En el Museo de Arte de Cataluña en Barcelona se encuentran nueve piezas que pertenecen a un retablo gótico del s. XIV que procede de Albalate de Cinca. Allí llegaron como parte de la colección Plandiura que fue quien las adquirió en su momento.
Se trata de una obra de un interesante valor artístico, como se puede apreciar en el comentario estilístico que se adjunta, y es una muestra del patrimonio artístico de nuestra localidad.
Considerando la importancia del conocimiento y la difusión del patrimonio cultural en general y del artístico en particular, como es este caso, y, partiendo del principio de que lo que se conoce, se valora, se conserva y se lega a las generaciones futuras, se decidió realizar la reproducción fotográfica de estas piezas a tamaño real para que representen un testimonio de un pasado que es necesario tener presente como testimonio de nuestra historia.
El Ayuntamiento de Albalate ha financiado esta obra con el objetivo de que los vecinos actuales y los futuros puedan contemplarla y no caiga en el olvido. Es una acción de gran importancia para la difusión y conservación de un patrimonio que por avatares del destino ya no está aquí, pero que con acciones como esta permitimos que se conozca, aunque sea en forma de reproducción.
Esta obra se va a colocar en la iglesia parroquial el próximo día 5 de enero, a partir de las 12:00 horas.
LA ESCULTURA GÓTICA EN ALBALATE
Piezas de un retablo del siglo XIV, escuela de Lérida, en caliza policromada, procedentes de la parroquia de Albalate de Cinca y actualmente en el MNAC de Barcelona.
1.- Virgen, llamada de la Expectación al parto, o de la Esperanza por encontrarse embarazada, o también Virgen de la O. Aparece de pie, apoyando el peso sobre una cadera, lo que genera un ligero contrapposto; lleva manto y túnica decorado con formas florales y sujeto con un gran broche circular. El plegado de los ropajes resulta todavía geométrico y el canon de la figura un poco corto, apreciándose algunas desproporciones como ocurre en las grandes manos, en una de las cuales podría portar el lirio de pureza. Sigue el modelo de las vírgenes góticas. A sus pies aparece un clérigo donante, de mucho menor tamaño. Esta Virgen es la figura principal, a quien estaría dedicado este retablo, como suele ser habitual en esta época del gótico en la que se dedican a la Madre de Dios.
2.- Cristo sedente que deja su pecho al descubierto y que muestra sus llagas. La realización de esta figura es más tosca que la anterior, si exceptuamos el cabello, tanto de la cabeza como de la barba. En ambos aparece el naturalismo propio del gótico, con unas incisiones mucho más trabajadas que muestran la dirección de los bucles. No ocurre lo mismo en su rostro que es mucho más conceptual e inexpresivo y, en sus desproporcionadas manos. También aparece un caballero donante.
3.- Montantes de retablo, figuras que se encuentran adosadas a elementos arquitectónicos; se cubren por un doselete como ocurre en muchos retablos escultóricos, y se apean sobre un escudo en el que aparece la cruz de San Andrés. Representan la escena de la Anunciación y la de «Noli me tangere» (con la Magdalena y Cristo en el momento de la Resurrección). En la primera, el ángel Gabriel sostiene una filacteria en la que estaría escrita su salutación a la Virgen que sostiene un libro. Los pliegues de estas figuras son sencillos, poco insinuados y sus rostros bastante toscos en su ejecución. Las figuras de la Magdalena y el Cristo resucitado son similares a las del Cristo sedente, como se aprecia en barba y cabello .Pero en aras del naturalismo gótico, establecen comunicación entre ellas con cierto movimiento en el giro de la cabeza y el gesto de las manos. Además introducen una idea de profundidad y paisaje con el árbol esculpido detrás de Cristo.
4.-Tabernáculo. .Está formada por dos ángeles turiferarios (portando el incensario) que del mismo modo se integran en elementos arquitectónicos y que enmarcarían un tabernáculo. En ambas figuras se aprecia un cierto movimiento que se consigue con los pliegues y la posición de los incensarios que describen amplias curvas.
5.- San Lorenzo, de la misma factura y decoración en sus ropajes que la Virgen con un rostro más expresivo, finamente realizado, de gran delicadeza y maestría en su ejecución, como se puede apreciar en la greca labrada que enmarca su dalmática y también en los pliegues de su cuello y en la decoración floral de su vestidura.
6.- San Bartolomé que se asemeja al Cristo sedente, en el plegado de los ropajes y el trazado de la barba.



