“Hasta el final”: el obispo de Barbastro, D. Ángel Pérez, exige que la Virgen regrese a su humilde ermita y advierte que no aceptará nada “con mancha y deshonra”
Monseñor Ángel Pérez Pueyo recordó las palabras del Papa Francisco —“Ángel, no cedas” y “Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?”— y explicó que el mismo Papa Francisco le advirtió, en una carta manuscrita de octubre de 2024, que tuviera cuidado con las “intrigas mafiosas que están en curso” en torno a este asunto. Además recordó que como el anciano Eleazar, no aceptará lo que no puede aceptar “sin atraer mancha y deshonra a mi vejez” y "que pueda servir de mal ejemplo a mis feligreses"
Don Ángel Pérez Pueyo, mantenedor de las fiestas de Barbastro 2025, en la ofrenda a la Virgen del Pueyo esta mañana antes de la Homilia
Homilía del obispo Ángel Pérez Pueyo en la misa de la Natividad de Nuestra Señora, en el día grande de las Fiestas de Barbastro
¡La verdad padece pero no perece!
Desde esta misma cátedra de San Ramón, me dirijo a cada uno de vosotros, hijos del Alto Aragón oriental, en un momento especialmente delicado para nuestra Iglesia de Barbastro-Monzón. Lo hago para abrir mi corazón como pastor de esta hermosa y bendita grey, correspondiendo con la misma lealtad y fidelidad al honor que me otorgasteis al nombrarme este año vuestro Mantenedor.
Entrada a la Catedral de Barbastro hoy 8 de septiembre
Y os comparto, con toda sinceridad, a los pies de Nuestra Madre en el día de su cumpleaños, que desde hace ya cinco años venimos pidiendo, casi suplicando, que se respete la dignidad de nuestro pueblo: humilde y pequeño, sí, pero con una dignidad gigante y una fidelidad inquebrantable, como ha sabido demostrar a lo largo de los siglos.
El papa Francisco acogió esta súplica durante la «visita ad Limina», en diciembre de 2021, y se interesó e hizo suyo el sentir de nuestro pueblo, que se vio reflejado en una carta suya manuscrita en 2023 con una indicación clara a vuestro obispo con su particular acento argentino: “Ángel, no cedas”, para que llevara de vuelta a nuestra Madre a su ermita originaria. Posteriormente, en audiencia pública en la plaza de san Pedro, el 18 de septiembre de 2024, siete meses antes de su fallecimiento, me expresó de manera clara y directa al saludarme: “Ángel, ¿bajaron ya la Virgen”.
Con ese respaldo decidimos reclamar de nuevo, como ya hiciera nuestro antecesor Mons. Ambrosio Echevarría, que nuestra querida Virgen de Torreciudad, que durante más de mil años ha estado en manos de nuestro pueblo, que la ha querido, tocado, besado y protegido incluso a costa de la propia vida durante la guerra, volviese a la ermita donde siempre estuvo.
No se trata de una petición baladí, sino del reclamo de la misma dignidad que se respeta en otros lugares como Fátima o Lourdes. También dentro de nuestra Diócesis, desde hace siglos, se ha custodiado a Nuestra Madre en sus lugares originarios: así en el Santuario del Pueyo, donde han servido tres congregaciones distintas —Benedictinos, Claretianos e Instituto del Verbo Encarnado—, o en el Santuario de Guayente, confiado a los Hermanos de La Salle.
Todos ellos recibieron el mismo encargo que en su día tuvieron los responsables de la Prelatura —como se recuerda en el programa de fiestas del año 1968—: cuidar de la Madre común, la original talla románica, y difundir su devoción desde su propio hogar, para visitarla, rezarle, besarla, cantarle, vestirla y procesionarla en su casa. Es así como se respeta también la dignidad de los lugares pobres y humildes, como la gruta de Belén, donde el Salvador quiso enseñarnos que siempre escoge lo pequeño para mostrar al mundo su grandeza.
Consciente de que la verdad puede padecer, pero nunca perece, os confieso que este reclamo de nuestra dignidad no ha sido fácil. Tampoco lo ha sido alzar la voz para defender que nuestro pueblo no se merece menos. El mismo papa Francisco me advirtió, en una carta manuscrita fechada el 13 de octubre de 2024, que tuviera cuidado con las “intrigas mafiosas que están en curso” en torno a este asunto.
