César Torres Lañas.
Asociación de Consumidores Red de Ahorradores e Inversores. Avda. de los Pirineos, 28. 22004, Huesca. 974 221043
Hoy vamos a hablar de lo que sucede cuando entramos en una oficina bancaria para adquirir un producto o servicio, y nos ofrecen a cambio tres o cuatro cosas más. Es algo parecido a lo que sucede cuando entramos en una gran superficie comercial con una idea de lo que vamos a comprar y podemos terminar saliendo con el carrito lleno.
¿Recordamos cosas que necesitamos mientras las vemos en las estanterías, no?
Es cierto, y también tenemos que tener en cuenta los mecanismo que existen para que compremos dentro de una gran superficie: nos colocan los productos de primera necesidad en distintas esquinas del establecimiento para que nos desplacemos por toda la superficie, las ofertas las colocan en las esquinas y los productos de la casa a la altura de los ojos, la música es más rápida o lenta dependiendo de la cantidad de personas en el establecimiento… y así como vamos a comprar tres cosas y salimos con treinta por no llevar una lista de compra y atenernos a ella, en las entidades de banca nos suele pasar lo mismo: vamos por un préstamo y terminanos saliendo con dos seguros, una tarjeta y un plan de pensiones. Me pregunto si realmente los necesitamos
¿Si necesitamos al Banco?
¿Si necesitamos al banco y a todos sus productos?. Hoy hablaremos un poco de las llamadas vinculaciones y bonificaciones, es decir, esas “ofertas”, entre comillas, que nos hacen los comerciales en las entidades bancarias cuando nos acercamos por un préstamo, sea personal o hipotecario. Y además, el nombre casi nunca nos aclara realmente de qué se trata.
Empecemos por las vinculaciones.
Muy bien. Cómo logramos, piensa el banco, que nuestros clientes se mantengan fieles a la entidad, es decir, nos traigan siempre su dinero a nosotros y no se lo lleven a la competencia? Pues mediante las vinculaciones. También podría utilizarse la transparencia en el servicio, la reducción de comisiones y gastos, la quita de cláusulas abusivas voluntariamente y no después de un largo proceso de negociación…. no, la entidad lo que hace es vendernos más productos o servicios diciéndonos que es obligatorio para concedernos el préstamo.
¿Y es cierto que la ley obliga a vincularse con la entidad para que nos den el préstamo?
En principio, la entidad utiliza su capacidad legal de “inventar” dinero para vendernos más productos y lograr que el comercial que nos atiende obtenga más pluses de productividad. En segundo lugar, la ley de consumidores incluso llega al extremo de precisar que cuando tenemos un préstamo hipotecario, por ejemplo, la ley ni siquiera nos obliga a tener una cuenta corriente en la entidad para pagarlo. Basta con que llevemos el dinero en mano con el total de nuestra cuota, y la entidad debe aceparlo. Así nos evitamos los gastos de mantenimiento de la cuenta corriente. Tenemos que remarcar que la ley no obliga, de ninguna manera, a adquirir otros productos si solamente vamos por un préstamo.
¿Y si la entidad nos dice que uno no sale sin los otros?
En ese caso, siempre es posible adquirirlos con la posibilidad de darnos de baja de ellos antes de seis meses o un año. Para esto, lo mejor, si hemos adquirido productos o servicios que no necesitábamos para que nos dieran un crédito, lo mejor es informarse en la asociación de consumidores.
¿Y en el caso de las bonificaciones?
En los contratos que nos suele dar el banco, nos informa que por determinadas vinculaciones -es decir, si domiciliamos nuestra nómina, si adquirimos un seguro, si hacemos un plan de pensiones y varios etcéteras más nos irá descontando un porcentaje de nuestra cuota anual. Esta lista resulta interesante porque casi siempre lo que valora más el banco es que cada mes le volvamos a traer nuestro dinero en forma de domiciliación de nómina. Esto es lo que más bonifican -alrededor de un 0,20%- y es lo que debemos negociar siempre en primer lugar, porque es lo que más interesa al banco de toda la lista de productos que adquirimos. Por eso, esta mañana, le pedimos a nuestros amigos oyentes al otro lado de la radio que se pregunten: donde pongo el dinero de mi nómina cada mes, ¿es por propia voluntad, es por hábito o porque no tenía alternativa? Y recordemos que siempre podemos cambiarlo de lugar hacia donde nos proporcionen mejores condiciones, es decir, donde nos ofrezcan transparencia.



