“…Y se me ocurrió mirar al cielo. Mi amada iba a las estrellas y mi alma a la tuya. El campamento duerme, algún ruido lejano. Es una borrachera estelar. Te quiero Rosa Margarita, hermosa vida, chiquitina, te quiero…”
Es el párrafo de la carta de un joven vallisoletano, de veinticuatro años, a su novia Rosa Margarita, de veinte años, natural de Gerona. Data de julio de 1921. Cada día le mandaba una carta desde su posición en Annual, en el Norte de África, conocido como El Rif (actual Marruecos). En sus cartas Antonio denota tener el alma de poeta de su padre Cesar de Medina, que fue poeta, abogado licenciado en Deusto y gobernador civil de varias provincias. Cesar tuvo doce hijos pero sólo Antonio fue militar: Teniente de artillería.
Poco después de firmarla Antonio murió en la posición A, en medio de un colapso militar donde los soldados españoles caían en racimos… En apenas tres semanas más de 9.000 soldados murieron en El Rif (De ellos 3.000 en el campamento de Monte Arruit, tras rendirse y ser traicionados por los rifeños que no respetaron el pacto de rendición)
El libro Historia secreta de Annual, del historiador Juan Pando, describe qué fue de Rosa Margarita tras la muerte de su novio:
“Murió ese 28 de julio con sus hombres al pie de los cañones que manejaba. Pero su amada siempre le recordó, no se casó y le guardó ausencia. Tuvo que irse a Estados Unidos por la guerra civil en 1937. Mantuvo todos esos años correspondencia con los padres de Antonio Medina. Y 57 años después del desastre, en 1978 visitó España. Fue a Valladolid a ver a los familiares de su amado Antonio Medina y luego a Melilla. Quería visitar el sitio donde murió Antonio y así lo hizo. Acompañado de militares españoles cruzó la frontera y llegó a la posición A. Y allí depositó un ramo de rosas rojas donde murió su amado. Luego fue al panteón de los héroes de Melilla donde reposaban los restos de su amado.
Volvió a Estados Unidos, pero todos los años por el 28 de Julio, mandaba dinero para que un ramo de rosas rojas estuviera sobre la tumba de su amado. Siguió ocurriendo esto hasta que en 1991, Rosa Margarita Barceló murió. Los hombres de la Intermedia A con su capitán al frente, el teniente Medina y su amada Rosa Margarita fueron fieles a su palabra y todos permanecieron donde tenían que estar. Bella historia entre tanta traición, cobardía y sangre”.
(Antonio Medina había estado en Huesca dos años antes de morir, en el cuartel del décimo de artillería donde, con veintidós años, impartió una conferencia titulada “La patria y la bandera”).
Las circunstancias en que murieron aquellos soldados fueron dramáticas; el libro El desastre de Annual, de Ricardo Fernández de la Reguera y Susana March detalla algunas:
«[…] Y fue entonces cuando descubrió a los moros. No solamente en la cumbre de las lomas, en las laderas había también grupos de enemigos apostados. Uno de los grupos se movió. Descendían corriendo en dirección a los heridos. Eran seis rifeños. Derribaron a los dos heridos que marchaban en cabeza, golpeándolos con las culatas de los fusiles. Después les abrieron las braguetas. Les cortaron sus partes. Los heridos lanzaban aullidos espantosos. Y en seguida enmudecieron. Los moros les habían taponado las bocas introduciendo en ellas los despojos sanguinolentos»
En otra parte del libro relata lo siguiente:
«Aparecieron las mujeres. Eran ocho o diez. Las seguían unos cuantos chiquillos. Las mujeres traían a un hombre. Le identificó por el número 42 del cuello de la guerrera. Pertenecía al regimiento de Ceriñola, como él. Las mujeres llevaban garrotes. Los descargaban ferozmente en la cabeza y en la espalda del soldado. No se defendía el soldado. Avanzaba tambaleándose. Se quejaba roncamente. Solo se llevaba las manos a la cabeza ensangrentada. Cuando el soldado cayó, las mujeres se arrojaron sobre él. Empezaron a golpearle en el rostro con piedras, hasta dejarlo convertido en una informe masa sanguinolenta.»
