La muerte de Bienvenido Ibor Tarazona, Beni Ibor, a los 65 años, ha golpeado de lleno a la cultura y a muchos vecinos de Barbastro. Su funeral se celebrará mañana, 12 de mayo, a las 16.30 horas, en la iglesia catedral de La Asunción.
Con él se apaga también la Librería Ibor, que cerrará definitivamente en los próximos días tras 75 años de historia vinculada al libro, la imprenta, la papelería y la vida cultural de la ciudad. El cierre responde a la voluntad expresada por el propio Beni antes de morir.
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ACLARACIÓN:
La Librería Ibor y la Imprenta Ibor son actividades diferenciadas. Aunque compartan una historia familiar común, la imprenta continúa desarrollando su actividad con absoluta normalidad y no tiene previsto ningún cierre.
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Las voces de una despedida
La muerte de Beni Ibor y el cierre de Librería Ibor han dejado una profunda conmoción en el entorno familiar, cultural, literario, artístico y comercial de Barbastro.
Su cuñada Pili, que compartió mostrador con él durante las tres últimas décadas, lo resumía con una frase sencilla y definitiva: “Era el alma”.

Su colega de profesión y presidente de la Asociación de Libreros de Huesca, Víctor Castillón, considera que la muerte de Beni y el cierre de Librería Ibor “deja un gran hueco. Su labor como divulgador entusiasta del libro y la lectura permanecerá en el tiempo. Una pena para Barbastro, un sello de identidad de nuestra ciudad han sido la calidad y cantidad de sus librerías”.
El periodista de Heraldo y Premio Periodismo Cultural, Antón Castro, presentó tres libros en Librería Ibor y mantenía una relación cercana con Beni. “Lo siento muchísimo, le tenía muchísimo cariño a Beni. Me encantaba esa librería, por su ubicación y por sus escaparates. He presentado mis libros con Javier Hernández, con Ana Mur, con Toni Bul y Antonio Lachos y siempre ha sido un lugar muy acogedor, se ha creado una atmósfera maravillosa.
Era un lugar donde eras feliz y notabas el amor y el cuidado a los libros. Recuerdo que la última vez que estuve fue con Manolo Vilas y con Beni recordando los lugares de Barbastro y la vida que ambos tuvieron en Zaragoza. Siento muchísimo que la cierren, me da mucha pena. Me gustaba subir las escaleras y encontrarme libros bonitos, cuidados y sorprendentes, siempre tenías cosas que llevarte.
La sensación que tenías ahí era que se vivía la literatura, la ilustración, el arte de una manera tremenda. Es un lugar inolvidable con un clima maravilloso. Beni era el principio de todo, tenía un buen equipo, pero tenía una magia especial, era un hombre entrañable que ha escrito páginas maravillosas de la literatura, de los libros, de Barbastro como ciudad literaria y de acogida de la gente”.
La artista plástica María Maza, que tuvo el honor de inaugurar la sala de exposiciones de Librería Ibor, trasladó su dolor por la pérdida. “Estoy desolada. Librería Ibor es mi librería de cabecera, la conozco desde que era niña, su mujer Rosa me dio clase, Beni siempre estaba ahí, y su hijo Pablo es mi fisioterapeuta. Estoy destruida. No es justo. La vida le ha puesto una mano de cartas muy mala. Como artista perdemos un centro de exposiciones que desde siempre ha sido vórtice para expandir la cultura. Es un drama personal y, también, comercial, el enésimo comercio del centro que cierra. Beni le ha dado muchísima vida a Barbastro”.
La fotógrafa Kati Buil, que también expuso en la librería, destacó el valor del espacio cultural creado por Beni y su equipo. “Ibor era mucho más que una librería. Gracias a todo el trabajo que han realizado tanto Beni como todo su equipo durante estos últimos años, hemos tenido un espacio cultural de referencia. Imprescindible para estos tiempos dónde cuesta encontrar lugares de intercambio y diálogo. Los vamos a echar mucho de menos. Gracias por todos estos años”.
Para Pilar Abad, concejal de cultura del Ayuntamiento de Barbastro «la muerte de Beni Ibor supone una pérdida muy importante para Barbastro y para la cultura de nuestra ciudad. Desde Librería Ibor convirtió un comercio histórico en un auténtico espacio de encuentro cultural, abierto a los lectores, a los autores y a la vida cultural barbastrense. Su compromiso con la promoción de la lectura y con iniciativas culturales de todo tipo deja una huella muy significativa en Barbastro y en varias generaciones de lectores.
Además, Librería Ibor ha estado muy vinculada al Festival Barbitania, colaborando siempre de manera activa. Desde el Ayuntamiento queremos trasladar nuestro cariño y condolencias a su familia, amigos y a todas las personas que han formado parte de Librería Ibor durante estos años. Y, por supuesto, estamos valorando que el próximo Festival Barbitania tenga también un espacio de recuerdo y homenaje a la figura de Beni Ibor y a todo lo que ha significado para la cultura de Barbastro.»

