El día 2 de Marzo de 1931 en escrito publicado por la prensa barbastrense el recién nombrado alcalde, Don Luis Sambeat Barceló, apelaba “al patriotismo de los que están en descubierto con la Hacienda Municipal” para que satisfacieran sus deudas con el Ayuntamiento dada la precaria situación de las arcas municipales.
El momento político español se expresaba en dos términos enfrentados. Monarquía sostenida por intereses económicos de algunos y República alentada y organizada de forma muy rápida.
Los “patriotas” barbastrenses se escandalizaron e indignaron cuando en este mes de marzo de 1931 apareció, en la fachada de la casa donde había nacido el 12 de septiembre de 1727 el ilustre barbastrense Antonio Ramón Ricardos y Carrillo de Albornoz (General Ricardos), un cartel que indicaba: “Casa a la Venta”. Hasta se inició un “crowdfunding” popular para comprar el edificio y que no cayera en manos de algún “desalmado”.
En estos días no se hablaba en Barbastro de otro asunto que no fuera el Consejo de Guerra contra los sublevados de Jaca. La prensa se hacía eco del inminente comienzo de la vista y El Cruzado Aragonés, El Sindicato Agrícola, La Cámara de Comercio, El Casino de Barbastro, El Club Deportivo Barbastrense y muchas más entidades se unían en una común petición de clemencia al Gobierno Español en favor de los encartados. No obstante los cabecillas de la sublevación, los Capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández serían fusilados. El también capitán Salvador Sediles Moreno fue condenado “en absentia” a la pena capital. Huido a Francia, pudo evitar la ejecución de la pena hasta que volvió a España tras proclamarse la II República y ser amnistiado.
El viernes 27 de marzo de 1931 se celebró en Barbastro una manifestación pro amnistía en favor de los presos y procesados por delitos políticos y sociales. Al frente, el alcalde ejerciente Don Demetrio Cuscó y Don Modesto Olivés. La manifestación se disolvió sin el más mínimo incidente.
Estando próximas las elecciones municipales, por el partido republicano se presentaban en Barbastro los siguientes candidatos. Entremuro, Enrique Torres, Carlos Cosculluela y Florentino Puyuelo. Mercado, José Pera, Elías Campo y Antonio Charlez. Tallada, Teodoro Cortés y José María Viu. Barrionuevo, Mariano Castán y José Mur.
¡Qué difícil es juzgar la historia!
En un pequeño anuncio publicado en prensa se solicitaba “Chico de doce a quince años, hace falta, para botones de un acreditado hotel de esta ciudad. Informes en esta administración”. Chico de doce años… Hoy sería impensable y lo juzgaríamos como un delito grave. Adolescente era también Luís Monclús Bagüeste, joven barbastrense que falleció a los dieciséis años de edad a causa de una enfermedad incurable. Causó su defunción una profunda pena en la ciudad mereciendo una primera plana entera en uno de los semanarios barbastrenses y el pésame general.
El domingo 29 de marzo de 1931 comenzaba la Semana Santa y Barbastro se preparaba organizando actos religiosos y fiestas de sociedad. El Casino “Juventud Mercantil” estrenaba la obra teatral “Las Cosas de Gómez” actuando las señoritas Chelo Rambla, Felisa Garcés y Pilar Salanova y los jóvenes Juan Gibanel, Benito Arroyos y Adolfo Broto. Los casinos “Barbastro”, “La Peña” y “Nueva Dalia” organizaban el Domingo de Pascua y Lunes de Pascua bailes de tarde y de noche.
Para los lectores más jóvenes. Hasta no hace demasiados años durante la Semana Santa (Cuaresma) no se podía comer carne y los viernes de todo el año tampoco. Hoy resulta ridículo, pero era así. Recordad, ¡Qué difícil es juzgar la historia! Aún recuerdo mi infancia en un colegio religioso como mediopensionista. Los viernes de todo el año se servían como segundo plato huevos o pescado. Nunca carne. El origen de ello era consecuencia de la influencia de la religión católica en la vida de todos. En este entorno, en marzo de 1931 se publicaban anuncios como el siguiente:
“Lo mejor para esta Cuaresma. Bacalao Islandia Faroe legítimo a 1,75 kilo. Tienda del Esterero. En esta misma casa se necesitan dos aprendices para tocinería y esterería”.
Dos establecimientos competían en Barbastro con cierta agresividad por ser el referente en tejidos, novedades y confección, Almacenes de San Pedro, S.A. y La Innovación de Emilio S. Beltrán en la calle Ricardos 41 y 43.
Destacar de los comercios que se anunciaban en prensa a José Pena Piqué en Ricardos 81 que vendía y reparaba automóviles, a la Tintorería Barcelonesa de Valentín Palacio en la Plaza del Mercado 2, a José Bardina que en el coso 12 y 14 vendía todo tipo de productos para la construcción o la Academia Politécnica que preparaba para Carreras Militares, Civiles y para Bachillerato y Contabilidad.
Aquí puedes leer capítulos anteriores de Barbastro en 1931:
Barbastro en 1931. Introducción


