¿Ángeles, cuéntanos, cómo fueron tus inicios en el periodismo?
Comencé haciendo prácticas para periódicos locales en Barbastro. Fue una experiencia muy enriquecedora al poder conocer de manera profesional mi entorno. Vivir la parte del periodismo que más me gusta, que es poder colarme en sitios y descubrir otras realidades desde dentro. Por otro lado, mis inicios en el mundo laboral fueron
bastante duros. Acabé de estudiar en 2011, años de crisis, no había absolutamente nada de trabajo. Llegué a estar
trabajando en cinco sitios a la vez sin cobrar en ninguno. Escribía en varios medios online, hacía programas en televisiones pequeñas, colaboraba en radios, y todo de manera completamente ‘altruista’. Menos mal que mis padres me ayudaron y apoyaron constantemente. Estuve un año así, lo bueno es que me vino muy bien para coger tablas y conocer personas del medio. Todo esto me ayudó a meter la cabeza, como suele decirse en el medio.
En Madrid has estado en medios importantes
Sí, en Madrid he tenido la oportunidad de trabajar en medios muy grandes y aprender de grandes profesionales. He trabajado en EuropaFM de la mano de Josep Lobató, coopresenté en Kiss Fm con Frank Blanco, también pasé por Antena 3 haciendo una sustitución de verano, trabajé para un canal de Movistar Plus+, tuve un programa de deporte en Telemadrid… y ya llegó la gran aventura de trabajar en Televisión Española en Aquí la Tierra.
¿Cómo es tu experiencia en Aquí la Tierra?
Siempre lo digo, y no me cansaré de decirlo, Aquí la Tierra es un oasis dentro del periodismo. Cuenta con un equipo maravilloso, el trabajo es muy agradable, aprendes constantemente, la gente te abre los brazos de par en
par deseando presentarte sus recetas, sus historias o sus animales; es un trabajo muy agradecido. Hay otras partes del periodismo que son más desagradables: como tener que ir a preguntar a quien no quiere hablar o a alguien que esté sufriendo por una situación personal. Pero en este caso no, el que quiere hablar de sus lechugas, habla de sus lechugas y el que no, pues no pasa nada, hay otro señor al lado deseando enseñarnos sus tomaticos y sus cebollas. Realmente es increíble. Además desde hace tres años tenemos la experiencia internacional. ¡Una maravilla para una viajera empedernida como yo! En estos ocho años que llevo en Aquí la Tierra me he recorrido todos los rincones de España, varias veces; coger el Ave o el avión es casi como ir en el metro o en bicicleta. Y lo gozo, por ejemplo para mí es algo mágico estar un martes paseando por la playa. Antes, cuando vivía en Barbastro, la playa era sinónimo de vacaciones pero ahora puedo estar nadando en el
mar un lunes, comiéndome una fondue en Suiza un martes y ver atardecer un jueves en Grecia. Es maravilloso poder ampliar de este modo el horizonte y conocer tantos lugares tan profundamente. Muchas veces digo que si un día se me estropea el coche por cualquier carretera de España, es probable que conozca a alguien a 20 kms a la redonda. Este trabajo me da la posibilidad de conocer a mucha gente, viajar a muchos sitios y hacer vínculos muy importantes. Para mí esto es un sueño.
Desde este escaparate privilegiado has podido promocionar productos como el tomate rosa, las chiretas, los
crespillos, … ¿ejerces como embajadora del Somontano desde un programa de televisión nacional?
Por supuestísimo que soy una embajadora total del Somontano, de Barbastro, de mi tierra, de Huesca. Estoy orgullosísima de mis orígenes. Me encanta ser de donde soy y cómo somos la gente de nuestra tierra y por eso siempre que puedo lo digo. Aparte hace unos años me nombraron Cofrade de Honor del Tomate Rosa de Barbastro, con lo cual juré o prometí que iba a promocionar el tomate rosa allá donde fuese, ¡y así lo hago! Si veo un tomate, yo nombro el tomate rosa de Barbastro, y siempre que puedo me gusta escaparme a grabar por aquí para que se conozca nuestra tierra, promocionarla todo lo que sea posible.
