“Para mi es una fiesta fundamental, importantísima, porque en La Candelera, el 2 de febrero, se celebran los 40 días del nacimiento de Jesús. Son dos fiestas, la presentación de Jesús al Señor en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María. La Virgen y San José, cumpliendo la ley mosaica, presentaron al niño Jesús en el templo y purificaron a la Virgen, siendo rescatado su hijo, por ser el primogénito, con una ofrenda, como prescribe el libro del éxodo. Se empezó a celebrar en algunos lugares ya a inicios del siglo IV. Además, tradicionalmente, era la misa de las velas puesto que se escuchaba con velas encendidas.
Y el origen de esto nos lo cuenta San Lucas en su Evangelio en una historia muy bonita, donde el anciano Simeón, a quien el Espíritu Santo le había revelado que no moriría antes de ver al Cristo del Señor, cuando sus padres entraron con él al templo lo tomó y bendijo a Dios diciendo que va a ser “Luz para iluminar a las naciones”. Además le dijo a María “este niño está destinado a ser caída y resurgimiento de muchos en Israel, y signo de contradicción – y a tu misma alma le atravesará una espada-, para que se revelen los pensamientos de muchos corazones.” 2.22”.


