Jesús Escartín Celaya
Los españoles estamos pagando la letra de cambio de la crisis que no se quiso ver venir y que nos endosaron a años vista unos gobernantes irresponsables con muchos años de oficio. Así que nos asiste el derecho de pedir responsabilidades. ¿Cómo? Pues emplazando al ejecutivo actual a que promueva las iniciativas parlamentarias pertinentes para desprofesionalizar la política y adelgazar la estructura de estado.
Un político avezado sabe mucha gramática parda. Los hay que carecen de la preparación adecuada pero se sitúan en puestos claves a base de pegar codazos y pagar apoyos. Se perpetúan en el poder y cobran sueldos escandalosos aunque necesiten asesores, jefes de gabinete y administrativos que les hagan su trabajo, y hasta disponen, según la revelencia del cargo, de coche oficial con chófer. No son capaces de ponerse de acuerdo para arrimar el hombro cuando el país lo necesita, y alcanzan rápidamente el consenso para aprobar las cuantías a percibir por los servicios que presentan y para engordar la estructura de estado que duplica funciones pero permite colocar correligionarios a los que se les prometió cosas. Todo a cargo del contribuyente. ¿Se nos puede reprochar que exijamos acabar con este derroche?
Para desprofesionalizar la política bastaría limitar la permanencia en cargos públicos a dos legislaturas -dos mandatos-, o en su defecto implantar las listas abiertas para votar al candidato sin necesidad de hacerlo al partido. Y para adelgazar el modelo de estado, eliminando de verdad todas las duplicidades; reduciendo la representatividad de todas las circunscripciones electorales a fin de disminuir significativamente el número de cargos públicos a elegir; regulando por ley los haberes a cobrar de las instituciones, y ahorrando la mayor cuantía posible de gasto público que se considere prescindible.
Es cuestión de poner las cartas boca arriba. Las protestas de políticos disconformes no le supondrían al PP desgaste alguno, y destinando esas rebajas, que serían sustanciosas, a suavizar el ajuste del gasto social rebajaría la tensión en la calle y aminoraría el coste electoral de tanto tijeretazo. Creo que la sugerencia tiene sentido. A ver si el PP está por la labor.