María Pilar Clau, poeta nos relata que «Se me ha encogido el alma. He presentado con Beni mis cuatro libros mas recientes. En Barbastro y en Laluenga. Él siempre estaba dispuesto. Pendiente de todos los detalles, amable y discreto, hacía muy fácil la labor de los demás. Lo vamos a echar de menos siempre.
La catedrática de Literatura y directora del festival Barbitania, María Ángeles Naval, la definía como “una de las librerías más bonitas de España”. “La Librería Ibor, la librería de Beni en los porches de General Ricardos, ha sido un emblema del buen gusto, del buen hacer del comercio de Barbastro y de la capacidad cultural de la ciudad.
Beni hizo de la Librería Ibor un proyecto cultural completo, donde la literatura y las demás artes dialogaban con la sala de exposiciones que creó y dio testimonio vivo de la importancia que el comercio en Barbastro tiene para el paisaje urbano, creando una de las librerías más bonitas de Aragón y probablemente de España, en el corazón de nuestra ciudad.
Siempre estará Librería Ibor en mi corazón. Su colaboración con Barbitania fue extremadamente relevante y nos llegó a todos de agradecimiento y de admiración”.
La bloguera literaria Rita Piedrafita presentó allí a muchos escritores y recuerda el espacio como algo más que una librería. “Beni Ibor fue la persona que convirtió la literatura en un lugar seguro, no solo por el espacio creado, tan acogedor, tan «casa» sino también por acercar a Barbastro a grandes autores, por crear escaparates que te querías llevar a tu salón y por pensar siempre en los más pequeños, niños lectores que son el futuro.
Siempre sentí como un privilegio sentarme a presentar en el piso de arriba, subías la escalera y eras consciente de que nada podía salir mal.
Un rincón de mí desea que no se pierda ese espacio en el que tantas veces me he parado a mirar libros colocados con mimo, todos con las portadas del mismo color. Hoy es un día triste para muchos, se va alguien que entendió que leer implicaba formar parte de una gran familia”.
El escritor Manuel Vilas, primo segundo y amigo de Beni, lo recuerda como una figura esencial de la ciudad. “Una gran pérdida para la ciudad de Barbastro. Un referente cultural, un referente de servicio a los amantes de la literatura, una excelente librería. Y Beni, un excelente amigo mío y de todo Barbastro, un gran barbastrense. Me produce muchísima tristeza”.
Para el escritor Ramón Acín, barbastrense consorte, Beni fue mucho más que un librero. “Hay quien tiene un negocio y lo defiende y hay quienes van más allá de esos límites lógicos.
Beni era librero, buen librero, pero además era persona, era lector, practicaba la amistad y defendía la buena literatura.
Doy fe de sus lecturas, de sus apoyos y de su amistad más allá de lo imaginable. Y siempre con una sonrisa que tocaba el corazón. Su librería, un santuario y él, un hermano”.
El poeta y profesor de Lengua y Literatura Héctor J. Campo, que recibió a Beni en Barbuñales en una de sus últimas presentaciones, lo recordaba también como una figura clave para Barbastro. “Ha sido una referencia para Barbastro no sólo desde el punto cultural si no también desde el punto de vista comercial y del emprendimiento”.
Una librería nacida de una historia familiar
La historia de Beni Ibor no puede separarse de la historia de su familia. Gráficas Ibor fue fundada por sus padres y estuvo ligada durante años al mundo de la imprenta y la papelería. Aquella raíz familiar, nacida entre papel, tinta, mostrador y oficio, acabaría dando forma a una de las librerías más reconocibles de Barbastro.
Durante una etapa, la madre de Beni estuvo al frente del negocio, más vinculado entonces a la papelería, aunque siempre con presencia del libro. Beni tomó el relevo hace unas tres décadas y le dio una personalidad nueva. No rompió con la historia anterior. La amplió.
Desde los porches de la calle General Ricardos, en una de las zonas más transitadas de Barbastro, Librería Ibor se convirtió en algo más que un establecimiento comercial. Fue librería, sala de exposiciones, lugar de presentaciones, punto de conversación, escaparate cultural y refugio para lectores.
El carácter literario que le dio Beni
Beni Ibor tenía una manera muy propia de entender el oficio. Era librero, pero también lector, prescriptor, anfitrión y agitador cultural. Su afición al jazz, a la fotografía, a los libros antiguos y a la literatura infantil y juvenil fue dando forma a un espacio con identidad clara.
En Ibor se entraba a comprar, pero también a dejarse aconsejar. A mirar portadas. A preguntar por un libro raro. A subir a una presentación. A detenerse en una exposición. A encontrarse con alguien. A sentir que una librería podía ser también una pequeña plaza cubierta dentro de la ciudad.
Esa diferencia fue la que convirtió a la librería en un lugar querido por autores locales, aragoneses, nacionales y también extranjeros que pasaron por sus presentaciones, firmas y encuentros.
