
En la cuarta jornada la CARAVANA POR EL AGUA PÚBLICA ha descendido hasta Barbastro compartiendo vivencias y opiniones con los vecinos de Graus y la capital del Somontano. En 72 Kms. hemos realizado un recorrido entre dos exponentes de la mala gestión de la depuración de las aguas en Aragón. Si en la montaña vienen pagando desde hace años el Impuesto de Contaminación de las Aguas sin que la gran mayoría de las depuradoras se hayan construido, en ciudades como Barbastro, los vecinos pagan, por el mismo concepto, tres veces el coste de su sistema de depuración.
En Barbastro nos cuentan que, construida su depuradora con fondos europeos, el IAA se apropió, mediante convenio, esta competencia municipal que pasó a gestión privada. El resultado es un aumento de los costes de la depuración y por otra parte los vecinos pagan en concepto de ICA, el triple de la cantidad que el IAA destina a la gestión de la depuradora. Municipio a municipio este sobreprecio que los ciudadanos pagan sobre el coste real de la depuración es lo que engrosa el inmenso negocio privado organizado en los último años en el resto de localidades. Así es como el gobierno de Aragón entiende la solidaridad interterritorial.
En opinión de la RAPA, en casos como el de Barbastro, debería posibilitarse que el ayuntamiento recuperara sus plenas competencias sobre la gestión de su servicio de aguas. Es la forma en que entendemos se abarataría el servicio y una parte del ICA recaudado debería ir destinado a infraestructuras hidráulicas de estos ayuntamientos. Para ello es imprescindible modificar la Ley de Aguas y Ríos de Aragón que concibe este impuesto exclusivamente como mecanismo de financiación de las concesiones privadas.




