escuchó gritos ni ruidos ese fin de semana en esta céntrica vivienda de la calle Academia Cerbuna.
Así pues todo sigue abierto. En un primer momento, la Guardia Civil inició la investigación entrevistándose con los hijos de la pareja para tratar de esclarecer lo sucedido y ahora las indagaciones siguen por derroteros que no han trascendido.
Por el momento no hay ningún abogado personado en esta causa y es la jueza del Juzgado número 2 de Barbastro quien instruye el caso a instancias de la Fiscalía provincial.
Este suceso conmocionó a los vecinos de Barbastro por la extrañeza de esta muerte y por tratarse de personas conocidas y apreciadas como se pudo ver en la despedida funeral que se ofició al miércoles siguiente en una abarrotada Catedral de Barbastro.


