Alejandro Arellano Cedillo, comisario pontificio plenipotenciario y delegado de la Santa Sede para Torreciudad, ha presidido este sábado la 34.ª Jornada Mariana de la Familia sin entrar en ninguno de los asuntos concretos que mantienen abierta la controversia entre la Diócesis de Barbastro-Monzón y el Opus Dei.
La celebración, bajo el lema «Encuentro de familias alrededor de la Madre», pone el colofón a los actos por el 50.º aniversario de la apertura al culto del nuevo templo.
La presencia de Arellano llegaba en un momento especialmente marcado por los últimos pronunciamientos de ambas partes y apenas 24 horas después de que el Obispado volviera a fijar públicamente su posición sobre la titularidad, posesión y ubicación de la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad.
El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, no ha asistido a la celebración. Según han explicado desde la Diócesis, tenía previamente programada su participación en la Asamblea de la Unidad Pastoral de Monzón.
Arellano sí ha querido comenzar su homilía con un «recuerdo afectuoso» para Pérez Pueyo. También ha saludado al vicario regional de la Prelatura del Opus Dei en España, Ignacio Barrera, cuya presencia, ha afirmado, «estrecha los vínculos de nuestra comunión eclesial», así como a los rectores del templo, Ángel Lasheras y José Mairal.
Una homilía sin entrar en el pulso por la Virgen
Homilía de Alejandro Arellano Cedillo en la Jornada mariana de la Familia 2026
El comisario pontificio ha mantenido fuera de su intervención todos los puntos que centran actualmente la controversia.
Arellano no ha hablado de la antigua ermita ni de la titularidad de la talla original. Tampoco se ha referido a los acuerdos de 1962 y 1966, a los últimos comunicados, a las cartas manuscritas del papa Francisco hechas públicas estos días, a la posición defendida por Pérez Pueyo ni al lugar en el que debería permanecer la imagen en el futuro.
Tampoco ha avanzado nada sobre una posible resolución de la Santa Sede.
En definitiva, Arellano no ha entrado en ninguno de los asuntos concretos que mantienen abierto el conflicto de Torreciudad y ha situado su intervención en un terreno estrictamente pastoral.
Arellano pone el foco en las familias y en la trayectoria de Torreciudad
La familia, la figura de María, la transmisión de la fe y el papel desarrollado por Torreciudad durante estas décadas han ocupado buena parte de la homilía.
«La Providencia va dejando, a lo largo del tiempo, lugares donde la fe de un pueblo se convierte en memoria viva», ha señalado antes de recordar a los «incontables peregrinos» que han acudido hasta Torreciudad.
Arellano ha definido el lugar como «una verdadera escuela de fe», donde se aprende de María «a reconocer a Cristo, a confiar en Él y a seguir sus pasos».
También ha recordado a san Josemaría Escrivá como «hijo de esta tierra» y su mirada hacia la familia de Nazaret como escuela de vida cristiana.
La transmisión de la fe entre generaciones ha servido de hilo conductor para hablar de padres, esposos, abuelos y jóvenes como integrantes de una «cadena viva de fe y de gracia».
Comunión, unidad y paz desde el templo de Torreciudad
Arellano ha apelado durante su intervención a una fe capaz de reunir «en una misma comunión lo que humanamente parece diverso».
Ya en la parte final de la homilía ha pronunciado una de las frases más destacadas de la jornada:
«En el corazón de esta Iglesia de Barbastro-Monzón, Torreciudad se alza como un verdadero faro de esperanza para las familias».
A continuación, ha hablado de la necesidad de que los hijos de Dios «crezcan en la unidad» y aprendan a vivir «en paz como una gran familia».
Desde el actual templo también ha afirmado que «en este Templo María recibe a sus hijos con la ternura de una Madre que comprende, consuela y permanece cercana». Arellano no ha relacionado estas palabras con la discusión sobre la ubicación de la talla original.
La Diócesis y el Opus Dei mantienen posiciones distintas sobre la talla
La Diócesis de Barbastro-Monzón ha hecho públicas esta semana doce aclaraciones sobre la imagen original de Nuestra Señora de los Ángeles.
El Obispado sostiene que la talla pertenece a la Diócesis desde hace más de mil años y recuerda que la escritura pública de 1962 establecía entre las obligaciones asumidas la de «no retirar la imagen de la ermita».
También mantiene que no consta en las actas del Cabildo Catedral ni en los archivos diocesanos una autorización para trasladarla permanentemente al nuevo templo ni una cesión definitiva de su propiedad o uso. Respecto al documento de 1966 esgrimido por el Opus Dei, la Diócesis reconoce la existencia de un testimonio notarial, pero señala que el documento original no le ha sido aportado.
Su planteamiento es que la talla regrese a la ermita originaria y que, desde allí, puedan autorizarse posteriormente traslados temporales al templo actual o a otros lugares cuando existan razones pastorales.
El Opus Dei, por su parte, no cuestiona que la propiedad de la talla corresponda a la Diócesis, pero defiende que los acuerdos existentes reconocen derechos de uso, custodia y ubicación de la imagen.
Su principal argumento se encuentra en el acuerdo de 1966 del que existe testimonio notarial. Según la interpretación de la Prelatura, el entonces obispo de Barbastro, Jaime Flores, aceptó que la imagen recibiera culto y veneración en el nuevo templo y que la antigua ermita y los terrenos destinados al nuevo santuario formasen un mismo recinto.
El Opus Dei sostiene por ello que el traslado de la talla al templo actual no fue una decisión unilateral, sino que se realizó al amparo de aquel acuerdo. También recuerda que la antigua ermita fue restaurada, continúa dentro del recinto y permanece abierta al culto.
La Prelatura ha reiterado además su disposición a aceptar la resolución que finalmente adopte la Santa Sede.
Roma mantiene todavía abierta la solución de Torreciudad
Las dos partes reconocen así la titularidad diocesana de la imagen, pero mantienen interpretaciones diferentes sobre los efectos de los acuerdos históricos y sobre quién tiene derecho a decidir cuál debe ser la ubicación habitual de la talla.
Sobre todo ello, Arellano no ha dado este sábado ninguna pista.
La Jornada Mariana de la Familia pone así el colofón a los actos por los cincuenta años de la apertura al culto del nuevo templo con el comisario pontificio en Torreciudad, el obispo de Barbastro-Monzón ausente por un compromiso pastoral previamente programado en Monzón y una controversia cuya resolución continúa abierta.

