Este mes era el décimo del calendario romano y de ahí deriva su nombre. Antaño era tiempo de recogida de las olivas en el mundo rural, lo que ahora se ha adelantado a los meses previos. Entre las celebraciones destaca la Navidad. El cristianismo situó el nacimiento de Jesús en torno al solsticio de invierno, en que los romanos celebraban las Saturnales y la fiesta del sol invicto.
Destacan en este mes las fiestas dedicadas a los niños como es San Nicolás, Santa Lucía o los Santos Inocentes, y en tiempo de Adviento importantes celebraciones como la de Santa Bárbara, Purísima Concepción o Santa Lucía.
Dos noches del mes mantienen rituales vinculados a la familia (la Nochebuena) o al grupo de amigos (la Nochevieja).
Santa Bárbara
Es la abogada contra los rayos y las tormentas. La expresión popular, en el mundo rural, ante los truenos y las descargas eléctricas de invocación a la santa (¡Santa Bárbara bendita!) es bien elocuente.
Un refrán popular dice que la gente sólo se acuerda de santa Bárbara cuando truena, haciendo referencia a las personas que sólo ante necesidades evidentes se acuerdan de sus deberes o de los santos protectores. En Barbastro se celebraba una feria de ganados en esta misma fecha y, sin duda, servían para hacer acopio de cara a las fiestas navideñas. En esta ciudad tenemos el barrio dedicado a la santa, pero sus fiestas son a comienzos de julio.
Narra un cuento popular que Dios quiso premiar a la santa y le dio a elegir entre ser patrona de las mujeres o de las tempestades. Ella, con mucha humildad, dicen que eligió a las tempestades, por creía que eran más fáciles de gobernar, quedando las mujeres bajo el patrocinio de Santa Águeda.
En Barbuñales, junto al cementerio, está situada la ermita de la santa, donde se acude en procesión el día de la titular. Tras la ceremonia religiosa se reparten los “panicos” (panecillos con granos de anís) entre los asistentes.
También en Cregenzán son devotos de esta santa, con ermita dedicada y fiesta religiosa en esta jornada.
Purísima Concepción
La celebración surge cuando Pío IX definía el 8 de diciembre de 1853, por medio de una bula, que María, desde el primer instante de su concepción, había estado preservada inmune de toda mancha de pecado.
Pedro Arnal Cavero adelantaba los actos que se celebraban en el Somontano para esta fiesta habrá procesión y matarán vaca pa’ to’ lugar. A peaina de la Virgen la llevarán unas mozas, todo blanco y azul en deliciosa algarabía de puntillas, cintas y lazos.
En El Tormillo, en los años veinte del pasado siglo, la Archicofradía de las Hijas del Inmaculado Corazón de María organizaba sus actos en los que participaba casi toda la población: misa solemne con predicador y cantos eucarísticos, vísperas, besamanos a la Virgen, etcétera
En Lascellas las fiestas mayores son para San Antonio Abad y las pequeñas para la Purísima, pero estas sólo con celebración religiosa.
En la procesión de esta jornada los feligreses van descalzos, en cumplimiento de un voto por haberse visto liberado el pueblo de una epidemia. Se portan las peanas de la Purísima y de San Antón y, al inicio de la procesión, los vecinos se desprenden de sus zapatos, llevándolos unos en sus manos y otros dejándolos en la puerta de la iglesia. Se recorren las calles y caminos adyacentes del pueblo y, a pesar de las inclemencias del tiempo o del mal estado de terreno, el voto se cumple.
En la última calle del recorrido de la procesión se entregan dos “panecicos”, que han sido bendecidos en la misa y pagados por dos casas de la localidad (Vitales y Galindo), siguiendo una tradición.
No debemos olvidar que en todos los siglos han llegado pandemias y que las gentes de nuestros pueblos han pedido su intercesión divina. Se acudía especialmente a San Sebastián y a San Roque. Una de las epidemias que más castigaron a la población fue la de la temible peste bubónica que, especialmente en el siglo XV, hacia el 1486, diezmó a la población. Otros años de especial virulencia fueron el 1348, el 1361, el 1371, el 1506, el 1563 y el 1648. Como ejemplo de la mortandad ocasionada por la peste, baste decir que en esta última sólo en Barbastro murieron 2.000 personas.