Otros soldados tuvieron mejor suerte, como mi abuelo Pedro Campo, con veintidós años, de Costean; su hostigada columna no se retiró hacia Melilla (a través de un territorio ocupado por los rebeldes) sino hacia la vecina Argelia; salieron 1500 hombres y sólo llegaron 400; en el trayecto quedó ciego, él decía que por la sed (un oftalmólogo me dijo que por conjuntivitis) y sus amigos lo abandonaron a la sombra de una peña; al cabo de un rato le entraron ganas de orinar, recogió los orines en sus manos y bebió, tras lo cual recobró la vista y recuperó las pocas fuerzas que le permitieron alcanzar a su columna…
Una carta a su padre describe la tragedia:
Querido padre: Mis deseos son de que al llegar esta ha su poder los alle desfrutando la mas completa salud que es cuanto yo les deseo la mia es mediana que desde que sucidio lo que supongo que ustedes estarán enterados en el territorio de melilla no desfruto completa salud ni puedo comer nada de lo que nos dan por que mi estomago nome lo hadmite por las fatigas que pase y estoy pasando.
Padre si por casualidad ustedes no están enterados de lo que en esta paso les voy decir parte de lo sucedido que todo no me es posible que es muy larga la historia mia:
Padre todo el terreno que tenia España ganado disde el año nueve hasta la fecha todo esta en poder de ellos, el dia 25 dia de Santiago tovimos que abandonar los campamentos y echarnos a las posisiones de Francia dejamos todo el camino lleno de Muertos salimos del campamento mil quinientos hombres y llegamos á francia 4 cientos.
Los de mas se quedaron en manos de los rebeldes y los pocos que quedamos se puede decir que quedamos reventados que apenas podemos bevir con los alimentos que nos da con que les de que si quieren y pueden mandarme alguna cosa no perjudicandolos ha ustedes y al mismo tiempo les digo que el día 12 deste les mande una carta de la cual no tengo contestación y como son tantos los deseos que tengo de saber de ustedes les escrivo esta que quiero que me contesten abuelta de correo tanvien les digo que hoy en Melilla ay mucha fuerza de España ay arriba de cincuenta mil hombres y los que están llegando.
Sin mas que decirles recuerdos de costumbre y ustedes reciben un fuerte abrazo que les envía este hijo que tanto les quiere y lucha por poder llegar adarles el abrazo prometido.
Chafarinas
En julio del año que viene se cumplirán cien años de aquel drama y me pregunto si los españoles tendremos el recuerdo y rendiremos el homenaje que aquellos muertos merecen.
El historiador Juan Pando me dijo que quería venir a Barbastro para que le acompañara al camposanto de Costean, y rendir homenaje a mi abuelo, y ver cómo es su lápida: “La lápida dice mucho del respeto que se tiene a los muertos. En algunos pueblos de España hay unos pobres nichos, sin apenas referencias, de soldados sobrevivientes de Annual que me rompen el alma…”

En muchos pueblos de Francia hay monumentos a sus hijos caídos en la I Guerra Mundial, muy bien conservados. Este verano, en la catedral de san Patricio de Dublín, leí numerosas placas en honor a los lanceros y soldados irlandeses caídos a finales del XIX, o principios del XX, en Birmania, China, Sur de África (en la guerra contra los Boeres, colonos de origen holandés) En aquellas paredes está el mapamundi histórico donde enseñoreó el Imperio Británico.

Años antes, en Verona (Italia) leí una humilde placa que recordaba que en aquella casa había nacido un soldado muerto en la guerra de Abisinia… Un pequeño y entrañable homenaje.
El ejemplo irlandés
Irlanda también recuerda a nuestros caídos. El 26 de septiembre de 1588 la armada naval española conocida como “Armada invencible”, fue enviada a Inglaterra para imponer a la reina de Escocia; frente a las costas de Irlanda sufrió una terrible tormenta y murieron miles de marinos, desperdigados por diferentes puntos de la costa irlandesa y escocesa. A unos 100 km al Sur-oeste de Galwey hay una playa llamada “Spanish point” con un monolito que recuerda los 1100 marinos españoles muertos en aquella tormenta. Lo inauguraron los reyes de España y también lo visité este verano con mi familia.
Allí, cada año, los lugareños rinden homenaje a los caídos españoles. Izan las banderas de España e Irlanda, así como la bandera del aspa de Borgoña, que fue la enseña naval usada por la armada (Bandera que también es la de Barbastro). Cada 26 de septiembre los vecinos de Granje acuden respetuosos al “Spanish point” portando cruces de madera que clavan sobre la arena. Y como no hay vecinos para tantas cruces como caídos (apenas viven 600) suplen la cifra con cruces que dibujan sobre la arena…
Ojalá que el año que viene España recuerde el desastre de Annual y rinda el merecido homenaje a la sangre de tantos soldados derramada.

