La residencia de ancianos Somontano de Barbastro ya tiene plasmada en un libro su historia. La del proyecto empresarial, iniciado por unos jóvenes emprendedores en 2008, pero también la de algunos residentes que han quedado retratados por la sensibilidad y el cariño de Concha Artero, trabajadora del centro y encargada de la rehabilitación y de la estimulación cognitiva.
El libro recibe el título ‘Una casa donde son muchos de familia’ y fue presentado el viernes ante numerosos residentes, familiares y amigos en la propia residencia, en la que entró a trabajar en 2008, cuando esta empresa asistencial dio sus primeros pasos. Artero había trabajando previamente en la residencia de Castejón de Sos, donde también dejó plasmadas sus vivencias en un libro similar.
En este caso, la autora nos cuenta la historia del proyecto empresarial iniciado por las emprendedoras Mamen Pueyo y Mamen Escofet –y sus familiares-, que ha cubierto las demandas asistenciales en la comarca del Somontano, pero también muestra el universo de los ancianos residentes, su cotidianidad, sus preocupaciones, sus problemas, sus distracciones, sus relaciones sociales y familiares, … Se trata de un diario personal que abarca desde 2008 hasta 2013, «también he incluido cosas que me contaban los abuelos, porque he tratado de que fuera participativo, y también hay cuatro textos escrito por cuatro residentes». El libro incluye a su vez fotografías familiares y de la propia residencia.
El proyecto surgió por la inquietud que tiene Concha Artero y sobre todo por el respeto hacia este colectivo a veces olvidado de las personas mayores que viven en residencias. De alguna manera es un libro reivindicativo que pretende dar visibilidad a estos ancianos. «Tengo mucho respeto por las personas mayores y mi trabajo me aporta mucha ilusión. Creo que no hay que olvidar a estas personas, que estén en nuestros recuerdos con todo lo que aportaron, que no dejemos de agradecer como han tejido la vida», expresa.
La obra de 160 páginas ha sido editada por la Residencia Somontano y pretende también aportar ideas a los cuidadores de otras residencias «para que innoven y aporten cosas en el entorno de la geriatría».
La autora insiste en recalcar que de su trabajo recibe muchos parabienes por lo que entiende este libro como un gesto de gratitud hacia ellos. «Me dan mucho cariño, son muy agradecidas, más abiertas de lo que podemos pensar y hasta el final de sus días se dejan motivar y quieren seguir aprendiendo. Al final se van desprendiendo de muchas cosas y sólo se quedan con la parte más pura, es un momento muy mágico. Ellos son muy valientes y nosotros debemos aceptar la vida con la misma valentía que ellos», afirma.