Otra de las epidemias que causaron pánico en la población, aunque con menor mortandad, fue la de la gripe del año 1918 y en nuestro siglo actual, el COVID.
En Lascellas queda la pervivencia de los difíciles momentos pasados por la población en una epidemia y el voto hecho por las gentes para verse libres de contagio. Aunque ahora no quedan muchos habitantes, el voto se cumple a rajatabla cada ocho de diciembre.
Santa Lucía
Nació en Siracusa en el año 283 y murió martirizada a los 21 años en su misma ciudad. Se la representa portando sus ojos en una bandeja o en la mano para recordar su suplicio. Hay excelentes cuadros de la santa, pintados por Zurbarán, Tiépolo o Caravaggio, entre otros.
Santa Lucía es abogada de la vista y la tienen por patrona muchos de los oficios en los que se necesita una buena visión. Entre éstos destaca el de las modistas, que siempre han recordado a su patrona en esta jornada.
En Azara se ha mantenido su fiesta patronal, a pesar de los rigores invernales de esta fecha. El origen de esta devoción hay que buscarlo, según los mayores del lugar, en una legendaria aparición de la patrona en un campo del término municipal, que aún lleva el nombre de la santa.
La víspera era costumbre pedir la fiesta al alcalde y luego se organizaba la ronda que visitaba a la priora y mairalesas, quienes obsequiaban a la concurrencia con pastas y vino clarete, guardado para este evento. Luego seguía la ronda por el pueblo, dedicada esa noche a las mozas solteras. Los cantadores de Ballobar, Laperdiguera o Valcarca interpretaban bellas coplas nombrando a cada una de las mozas del pueblo.
El día de la patrona, por la mañana, se celebraba misa y procesión, y tras la comida, que se alargaba hasta las cinco o las seis de la tarde, bailes y visitas a la “casa del gasto”. El festejo se prolongaba dos días más.
En la actualidad los actos consisten en la celebración religiosa, bailes, además de actos infantiles, comida, cena popular, y actividades deportivas.
San Úrbez
Nació en el año 702 en Burdeos, tal como aparece en sus gozos. Finalmente recalaría en tierras altoaragonesas. Pasó a servir como pastor en tierras del Sobrarbe: Sercué, Vio, Albella… Murió centenario y se edificó un eremitorio en el lugar donde se custodiaba su cuerpo incorrupto, en Nocito.
Desde distintos núcleos hoy abandonados del antiguo municipio de Rodellar iban a este eremitorio el primer lunes de mayo.
Letosa, en el antiguo municipio de Rodellar, hoy integrado en el de Bierge, honraba a San Úrbez en sus fiestas mayores, a quien dedicó también su parroquial. Hoy la aldea está despoblada.
Diversas poblaciones llegaban hasta San Úrbez en épocas de sequía, los más ancianos recuerdan que, en buena parte de estas procesiones, al salir de la ermita o iniciar el camino de regreso la lluvia hacia su aparición.
Navidad
Era la fiesta por excelencia del invierno: la misa de gallo, los villancicos, los belenes (la ruta actual del “Belén de Aragón” incluye los de Barbastro, Lagunarrota o el santuario de Torreciudad) , las suculentas comidas… y el fuego del hogar donde ocupaba un lugar destacado la tronca, que al ser golpeada con un palo o con un atizador llenaba de alegría e ilusión a los niños al recibir regalos, juguetes o golosinas. En algunas ocasiones como ocurría en Enate se encendía una hoguera en la plaza que era alimentada por los vecinos en esos días.
Pedro Arnal Cavero narra cómo las mujeres de Alquézar masan dos o tres días antes de la Navidad, porque para Nochebuena ha de haber pan tierno, torta lagañosa, empanadizos con espináis y pastillos de calabaza de rabiqued. Claro es que, además, guardan billotas, dulces, cerollas, peras forniadas, figas enfarinadas, mostillo duro, pasas, nueces, almendras, manzanas, orejones, cergüellos empapelaus, ugas colgadas y panizo menudo de fer palometas… pa’ fer colación
Los santos inocentes se recuerdan con bromas que se gastan a los chiquillos. Con la Nochevieja donde concluirá el mes y el año con singulares tradiciones entre ellas la de las doce uvas, que procede de inicios del pasado siglo y que ahora ha arraigado. Tras el Año Nuevo, la primera fiesta de la comarca es la de Pozán de Vero, para San Macario (día 2).

