¿Por qué la gente prefiere suponer que estar al tanto?
Desde que escribí el post sobre el salto de Bierge en particular, y la sierra deGuara en General y su desmedida y negligente masificación, mantengo cierta desconfianza; suspicacia mas bien. Y ójala sea errónea y me equivoque.
Pero que la mayoría de los que tengan que decidir las medidas a tomar sobre la protección de este espacio Natural, sean los mismos que persisten en su explotación turística en todos sus aspectos y simpatizantes, no me genera ninguna.
Cierto es que el llamado turismo de naturaleza, aumenta cada año a un ritmo imparable. Y no hay duda que para asegurar una conservación hay que establecer una regulación de uso.
Pero mediante normas, planificación y gestión, y en todas las diferentes actividades que se realizan en el interior de un parque natural.
Y estas decisiones, debieran recaer en un patronato formado por gente experta en procedimientos, métodos y esquemas de conservación y protección de espacios naturales. Un grupo “ecuánime” cuyo principal objetivo sea la preservación del entorno.
¿De eso se trata no?. De regulación y no de lucro.

Y más allá del salto de Bierge, que creo que es solo la punta de un enorme iceberg, este turismo de naturaleza mal gestionado, mal trascendido, es lo que genera esas masificaciones que afectan al paisaje, al ecosistema, a la fauna, a la flora, e incluso a la vida de las poblaciones locales.
Y este contexto, nos empuja irremisiblemente a la destitución de esos mismos valores que originaron la protección de este espacio natural.
¿Qué incongruencia no?
Y por lo contrario, bien gestionado, con actividades que contribuyan de una u otra forma a conservar los recursos que utilizan, es un prototipo de turismo que puede ser la herramienta óptima para el desarrollo y la protección ambiental.
Esto creo que es de enorme importancia en espacios naturales protegidos que reciben gran afluencia de visitantes debidos a las actividades recreativas y turísticas en la naturaleza, como seria el caso de nuestra Sierra de Guara.
Puesto que, un impulso equivocado en las actividades por parte de las administraciones o Ayuntamientos implicados, o la ausencia de medidas, o una forma improcedente e incontrolada de desarrollar actividades por parte de las empresas de turismo, o la falta de educación ambiental en buena parte de los turistas, nos conduce irreparablemente al deterioro y la destrucción.
Tardara mas, o tardará menos, pero todo se verá inclinado a lapidar a la gallina de los huevos de oro.
Si este próximo verano cobran por acceder al salto de Bierge, será tan fácil como montar la fiesta, el picnic, la farra, en otras partes del río Alcanadre, en el Vero como ya está comenzando a suceder, o en otros parajes de la sierra.
Y al final, y ójala me equivoque, por imprevisión o dejadez, esta plaga se extenderá.
Y como sucedió en el yacimiento de la cueva de Chaves en Bastarás, nos lamentaremos cuando ya no haya remedio, ni un espacio que proteger.
Y los damnificados seremos todos, pero sobre todo serán, ya lo son, los indiscutibles dueños de la Sierra: Su paisaje, su fauna y su flora.
El convertir la destrucción, la desertización y la contaminación en nuestro destino, es una extraña forma de suicidio colectivo, ¿No?
¡Señores!: “La Naturaleza no es un lujo; es una necesidad”.
¿No es tan fácil como establecer una normativa de conservación y correcta utilización global, para todo este espacio natural “Protegido”, con severas sanciones a quienes la incumplan, y dejárselo muy claro a residentes y turistas?.
No. Mejor hacer estudios de “aforos máximos”, cobrar por bañarse en el salto de Bierge, por desfilar por las pasarelas de Alquezar, o por… seguro que después vendrá mas, y luego mas.
Mejor hacer grandes explanadas para habilitar aparcamientos y que quepan mas y más autobuses, o ampliar con mas y mas asistentes cualquier evento popular; o por que no, ampliar y construir mas y mas pasarelas haciendo transitables lugares inaccesibles y únicos, para que venga mas y mas gente a visitarlos y dejar su dinero. ¿Sabéis que hace años incluso hubo un proyecto para construir unas pasarelas por los oscuros del Vero?. A este paso cualquier dia lo retoman.
¿Estamos locos?. ¡Si! ¡Estamos locos!
Estoy de acuerdo con el artículo 45 de la Constitución española, y con los estatutos de autonomía de las comunidades autónomas, los espacios naturales protegidos deben garantizar el acceso público y el disfrute de todos los ciudadanos a su medio ambiente.
Y también en que, en un país donde más de 20 millones de personas vivimos en o cerca de algún espacio natural protegido, es muy difícil mantener el equilibrio entre la conservación y la explotación sostenible.
Pero por ello existen rigurosos planes de protección que nadie cumple ni vela por su cumplimiento.
Creo que no toda la responsabilidad la tienen las administraciones públicas. Tanto las empresas turísticas que ofrecen sus servicios en la Sierra, como los propios visitantes, deberíamos tomar conciencia de la gravedad del problema.
Porque además de las consecuencias en términos de conservación, el deterioro influirá negativamente en las propias prácticas del visitante, y por tanto influirá en el futuro en la viabilidad de estas empresas.
Mientras no se realice un control apropiado, es necesario que tanto los visitantes locales o forasteros, como estas empresas, o los organizadores de eventos que tengan lugar en este espacio natural, establezcan un turismo sostenible y responsable; un turismo posible económicamente, pero apto socialmente, y sobre todo compatible ecológicamente.
Es de cajón. Un turismo que no deteriore los recursos que lo sustentan.
Para acabar, quiero de nuevo reiterarme en lo que ya escribí al final del verano:
“La tierra no es una herencia de nuestros padres, si no un préstamo de nuestros hijos”.
El cuidado del planeta no es solo cosa de los países más poderosos del mundo, ni las grandes petroleras, ni de Greenpace. El cuidado del planeta es cosa de todos. Cada uno de su espacio. Y este es el nuestro.
Abusamos de la tierra, de la naturaleza, porque actuamos como si fuera nuestra. Y los que estamos decidiendo sobre la conservación o explotación de este territorio, dentro de “tan solo” cincuenta años no estaremos aquí; pero nuestro legado sí.
En algunos asuntos, si es conveniente poner la venda antes de hacerse la herida.
Por favor, un poquito de cordura.
PD:
Ahora estoy… más crispado y escamado aún.
Al poco de publicar este post la pasada semana, me entero que existe un proyecto para construir una gigantesca tirolina en Alquezar.
Más contaminación ambiental, más incitación a ese turismo que intentan regular y por el que se rasgan las vestiduras, y más negocio y abuso… No entiendo nada.
Por favor, si estás de acuerdo con este post, difúndelo.
No sé si haremos algo, pero al menos igual removemos alguna conciencia…
Porque un hipócrita es ese tipo de político que cortaría un bosque, instalaría un escenario, y luego daría un discurso sobre la conservación de la naturaleza.
Y como dijo Albert Einstein, es bien cierto que el mundo no se destruirá por los que hacen el mal, sino por los que nos quedamos mirando sin hacer nada:



