

La muerte del religioso claretiano Juan Sanz (1926-2017), en Zaragoza con 90 años de edad, deja la estela propia de una gran persona que contribuyó durante 26 años a que el monasterio de El Pueyo sea una referencia entre los vecinos de Barbastro y habitantes de muchos pueblos del Somontano. El padre Juan ha sido una constante en la historia de los claretianos en el monasterio que regentaron durante 47 años (1962-2009) ydonde pasó la mitad de su vida hasta el relevo por los monjes del Instituto del Verbo Encarnado.
En el transcurso de casi medio siglo, tuvo rango de superior y responsabilidades de ecónomo en la comunidad (1983-2009) por lo que fue testigo directo de las inversiones de casi 100 millones de pesetas realizadas en el monasterio para atender las necesidades más imperiosas. La subida de aguas gracias a las gestiones del diputado provincial José María Morera, los accesos con nueva carretera en la etapa de Hipólito Gómez de las Roces, presidente del Gobierno de Aragón (1987-1991) tras la insistencia del diputado regional Manuel Rodríguez destacan entre los logros más importantes en su etapa.
Gracias a las buenas relaciones con alcaldes de Barbastro y de los pueblos que suben en romería a El Pueyo consiguió otras mejoras y se granjeó la amistad generalizada. A la iniciativa del religioso se debe también la restauración de las pinturas de Francisco Bayeu (siglo XVIII) en el camarín de la Virgen, la restauración de un incunable de la Biblioteca y los trabajos de clasificación de 20.000 volúmenes, ordenados por el claretiano Luis Díaz por iniciativa del padre Juan.
En su misma línea de interés está la muestra etnológica recopilada durante años, depositada en una dependencia del monasterio donde destaca la colección de objetos, piezas, utensilio y planos del antiguo proyecto de ampliación que nunca se llevó a cabo en la etapa de los benedictinos.
En su trayectoria personal destaca la vinculación directa con la Asociación de los Amigos del Pueyo donde está entre el grupo de fundadores. Jorge Belloc, presidente, destacó “la aportación del padre Juan en consonancia con la trayectoria propia de un religioso sencillo, próximo y generoso con todos que contribuyó a muchas mejoras en el monasterio”. Los últimos años de su etapa claretiana en Barbastro fueron hasta 2014 antes del traslado a la Comunidad Asistencial en Zaragoza por problemas de salud. Los claretianos celebrarán un funeral el próximo lunes, 13de febrero a las 20 horas.



