Creo que todas las personas tenemos derecho a tener opinión y a expresarla. Pero también creo que quienes tenemos responsabilidades como representantes de otras personas tenemos que ser muy prudentes al dar nuestra opinión e intentar que esta sea lo más fundamentada posible en hechos y lo menos esclava posible de los deseos personales.
En este artículo voy a analizar, desde mi punto de vista personal, eso sí con los datos que he podido observar como simpatizante y como secretario general en Barbastro de Podemos y como candidato al senado y como coordinador de la campaña provincial en el Alto Aragón de Unidos Podemos en Común, los resultados de las elecciones generales del 26J de Unidos Podemos.
Ya advierto que al tener aún muy pocos datos demoscópicos mi análisis arrojará más sombras que luces, pero espero que a los muchos votantes de Podemos y de Unidos Podemos en Común en el Somontano, tanto los que nos votaron como los que no el 26J, les sirva al leerlo como base para su propia, y mucho más importante que la mía, reflexión.
Es un hecho evidente que el 26J Unidos Podemos no sumó el resultado del 20D de Podemos y sus confluencias con el resultado de Unidad Popular. Es un hecho que casi un millón cien mil electoras y electores que habían confiado seis meses antes en esos dos proyectos por separado no votaron el proyecto conjunto. ¿Razones? Para mi tres:
1º) La campaña del miedo.
Se hizo desde los tres partidos más importantes PP, PSOE y C’s una piña con denominador común, demonizar a Podemos. PSOE y C’s prefirieron perder escaños y empeorar resultados con el único objetivo de que Unidos Podemos no sumará. Los medios de comunicación de masas dispararon a discreción todo el material contra Podemos, el poco (¿ninguno?) real y el mucho inventado, Venezuela era un problema mucho más importante que el paro o la corrupción. Y para guinda del pastel, el brexit. ¿A cuánt@s de nuestr@s votantes asustaron?
2º) El discurso social demócrata.
Unidos Podemos, para contrarrestar esa campaña del miedo hizo una campaña electoral sin aristas, sin cal viva, una campaña conciliadora. Nuestro muy criticado “macho alfa” aparece en los carteles rodeado de sus magníficos colaboradores, incluido Alberto Garzón, se pierde intensidad, se intenta ganar el corazón de la gente con una sonrisa, rebajando el discurso. Nuestra apuesta por el inicio de un proyecto constituyente queda oculta como uno más de los 50 puntos de nuestro programa pactado con IU. Se nos pudo llegar a confundir con un PSOE 2.0 y no con esa nueva alternativa que somos, heredera del 15M y única expresión de una nueva forma, honrada y eficaz de hacer política. No trasmitimos la trasversalidad, que es nuestra principal característica, sino una especie de renovada social democracia abanderando un nuevo proyecto frentepopulista, algo que no es real. ¿Cuánt@s votantes se ganaron con esta estrategia? ¿Cuánt@s se perdieron?
3º) La suma que no suma.
Al hacer un proyecto político conjunto entre dos fuerzas afines, Podemos e IU, que hasta ahora han peleado por el mismo espacio político, hacerlo en tan poco tiempo y sin poderlo explicar, hacerlo, aparentemente, como una necesidad electoral y no poder trasmitir que este proyecto es una confluencia de futuro de muchas sensibilidades que quieren compartir ese espacio y convivir juntas. ¿Cuánt@s de los votantes de Podemos no votaron por ir con IU y cuánt@s de IU no lo hicieron por ir con Podemos?
Cuándo un estudio demoscópico contesta a estas preguntas habremos dado con el quid de lo sucedido en las elecciones del 26J.
No obstante quiero resaltar dos cosas, la primera, que a pesar de esta no suma mantenemos la misma presencia en el congreso que el 26J y la segunda, y mucho más importante es que ese voto no sumado fue integro a la abstención, lo que significa que, aunque esta vez nosotr@s no les ilusionamos, es un voto que ya no retorna a los partidos que han arruinado España. Y nuestra esperanza y nuestra obligación es construir un proyecto para volver a ilusionarles.




