Hoy nos sentamos con una psicóloga con el master en sexología, más de 4 años de experiencia trabajando como asesora principal en unos de los sexshops más grandes de toda Europa, VivelaVita.
Por guardar la privacidad de nuestra entrevistada, la llamaremos desde ahora “Maria”. Vamos a aprovechar su experiencia como psicóloga y como dependienta de la tienda erótica para poder saciar nuestra curiosidad, y realizarle las 10 preguntas que todos hemos querido saber siempre sobre una dependienta de sexshop.
¿A qué estereotipos tienes que enfrentarte día a día por trabajar en un sexshop?
Uno de los estereotipos más comunes es pensar que las personas que trabajamos en un sexshop somos más promiscuas o que estamos constantemente expuestas a situaciones incómodas. La realidad es muy distinta.
Mi trabajo consiste en asesorar y orientar a los clientes sobre productos eróticos, pero también lucho contra los prejuicios que rodean este tipo de tiendas, tanto en términos de lo que la gente espera de nosotras como dependientas, como en lo que creen que es un sexshop.
¿Has probado todos los juguetes que vendéis?
Es imposible. Tenemos más de 20,000 productos diferentes, y aunque no pruebo cada modelo específico, sí he probado diferentes tipos para tener una referencia general. Por ejemplo, no necesito probar cada succionador de clítoris en todas sus variaciones, pero al haber probado uno estándar, puedo asesorar mejor sobre las diferencias y qué características pueden ser más atractivas para cada cliente.
¿Está la gente realmente con la mente abierta cuando acude a vuestro sexshop?
Aún queda camino por recorrer. Aunque cada vez hay más apertura, muchos clientes siguen arrastrando tabúes y prejuicios, que pueden variar según su edad, género o incluso orientación sexual.
Algunas personas vienen con mucha curiosidad, pero se nota que les cuesta dar el paso inicial. Es parte de mi trabajo ayudarles a sentirse cómodos y quitarles esa carga de vergüenza o culpa que, a veces, traen consigo.
¿Qué producto es el más raro que te han pedido en el sexshop?
No es raro en sí, pero lo que más me sorprende es cuando nos piden productos como poppers o incluso Viagra, que no son productos que normalmente asociamos con lo que vendemos en nuestra tienda. A veces, los clientes vienen buscando soluciones rápidas o alternativas a través de nosotros.
¿Qué piensas que hace falta para trabajar como dependienta en una tienda erótica?
Primero que todo, empatía. Es esencial poder conectar con los clientes, entender sus necesidades sin juzgarlos. También necesitas mucho conocimiento, no solo de los productos, sino también de anatomía y sexualidad en general.
El respeto es clave, porque muchas veces las personas se sienten vulnerables al hablar de estos temas. Y, por supuesto, una buena dosis de sonrisa y amabilidad para hacer que la gente se sienta cómoda y bien atendida.
¿Cómo se toma tu entorno tu trabajo?
Sorprendentemente bien. Mi familia y amigos están interesados en lo que hago y, de hecho, ¡me hacen muchas preguntas! Me suelen pedir que organice reuniones tipo «tuppersex» constantemente. Incluso si al principio les resultaba algo curioso o inesperado, ahora les parece fascinante.
¿Trabajar en un sexshop te convierte en una máquina sexual?
No necesariamente. Aunque es cierto que trabajando aquí adquieres un gran conocimiento sobre productos, anatomía y sexualidad, eso no significa que tengas una vida sexual «sobreexplotada».
Conocemos más, tenemos una mentalidad más abierta y estamos dispuestas a experimentar, pero cada persona y cuerpo es un mundo. No es algo que automáticamente cambie cómo eres en el ámbito personal.
¿Qué productos se venden más?
Para chicas, sin duda los succionadores de clítoris son los más populares. Para parejas, suelen gustar mucho los huevos inalámbricos con mando a distancia. Entre los hombres, lo que más vendemos son los masturbadores con forma de vagina, y aquellos más aventureros suelen optar por estimuladores prostáticos. La gama es amplia y varía según el cliente, pero estos son algunos de los productos que más salen.
¿Los clientes os cuentan muchas intimidades o son más técnicos?
Al principio suelen estar algo avergonzados o tímidos, pero con el tiempo se sueltan y nos cuentan más detalles. No es que entren en detalles minuciosos de su vida sexual, pero sí nos explican más o menos qué buscan y por qué. Es un proceso, y nosotros estamos ahí para escuchar y orientar sin juzgar.
¿Has tenido alguna vez alguna situación incómoda en el trabajo?
Afortunadamente, hasta ahora no he vivido ninguna situación incómoda. La gente que nos visita suele ser muy respetuosa. Puede que haya alguna pequeña incomodidad inicial por la naturaleza de los productos que vendemos, pero en general todo el mundo trata con respeto y curiosidad.
Con esta entrevista hemos podido desmitificar un poco el trabajo en un sexshop y resaltar que, aunque es un entorno único, al final sigue siendo un espacio de venta y asesoramiento, donde la empatía y el respeto son fundamentales.
Muchas gracias por tu tiempo “Maria”, ha sido un placer compartir este ratito contigo y creo que hemos podido aprender mucho leyéndote.