Una segunda planta que cambió la vida cultural de Ibor
El año 2015 marcó un punto de inflexión. La reforma del edificio de ladrillo rojo de General Ricardos permitió crear una segunda planta diáfana destinada a exposiciones artísticas, charlas y presentaciones de libros.
Aquella transformación no fue solo una obra. Fue una declaración de intenciones. La librería dejaba claro que quería seguir siendo comercio, pero también espacio cultural abierto a Barbastro.
Ese impulso tuvo incluso reflejo audiovisual. Profesorado y alumnado del grado de Audiovisuales de la UNED y del IES Martínez Vargas dedicaron a la librería el documental Espacio único, una pieza que recogía precisamente esa singularidad de Ibor dentro del paisaje cultural barbastrense.
Libros infantiles, fotografía, jazz y noches de verano
Una de las grandes especialidades de Librería Ibor fue la Exposición de Libros Infantiles y Juveniles, una cita que llegó a cumplir sus bodas de plata y que durante años acercó a familias, colegios y lectores jóvenes una cuidada selección de novedades, clásicos, álbumes ilustrados y obras de editoriales especializadas.
En esa línea tuvo un papel importante Rosa, mujer de Beni y maestra jubilada del CEIP Alto Aragón. La exposición no fue solo una venta temática. Fue una forma de sembrar lectores, de acompañar a niños y familias, y de mostrar que la literatura infantil tenía entidad, calidad y futuro.
Otro sello propio fue la Noche de Libros, una propuesta de verano que reunía jazz, vino del Somontano, conversación y lectura. Mucho antes de que otras ciudades popularizaran sus noches culturales, Ibor ya abría sus puertas para convertir la librería en un lugar de encuentro nocturno.
También nació allí el No Concurso Fotográfico El Placer de la Lectura, una iniciativa ligada a la imagen y a los libros. Las fotografías se exponían en la Cafetería Pirineos, otro espacio clásico de Barbastro, y los premios en forma de lotes de libros servían para seguir animando a leer.
Una librería conectada con la vida cultural de Barbastro
La actividad de Beni Ibor no se quedó en el interior de la librería. Ibor estuvo vinculada al certamen literario que hoy forma parte de Barbitania, acogiendo firmas y presentaciones de escritores. También participó en BFOTO, festival de fotografía emergente de Barbastro, y en propuestas relacionadas con el PolifoniK Sound, como la presentación del libro de poemas del cantante de Love of Lesbian.
Ese cruce de literatura, música, fotografía y arte definió muy bien el carácter de la librería. No era un espacio cerrado en sí mismo. Estaba conectado con lo que pasaba en Barbastro y con quienes intentaban mover la cultura desde distintos lugares.
Por eso su cierre duele tanto. Porque no desaparece solo un comercio. Desaparece un nodo cultural, uno de esos lugares que ayudan a que una ciudad tenga conversación propia.
Premios a una trayectoria sostenida
Los reconocimientos llegaron después de muchos años de trabajo silencioso. En 2023, Librería Ibor recibió el Premio al Comercio de Aragón en la categoría de pyme. Aquel galardón reconocía una trayectoria que unía comercio, cultura, lectura, exposiciones y actividad permanente.
En 2025, el Ayuntamiento de Barbastro distinguió a Librería Ibor con el Premio Germana de Foix en la categoría de Comercio. Ese mismo año fue finalista al premio estatal Librería Cultural junto a Librería Castillón, también de Barbastro. En 2024 ya había sido finalista.
Los premios no hicieron importante a Ibor. Solo confirmaron algo que muchos lectores ya sabían. Que aquella librería era una pieza esencial en la vida cultural y comercial de Barbastro.
Un cierre que pesa en la ciudad
La muerte de Beni Ibor llega unida al cierre definitivo de la librería. Esa coincidencia hace que la pérdida sea todavía más honda. Se despide una persona y se despide también una casa cultural levantada durante décadas.
Barbastro pierde a un librero que supo transformar una herencia familiar en un proyecto con voz propia. Pierde una librería de fondo antiguo, de libros infantiles, de jazz, de fotografía, de presentaciones, de escaparates cuidados y de conversación lenta.
Pero queda una memoria difícil de borrar. Quedan quienes compraron allí su primer libro. Quedan quienes subieron a una presentación en la segunda planta. Quedan los artistas que expusieron sus obras. Quedan los autores que encontraron público. Quedan los niños que descubrieron cuentos y los adultos que volvieron con sus hijos.
Beni Ibor hizo ciudad desde una librería. Y eso explica que su muerte duela más allá de la literatura. Duele en el comercio, en la cultura y en la memoria sentimental de Barbastro.



1 comentario
Se ha ido el que sabía escuchar, entender, empatizar y UN GRAN AMIGO, Rosa y Beni eran un equipo de bondad, entusiasmo y un saber estar en todos los momentos, en los que su amistad siempre estaba a la altura de los acontecimientos, fueran buenos o fueran malos…
Abrazaremos a Rosa y nuestros brazos llegarán “al más allá” para compartir con Beni