Las fiestas de Barbastro tienen un componente cultural. De eso se encarga el centro asociado de la UNED que por estas fechas elige a uno de los mejores artistas aragoneses para presentar al público su obra. Este año, la directora de la sala de Exposiciones Francisco de Goya del centro universitario ha optado por un artista puro y consagrado como el serrablés Santiago Arranz que presenta una retrospectiva de sus cuadros al óleo bajo el título ‘Pinturas pintadas’.
La muestra la inauguró el martes el propio autor acompañado por el alcalde de Barbastro y presidente de la Fundación Ramón J. Sender , que gestiona el centro de la UNED, y su director Carlos Gómez, junto a la directora de la sala. La exposición se podrá ver hasta el 11 de octubre, en horario de 19 a 21.00, de lunes a sábados (festivos cerrados).
En ‘Pinturas pintadas’ el artista altoaragonés (Sabiñánigo 1959) presenta 18 óleos de diversos periodos, tamaños y temáticas que, como el propio Arranz afirma, ponen de relieve que en su ya larga y multidisciplinar trayectoria creativa, la pintura fue el origen.
En esta obra, en la que se incluyen obras de los años 80 hasta las más recientes, el pintor utiliza la pintura para establecer un diálogo entre arquetipos culturales y la naturaleza que le rodea. No en vano posee un estudio en Benasque y la fauna y el paisaje pirenaico está mezclada con referentes literarios populares. «Parto de la naturaleza más cercana que ha sido muy importante en mi evolución, pero elaboro una abstracción y una figuración muy libre», señala.
Animales de fábula como el zorro y el cuervo, faunos y otros seres conforman una mitología personal que el pintor plasma en tablas de gran tamaño. Pero el pintor prefiere alejarse de toda explicación conceptual de su obra: «Son pinturas que se basan más en la voluntad que en el accidente. Dentro de mi proyección pictórica hay otras pinturas relacionadas más con una fórmula que produce unos valores estéticos, pero no crean un mundo imaginario como son estos cuadros».
En ellos se percibe una atmósfera tridimensional, un rico mundo interior y una atemporalidad entre las pinturas que dialogan por pares (algunos separados en treinta años) por temáticas o criterios estilísticos. «Para mí es más importante la emoción y la expresión que el estilo», señala el Arranz.
La muestra ‘Pinturas pintadas’ tiene mucho de ensoñación. Es una pintura onírica en la que el pintor utiliza la pintura surrealista para bucear en sus sueños y evadirse de una realidad que no le gusta. «No me gusta el mundo en el que vivimos y he creado un mundo alternativo. Me alejo de los objetos reales porque no me interesa el pincel virtuoso ni hacer las cosas de una manera artesanal. Para mi cada cuadro es un problema y la tradición tampoco me ayuda porque tengo que resolverlo como un problema. Cuando hago pinturas al óleo tengo una implicación emocional muy fuerte», señala.
Artista polifacético, Arranz viene del campo académico. Es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona y además de investigador como artista es escultor y ha realizado trabajos para el campo de la arquitectura. Sus mejores trabajos se pueden ver en un audiovisual incluido en esta exposición.
El artista se siente a gusto exponiendo su obra en una ciudad como Barbastro «que tiene mucho que ver con las artes y la cultura como los hermanos Argensola y la naturaleza con sus vinos».

