La segunda fue la de montar en un novísimo camión, última adquisición del parque de bomberos dónde pudieron dar un par de vueltas y hacer sonar la sirena de forma bastante estridente. Sintiéndose como un verdadero profesional cuando se dirige a zona de conflicto a toda velocidad. En la última, el objetivo era la de sostener en sus propias manos una auténtica y pesada manguera que serpenteaba y escupía agua suficiente para inundar una gran piscina. Los árboles y césped del lugar agradecieron tan generosa lluvia.
Uno de los últimos recordatorios y no menos importante fue la de refrescar en la memoria el número de teléfono que hay que marcar cuando nos encontremos ante cualquier situación de emergencia (112). El cuerpo de bomberos respondió muy gustosamente a la curiosidad de los estudiantes. Algún “avispado” incluso se acordó del famoso incendio que hace unas semanas asoló tierras cercanas a Barbastro donde tuvieron que actuar con premura y valentía.
El grupo de alumnos, ávidos de conocimiento y sobrepasados de éxtasis, conocieron más de cerca en qué consiste la apasionante profesión de bombero con sus secretos y emociones. Al final de la jornada, claro está, ¡el cuerpo de bomberos reclutó a un montón de aspirantes!
Sirvan estas líneas, para hacer un recordatorio y reconocimiento a la labor de todos los bomberos de España que durante estos días están luchando bravamente contra el fuego despiadado que quema gran parte de nuestro territorio.