Gustosamente vengo luchando hasta la extenuación en defensa de nuestro pueblo, de su dignidad, de su devoción y religiosidad popular, sin importarme ningún sacrificio. Por eso, si me viera obligado, como pastor repetiría las mismas palabras del anciano Eleazar, ante las presiones para aceptar lo que no puedo aceptar: que no puedo hacerlo “sin atraer mancha y deshonra a mi vejez” que pueda servir de mal ejemplo a mis feligreses.
Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad ha de ser venerada en su pequeña y humilde morada de donde nunca debió salir tras mil años de historia en manos de un pueblo que la venera con enorme devoción.
Y es por ello que quiero transmitiros la seguridad de que vuestro pastor siempre se mantendrá fiel a su pueblo, a esa pequeña grey de dignidad gigante a la que es mi mayor orgullo servir. Y así será hasta el final.
Me encomiendo a nuestra Madre y a vuestras oraciones.
Acompaño con mi cariño y oración al Sr. obispo de Barbastro pues lo necesita y es que además está patinando un poco y dividiendo al personal….Una pena, cuando debemos
ser sembradores de «UNIDAD» y sembradores de Paz y de alegría. No es esta la forma
No me imagino a Santiago y Juan cuando su madre pidió a Cristo que se sentaran uno a cada lado, que dijeran que dimitían si no se les concedía.
Ni en la controversia entre SAN Pedro y Pablo que ninguno dijera en el concilio de Jerusalén que, o su opinión, o dimitían.
Ni a Pedro Jian y Santiago afirmando en el Tabor que, o hacían tres tiendas y se quedaban allí o se iban a su casa.
No es el honor de una diócesis pequeña, es el orgullo grande de un personaje pequeño. Que en lugar de adoptar su función dentro de la sucesión apostólica, prefiere alinearse en la secesión apostólica, separarse de la unidad, por diferenciar uno u otro Papá para desacreditar al actual empleando el anterior, El sucesos de Cristo, sea quien sea, es quien hace cabeza. Y su comisario, su delegado representa al mismo Santo Padre que es quien lo envía.
Las posturas de folklorica, si no me dan la razón, dimito, es más propia de tasca que de presbiterio.
El señor obispo no dice que las imágenes, crucifijos, tablas, etc., que se hallan en el Museo Diocesano, deben regresar a sus iglesias y ermitas. De donde no debieron salir. Cuando vea las cajas empaquetadas en el Museo y éste vacío, pensaré en la rectitud de intención del señor obispo.
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7 comentarios
Acompaño con mi cariño y oración al Sr. obispo de Barbastro pues lo necesita y es que además está patinando un poco y dividiendo al personal….Una pena, cuando debemos
ser sembradores de «UNIDAD» y sembradores de Paz y de alegría. No es esta la forma
Lo que tiene que hacer el Opus Dei, para adaptarse a los nuevos tiempos, es poner una pañoleta azul a la virgen y devolverla a la ermita.
No me imagino a Santiago y Juan cuando su madre pidió a Cristo que se sentaran uno a cada lado, que dijeran que dimitían si no se les concedía.
Ni en la controversia entre SAN Pedro y Pablo que ninguno dijera en el concilio de Jerusalén que, o su opinión, o dimitían.
Ni a Pedro Jian y Santiago afirmando en el Tabor que, o hacían tres tiendas y se quedaban allí o se iban a su casa.
No es el honor de una diócesis pequeña, es el orgullo grande de un personaje pequeño. Que en lugar de adoptar su función dentro de la sucesión apostólica, prefiere alinearse en la secesión apostólica, separarse de la unidad, por diferenciar uno u otro Papá para desacreditar al actual empleando el anterior, El sucesos de Cristo, sea quien sea, es quien hace cabeza. Y su comisario, su delegado representa al mismo Santo Padre que es quien lo envía.
Las posturas de folklorica, si no me dan la razón, dimito, es más propia de tasca que de presbiterio.
Con el pañuelo al cuello, se retrata!
El señor obispo no dice que las imágenes, crucifijos, tablas, etc., que se hallan en el Museo Diocesano, deben regresar a sus iglesias y ermitas. De donde no debieron salir. Cuando vea las cajas empaquetadas en el Museo y éste vacío, pensaré en la rectitud de intención del señor obispo.
¡ Menuda reflexión ¡ ¿Qué pensaría el Papa argentino de ello? Le has dado en el clavo.
¿La dignidad de un pueblo pende de que una talla cambie de emplazamiento?
Todo resulta desproporcionado.