Cuál es la clave de la longevidad de Aquí la tierra
Lo cierto es que tiene que haber una clave porque no es normal que un programa dure 11 años en una televisión pública. Creo que la clave está en hacer un programa blanco, agradable, que abra una ventana al exterior, a la
realidad, al mundo rural. Que la gente cuando está en sus casas ponga Aquí la Tierra y piense “me apetece estar
un rato sonriendo, cargándome de alegría y de buen rollo”. Y me encanta que transmitamos cultura y valores como cuidar el campo, poner en alza nuestros alimentos, reconocer a nuestro sector primario… grandes valores que durante mucho tiempo ha desprestigiado. Por eso es tan importante reconocer su valor en un programa de la televisión pública nacional y en un espacio competitivo de la parrilla televisiva. Lo que nos brinda una gran audiencia, nuestros queridos ‘terrícolas’, que nos acompañan cada tarde a las ocho y media valorando el medioambiente, el mundo rural y los producto locales de temporada. Es importantísimo poner en valor las cosas que realmente son importantes, porque Instagram no da de comer, nos dan de comer nuestros agricultores y ganaderos.
¿Dista mucho el periodismo rural del que se cuece en la capital del reino?
Yo creo que en la ciudad tienes más oportunidades de hacer cosas distintas. Cada mes recorro distintos sitios de España y cada dos meses me voy a cualquier lugar del mundo, eso, si trabajas en un medio rural, normalmente, no lo puedes hacer. Si tienes muchas ganas de conocer, de viajar, de ver cosas nuevas necesitas moverte de un lugar pequeño. Y esa es la razón por la que yo no estoy en Barbastro. Cuando he trabajado en los medios locales es agradable, pero personalmente a mí lo de ir a cubrir el pleno municipal no me apasiona tanto como ir a la gran llanura húngara a conocer los cerdos mangalicas, que son unos cerdos que tienen lana. No tengo tanta inquietud por una actualidad política como la que puedo tener por un tipo más documental de aprendizaje sociocultural, de costumbrismo, algo que puedo encontrar solo en una gran ciudad, con un gran proyecto.
Has trabajado en la radio, en prensa escrita, ¿porqué te quedaste al final en la tele?
Porque me encanta poder jugar con todas las herramientas: combinar el sonido con todas las imágenes te permite construir un gran puzzle. Y también porque lo veo como un poco más de ‘periodismo de barro’, de viajar al lugar de los hechos, meterte en profundidad y conocer hasta el último detalle.
¿Eso es lo que más te gusta del periodismo?
Sí, sobre todo la gran oportunidad que me da de vivir muchas vidas, como canta Joaquín Sabina en la canción del
pirata. Porque cada día entras a fondo en un terreno permitiéndote ser cada día una cosa. Si por ejemplo vas al Teatro Real a hacer un reportaje de ópera, te vas a poder colar en los camerinos, ver cómo hacen las pelucas, los trajes y bajar al foso, pero al día siguiente vas a ser jugadora de petanca, o te vas a embarcar en un barco pesquero. El poder aprenderlo todo y verlo todo desde dentro me parece un regalo de la vida.
¿Te gusta seguir tan conectada al mundo rural?
Sí, me encanta. Madrid cuenta con mucha oferta cultural y tengo muchos amigos aquí pero la suerte de mi trabajo es poder escaparme frecuentemente al campo. Todas las semanas piso tierra, respiro aire fresco, toco árboles. Si no tuviese este trabajo y tuviese que estar en una oficina creo que llevaría peor la parte de vivir en una ciudad porque yo he disfrutado mucho de vivir en un entorno rural y tener constantemente esa conexión con la naturaleza. Si no tuviese un trabajo como el que tengo en Aquí la Tierra, que me permite estar en contacto real con el mundo rural, no sería tan feliz.
¿Te ha marcado tu familia en cómo eres en el trabajo?
Sí, es que el trabajo de Aquí la Tierra es como si lo hubiesen hecho para mí. Mis padres son veterinarios, mis
abuelos eran agricultores. Al final es como transmitir su aprendizaje. Su legado, el valor de todo lo que ellos han
hecho históricamente. Poder darle el valor que tiene y además poderlo comunicar a toda la gente que ve el programa. Aunque nos parezca increíble, mucha gente no tiene ni idea de en qué consiste la vida en una granja o cuáles son los tiempos de cultivo de cualquier variedad fruta o verdura. Para mí es un sueño.


