«Los difícil no es saber cómo morir, si no saber vivir». Esta sentencia se la transmitió Fernando Abarca Anoro, un barbastrense fallecido en la Nochevieja de 2013 tras sufrir durante cinco años esclerosis lateral amiotrófica (ELA), a su amigo de la infancia el publicista Ildefonso García Serena. Y el ex decano del colegio de publicistas de Cataluña y compañero de pupitre en los Escolapios de ‘Nané’ la recordó en la presentación de su libro póstumo ‘El pájaro de rayas. Recursos de un enfermo de ELA para vivir con ilusión’ y en el que narra sus vivencias, emociones, sus miedos y su resignación final ante la llegada de la muerte.
Hay que aceptar la muerte y concentrarnos en disfrutar de cada instante de vida, con una serie de parámetros como son el perdón, la tolerancia, la bondad, el buen humor, el respeto por el trabajo bien hecho, … Así hasta 17 sentencias, que constituyen «el legado de una vida digna y plena», como titulaba Fernando Abarca un artículo publicado el 21 de junio, día mundial del ELA, en las páginas de varios medios, entre ellos Ronda Somontano.
Todas estas sentencias, más momentos vitales y reflexiones sobre la vida y la muerte se encuentran en este libro, un manual de vida, que Fernando Abarca decidió escribir en los dos últimos años de su vida, que pasó postrados en su cama, dictándoselo a su escribano Francisco Lagardera, que firma el epílogo.
La obra es una autoedición de su familia y se presentó en la noche del viernes en el Centro de Congresos de Barbastro en una de las salas que literalmente se quedó pequeña. Unas 250 personas, amigos, familiares, compañeros de trabajos, sacerdotes, el alcalde Antonio Cosculluela, … se reunieron para ser testigos del último vuelo del pájaro de rayas. Así es como se imaginaba Fernando Abarca, un ave que volaba los cielos del Alto Aragón para conseguir vencer la enfermedad que le había postrado desde hace cinco años en su lecho.
La presentación de su libro contó con la presencia de sus amigos y cuidadores: el sacerdote José María Ferrer, el citado Ildefonso García que lo definió como «un ángel», su compañero de trabajo en el servicio de recaudación de impuestos José Manuel Revilla y su «ángel de la guarda», la hermana sor Rosario Juango, de la congregación de las Siervas de María que el pasado domingo celebraban los 125 años de presencia en Barbastro asistiendo a los desvalidos y enfermos.
Los religiosos destacaron la capacidad de Fernando «de hablar de la muerte sin miedos» y confiaron «en que se encontrará en el cielo». García Serena destacó las enseñanzas éticas del libro de ‘Nané’ y al igual que su compañero Revilla su gran humor, que le sirvió para afrontar los envites de la enfermedad.
Al finalizar la presentación, su hija Mamen Abarca quiso agradecer «el cariño con el que todos los amigos han demostrado por mi padre y que a buen seguro le hizo vivir más años con ilusión».
Su vida, Conchi Buil se sentía «muy satisfecha porque este libro era la ilusión de Fernando. Para la familia también es una ilusión muy grande y él estaría contentísimo. La pena es que no lo haya podido ver. Además ha venido mucha gente porque Fernando era muy conocido y querido». Sobre el libro lo definía como «como sus vivencias con la enfermedad pero también un libro para ayudar a vivir »
El libro ya se puede adquirir en las librerías de Barbastro. Un libro que según García Serena «no tiene precio porque vale mucho».



