Todo el mundo entiende a qué se dedica un médico, un taxista o una abogada. Casi nadie debe ir dando explicaciones sobre cuál es su profesión y sus funciones. Sin embargo, cuando se plantea la labor del filósofo se suele imaginar a un señor pensando sentado sobre una piedra que habla con tecnicismos demasiado raros y sin ninguna aplicación práctica. Incluso en un majadero iluminado por alguna suerte de rayo. No es de extrañar todo esto cuando su trabajo no se tiene en consideración ni se mediatiza o simplemente cuando la sección de Filosofía en las bibliotecas y librerías se encuentra junto con la de Ciencias ocultas y Esoterismo. Tampoco este desconocimiento sorprende cuando se confunde la Filosofía con la autoayuda. Además, el término “Filosofía” ha quedado relegado de forma mayoritaria a un coloquialismo con el que se expresa socialmente un modo determinado de actuar y/o pensar que nada tienen que ver con su estudio. Ejemplos: “la filosofía de equipo”, “la filosofía de empresa», “encarar los malos tiempos con filosofía», etc.
Es por eso que desde esta sección hemos decidido darle cabida y difusión a la Filosofía como disciplina (en el sentido más riguroso que nos alcance), así como a sus grandes pensadores e ideas. Y es que la Filosofía lleva viva desde el siglo VII antes de Cristo y continúa siendo muy necesaria para comprender y mejorar tanto el mundo como nuestra vida.
La Filosofía nace en la antigua Grecia: cuna de la cultura de Occidente (ahora más bien su hamaca, pero ese ya es otro tema…) y surge cuando el ser humano ya tiene sus necesidades básicas cubiertas, conociendo varias técnicas y saberes. Solo entonces encuentra tiempo para plantearse el sentido de la realidad a nivel racional y crítico tratando de dejar de lado los mitos y relatos mágicos de los que se había servido para ello. Y es que tal y como comienza el capítulo primero del libro primero de la Metafísica de Aristóteles: <<Todos los hombres por naturaleza desean saber>>.
El pensamiento filosófico es la consecución propia de la curiosidad y la necesidad de conocer. Lo más característico del ser humano es su capacidad racional y simbólica. La razón y el lenguaje son los instrumentos propios de la Filosofía y es así como esta disciplina, tan variada en su proceder, trata de plantearse la realidad y la existencia para comprenderla.
Filosofar es buscar la verdad de las cosas. Para ello utiliza el pensamiento y éste nunca es fruto del vacío: pensar es siempre pensar en algo. De ahí que parta de los acontecimientos y conocimientos propios de su tiempo.
La Filosofía, por tanto, piensa en cada parcela de la realidad y no todos los problemas de los que se ocupa suelen estar separados de la vida cotidiana. Su estudio sistemático abarca desde las causas primeras: conocer el origen de los seres, pasando por la angustia existencial del ser humano: el deseo de trascender la finitud, la necesidad de entender las contradicciones objetivas a las que se somete su existencia y lo real. Además trata de comprender las confusiones lingüísticas puesto que el lenguaje es su herramienta de trabajo. Igualmente el ser humano necesita plantearse la relación entre su conciencia y la realidad, el porqué de su capacidad de conocimiento y reflexión, así como la necesidad de certeza. Incluso el solipsismo: entendido como las experiencias incomunicables del sujeto, las incoherencias y los desajustes entre procesos culturales, las relaciones interpersonales, etcétera.
No es una ideología: un conjunto de creencias rígidas que se pretende aplicar a una doctrina. Si no que la Filosofía clarifica y critica racionalmente todas las ideas que normalmente aceptamos sin cuestionarnos y está abierta a la crítica y revisión constante, pretendiendo tener un carácter universal. Tampoco acepta ningún dogma de fe pues sus fuentes de conocimiento son la razón y los sentidos. Aunque al igual que la religión trata de dotar de sentido al mundo y la existencia.
El pensamiento filosófico es el mayor esfuerzo que ha realizado el ser humano por comprender la realidad, proporcionando una visión de conjunto de sus distintas conexiones y abordando sus problemáticas, sirviendo de guía en cuestiones como: política, religión, ciencia, arte, técnica, etc. Entre muchas otras cosas, la Filosofía ha conseguido desarrollar la raíz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Estado de derecho en el ámbito de la política. La física y la lógica comienzan con el estudio de Aristóteles. En matemáticas ha aportado conceptos como el de número, las coordenadas cartesianas o el cálculo infinitesimal de Leibniz. En astronomía las distintas cosmovisiones. La sociología no estaría completa sin pensadores como Weber. Y las ciencias serían impensables sin conceptos filosóficos como los de materia, forma o causalidad, solo por citar algunos. Además, la Ciencia depende de la Filosofía para que le proporcione una reflexión sobre el alcance, la validez y los límites del conocimiento. Igualmente la Ciencia depende de la ética, parte fundamental de la Filosofía, para sus investigaciones.
La Filosofía debe seguir teniendo un papel principal en nuestra cultura y se debe conocer y luchar por una tradición como la filosófica, sin la que no sería posible pensar en ciencia o política y que trata de cuestionarse la realidad social para pensar en alternativas al servicio del progreso humano.
Su mejora en los planes de estudio y su presencia en los medios, urge por necesidad. Es por ello que les invito en lo sucesivo y en esta sección a conocer algunas de sus nociones básicas y pensadores.
En un momento como el actual en el que la mayor crisis sanitaria de las últimas décadas nos ha golpeado de lleno y los intereses económicos y políticos se oponen a los éticos; donde la tecnología deshumanizada, deshumaniza e invade nuestro tiempo, sustituyendo los afectos y educando a nuestros hijos, tratar de privarnos de la Filosofía es contribuir a erradicar lo más propio del ser humano: el pensamiento.


