Arantxa Abad es la nueva Jueza de Paz en Salas Altas donde ha sido suplente de José María Subías quien expresó su deseo de dejar esta responsabilidad que ha tenido durante gran parte de su vida. Encarna la figura tradicional propia de Juez de Paz que disfruta de la estima vecinal, vive en “Casa Valero” donde su madre Mercedes Altemir superó los 102 años de edad. En cambio, Arantxa y su familia residen en la localidad a la que llegaron como “nuevos pobladores” y se adaptaron muy bien.
Isabel Lisa explica que “José María me manifestó la intención de dejar el cargo porque llevaba muchos años. En los pueblos, el Juez de Paz aún es importante porque es la autoridad responsable de evitar y juzgar comportamientos y actuaciones que alteren la paz. En este aspecto, ha sido la persona adecuada por su sensatez a la hora de solucionar situaciones y conductas”.
En la misma línea señala que desde que está de alcaldesa “nunca he tenido problemas ni conozco casos concretos más allá de alguna situación propia de su competencia. El cargo le ha venido a medida, forma parte de una familia amplia, bien valorada entre el pueblo”. Las competencias se limitan al ámbito del municipio, en general se ocupan de controversias y conflictos civiles de poca relevancia como pueden ser insultos, amenazas o coacciones en la propia localidad.
En todo caso, procuran que haya una conciliación entre las partes afectadas, en base a las costumbres del municipio. Funciones que afectan a Arantxa Abad desde el jueves pasado. “Hasta ahora ha sido jueza sustituta porque ya había tenido esta responsabilidad antes de venir a Salas con su marido, entre los nuevos pobladores, se han asentado aquí, voluntaria en Biblioteca, colaboradora y participativa, preparada para este cargo”
El Juez de Paz, en Salas Altas “es una de las tres autoridades con la alcaldesa y el párroco a quienes se pide la Fiesta cada año, según la costumbre local”. A nivel social, “la elección ha caído muy bien, Arantxa ya está integrada en el pueblo, ha sido un relevo natural porque era la sustituta. Su forma de ser encaja bien”
Los jueces de paz tienen su origen en el año 1195 en reinado de Ricardo I de Inglaterra cuando tenían que preservar la “Paz del Rey”, de ahí su nombre. Es una figura que perdura en los pueblos, aunque podrían tener los días contados si prospera el Programa Justicia 2030 del que hay un anteproyecto de ley sobre la mesa. En todo caso, José María Subías ha cumplido con su deber y Arantxa tiene el reto de contribuir a la paz social en Salas Altas. En general, se puede definir como justicia de proximidad en los pueblos.


