José Manuel Blasco (Enodestino). Los últimos días he tenido la oportunidad de departir sobre temas diversos de la actualidad del
mundo del vino con amantes, formadores e incluso bebedores de vino preocupados porque en España ya nadie bebe vino.
¿Que no es así? ¿Cuánto vino bebes tú?
Yo soy partidario del consumo del vino con moderación, sin duda, porque se disfruta más, sienta mejor y, sobre todo, permite aderezar nuestra vida con un fantástico condimento que históricamente ha permitido a nuestros ancianos comer y aligerar el duro día a día, tras interminables jornadas de trabajo.
¿Pero dónde está la fina linea que marca lo que es beber con moderación?
SABÍAS QUE…
Los españoles bebemos entorno a 17 litros de vino per cápita al año. ¿Que parece mucho? ¿Y si os digo que en Suiza la media es de 45 litros por persona, o que no es nada si lo comparamos con los 50 litros que se bebían en nuestro pais hace 20 años?
Yo recuerdo que en todas las comidas mi padre bebía vino para comer y cenar, seguramente entre las dos sesiones de llenado gastronómico periódico que hacía al día, debía de consumir medio litro de vino. Y si hacemos la cuenta de la vieja y lo multiplicamos por los 365 días que tiene el año, y no contamos ni los días de fiesta donde la ingesta báquica sería mayor, y los días de «baja» obligada por algún resfriado, sale un consumo de 182 litros al año.
En cifras, 17 litros de vino al año son 21 botellas de vino o lo que es lo mismo 126 copas de 12.5 cl. ¿Sorprende, verdad? Yo conozco muchas personas que no llegan a esta media… la mayoría.
Imagino con resignación que es lo normal si tenemos en cuenta que, en España, la cerveza cuyo consumo en los años 80 era similar al del vino, se ha incrementado ganando el partido de momento pues ahora por copa de vino de vino se consumen tres de cerveza.
La tendencia del consumo de vino es a la baja y en mi opinión hay muchos detalles que están conviertiendo al vino en algo ajeno al público en general, sobre todo, porque muchos de los hijos de hoy ya no ven en las mesas, durante la comida diaria familiar, una botella de vino a la hora de comer o cenar. Los humanos aprendemos por imitación, esto ya no lo podrán imitar las siguientes generaciones.
Ahora los jóvenes tienen la impresión de que es algo caro, y su único interés por nuestro amado brebaje es cuando tiene que ser mezclado con fórmula mágica de cola, eso sí, «si la mezcla es con un crianza, mucho mejor»…
Falta mucha información sobre sus beneficios cuando se consume con moderación, que según una nueva normativa europea ya no se podrán difundir a partir de ahora. Poco se sabe sobre su tradición, de su identidad con nuestra tierra.
No hace falta decir las cientos de historias que todos tenemos que contar en torno a una copa de vino, una primera cita, la primera vez que conociste a tu suegro, cuando decidiste chantajear gustativamente a tu jefe, aquel viaje soñado a no sé donde, el vino espumoso con fresas, o el vino dulzón que el cura de tu pueblo se bebía para acompañar las ostias y que a escondidas pudiste beber en una ocasión. ¡Qué pecado tan gustoso!
No hay fórmula mágica para el vino, o no la debería haber. El vino debería mantener la identidad de la tierra, de las variedades que mejor se adapten al terroir, de los origenes de fruta de la que proviene, de la tradición.
Y, por supuesto, adaptándose al mercado sin perder todo lo anterior y haciendo que el mercado se comulgue con nuestro estilo en la mayor proporción posible, manteniendo esto en equilibrio para no terminar bebiendo aromaticos, avainillados y dulzones vinos, que ya no tienen alma, que poco tienen que ver con los vinos que se bebían nuestros padres y que podrían haber sido elaborados en cualquier otra parte.
¡VIVA EL VINO!
¿Sabías que el consumo moderado de vino tiene efectos beneficiosos para la vista?
Lo primero que te viene a la mente, es «el ciego» que te puede pillar si te pasas en su consumo, y lo entiendo, pero lo que cuento está basado en estudios científicos realizados en Estados Unidos, donde nos dicen que el consumo de una copa de vino al día en personas mayores de 65 años, reduce el riesgo de degeneración macular, que es la fuente de ceguera más frecuente
entre las personas mayores.
El estudio se realizó mediante el análisis de una población de tres mil pacientes de entre 45 y 74 años del Hospital Howard de Washintong que mostraban en los análisis cambios sospechosos en sus máculas, una macha amarilla de la retina que contiene las células nerviosas y que proporciona la visión central.
BODEGA MELER
Hoy me apetecía mucho contaros lo bien que nos lo pasamos siempre que visitamos la familiar y entrañable Bodega Meler.
En el páramo de La Almunieta, a escasos kilómetros del Somontano, se alza discreta, con su color naranja terroso, rodeada de vegetación y de árboles. Alguién ha dicho alguna vez que el Somontano se parece a la Toscana, y yo siempre la recuerdo cuando veo esta bodega en lo alto de una colina rodeada de vides de chardonnay serpenteantes hasta su entrada de rosas y jazmines reflejo del mimo con que se trata lo que allí dentro van creando Andrés y sus hijas.
Al llegar a esta bodega encontraréis a Ana incombustible, con el «don de la palabra», que os abrirá las puertas de su vida, orgullosa de todo lo que hace, decidida y directa. Todo allí huele a esfuerzo diario, a que el futuro está por venir, son jóvenes y bien preparadas.
Con una completa gama de vinos, su Andrés Meler, vino de alta expresión, es reflejo del potencial de esta recomendable bodega familiar.
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EL VINO: MELER CHARDONNAY 2011 SELECCION ESPECIAL
He tenido la oportunidad de catar este vino en los últimos días y lo he disfrutado mucho.
Expresivo e inteligente, para gustar al mundo, con un color que va hacia el dorado, su nariz es atractiva, picarona, con frutas y flores blancas apetitosas frescas que irán apareciendo en la boca.
Os aconsejo no beberlo demasiado frío para disfrutarlo en plenitud y si alta intensidad aromática resulta muy versátil maridando a la perfección con ensaladas de legumbres, un pollo al curry o pescados a la brasa, por ejemplo.
Os invito a disfrutar de este o cualquier otro vino siempre con capacidad de sorpresa, abiertos a la diversión. Sed egoístas y buscad el placer personal al beberlo, porque es un producto nacido para potenciar nuestros sentidos, y lo que nos hace sentir bien nos hace mejores.
¡Hasta la próxima!


