Aida Ribalta Bardají vivirá este año las fiestas de Barbastro de una manera distinta. La directiva barbastrense, elegida Mantenedora de las Fiestas de 2026, será la encargada de poner voz al comienzo de las celebraciones del próximo mes de septiembre.
Un nombramiento que recibe con alegría, pero también consciente de lo que supone representar a su ciudad.
«Para mí es un auténtico honor y una gran responsabilidad. Es un nombramiento que recibo con humildad, con ilusión, con alegría y también con muchísimo honor», explica Ribalta.
Aunque lleva buena parte de su trayectoria profesional fuera de Barbastro, la distancia nunca ha roto ese vínculo. Intenta regresar, cuenta, al menos una vez al mes, porque aquí siguen estando buena parte de su familia y sus amigos. Por eso reconoce que ser elegida mantenedora la acerca todavía un poco más.
«Que en tu ciudad te abracen de una forma tan cálida, que te den esta distinción y que te nombren representante de un momento tan especial como son las fiestas… pues sí, me une más».
Ribalta es actualmente directora de Recursos Humanos del Grupo Suárez y dirige la gestión de personas de Joyerías Suárez y Aristocrazy. Su trayectoria ha sido reconocida este año con el premio nacional Mujer Líder Transformadora 2026.
De los calamares en el Vitoria al chupinazo con su peña
Hablar de las fiestas lleva inevitablemente a Aida Ribalta a su infancia. Y sus recuerdos no están asociados a un único acto, sino a pequeñas escenas que siguen muy presentes muchos años después.
«Tengo muchos, muchísimos», reconoce.
Recuerda cuando sus padres la vestían de baturra para salir a las fiestas, los pasacalles y aquellos calamares en el Vitoria cuando era todavía muy pequeña. Más adelante llegaron otras formas de vivir esos días y, ya en la adolescencia, las fiestas con los amigos y la peña.
Entre esos recuerdos aparece también su padre, José María Ribalta. Aida rememora los chupinazos junto a sus amigos y cómo buscaba con la mirada el balcón de autoridades para saludarlo.
Por encima de actos, lugares o edades, hay algo que une todas esas imágenes «Todos los recuerdos que tengo, todos en familia, la verdad».
Unas fiestas iguales, pero diferentes
Este septiembre quiere seguir haciendo lo que siempre ha hecho: disfrutar, reencontrarse con quienes regresan a Barbastro para las fiestas y aprovechar esos días en los que aparecen caras que quizá no se ven durante el resto del año.
Pero esta vez habrá algo diferente.
«Las voy a vivir con la misma alegría, con la misma ilusión y disfrutándolas al máximo, pero quizá este año con un sentido más de la responsabilidad de ser la mantenedora y de representar mi ciudad».
Las fiestas de Barbastro se celebrarán del 4 al 8 de septiembre en honor de la Natividad de Nuestra Señora, y Ribalta será la encargada de pronunciar el discurso de apertura.
«A los jóvenes les diría que abracen muy fuerte la inteligencia artificial»
Su vida profesional está estrechamente ligada a la gestión de personas, el talento y el liderazgo, y Ribalta mira con optimismo uno de los grandes cambios que ya están transformando el mundo laboral: la inteligencia artificial.
Su consejo para quienes comienzan ahora su carrera es claro «Que la abracen muy fuerte y que sea su aliada».
En su propio departamento, explica, la IA ya forma parte del trabajo cotidiano. «La tenemos como un juguete, estamos ilusionadísimas. No estamos mirando hacia otro lado, sino integrándola en todo lo que podamos hacer para que nos haga ser más productivos».
Ribalta no la contempla como una amenaza general para el empleo, sino como una herramienta capaz de asumir tareas necesarias pero repetitivas y dejar más espacio para aquellas que aportan verdadero valor.
«De un año a otro, de cómo teníamos la IA avanzada el año pasado en mi departamento a cómo estamos este año en formación, selección, etcétera, ha crecido exponencialmente», explica.
Su conclusión no deja demasiado margen a la duda «Estoy firmemente convencida de que ha venido a hacernos la vida muchísimo mejor».
«El cáncer me sirvió para saber todo lo que me quería la gente que me rodeaba»
Hay, sin embargo, otra experiencia que ha marcado profundamente los últimos años de Aida Ribalta. Hace cinco años atravesó un cáncer de mama que ella misma define como «bastante grave». Pasó por quimioterapia y radioterapia y, aunque aquella fase quedó atrás, continúa actualmente con medicación diaria y deberá mantener el tratamiento durante otros cinco años.
Habla de aquella etapa sin dramatismos, pero tampoco tratando de restarle importancia.
«Yo siempre digo que las personas que hemos pasado un cáncer, o yo en mi caso, a mí el cáncer me sirvió para saber todo lo que me quería toda la gente que me rodeaba».
Y nuevamente aparece Barbastro.
«En el caso de Barbastro, de mi familia y mis amigos fue una cosa salvaje y me sentí increíblemente arropada».
Durante el tratamiento pudo regresar pocas veces porque, recuerda, estaba muy abatida. Pero cada vuelta tenía algo especial. «Cada vez que volvía sentía el cariño, cada vez que salía a la calle era casi abrumador el cariño de todo el mundo».
Ribalta compara la enfermedad con «una ola, un tsunami que te arrastra», capaz de cambiar de golpe la importancia que se da a muchos de los problemas cotidianos.
«Tus problemas pequeños del día a día pasan a ser minucias que ya ni te importan», explica.
También el trabajo desempeñó un papel importante en aquella etapa. Durante los momentos más duros de la quimioterapia tuvo que parar, aunque incluso estando de baja se acercaba en ocasiones a la oficina simplemente para mantener el contacto. Cuando comenzó la radioterapia decidió pedir el alta y regresar a la actividad.
«A mí volver a estar en activo me ayuda. Una vez que tú pones un pie en la oficina, para todo el mundo ya en teoría estás sana y estás curada, y eso te ayuda a normalizar, a seguir hacia adelante, a estar en la acción y a que tu vida continúe».
Cinco años después sigue con su tratamiento y conviviendo con sus secuelas. Y al hablar de aquello que le ayudó entonces y que continúa acompañándola ahora, vuelve al mismo lugar con el que empezó la conversación.
Barbastro.
«Mantener una actitud positiva en la medida de lo que puedes y mirar hacia adelante, que siento que son valores que a mí sí que me ha dado Barbastro, me ayudaron mucho en la enfermedad y me siguen ayudando a día de hoy».





