Ofrecer una posibilidad real a sus hijos para quedarse en el pueblo y trabajar en un negocio familiar fueron las motivaciones que llevaron al agricultor de Cofita Pablo Canales a convertirse junto con su esposa en bodegueros y empresarios del sector turístico. La pequeña Bodega Sers se enclava en esta población perteneciente al municipio mediocinqueño de Fonz y paralelamente a su actividad vitivinícola se desarrolla la turística, con una coqueta vivienda solariega con encanto de pasado templario, Casa Canales, muy frecuentado por los amantes del turismo rural y que forma parte de la prestigiosa Ruta Vino del Somontano.
Bodega Sers es un ejemplo de uno de los caminos hacía donde se puede dirigir el sector del vino para salir airosos de esta crisis. Sers es una bodega familiar, que apuesta por la calidad, que contribuye al asentamiento de la población en el medio rural y que se ha subido al carro del cada vez más demandado enoturismo con una atractiva oferta hostelera.
Su propietario tuvo claro que bodega y turismo rural tenían que ir de la mano desde el primer momento. Este agricultor de Cofita plantó sus viñedos en 1999 a raíz del «boom» de la D.O. Somontano. «Veía que la uva podría ser una alternativa. Buscaba diversificar los cultivos y firmamos un acuerdo con Viñas del Vero que ha durado10 años. Pero los últimos años vimos que la cosa se complicaba y decidimos crear la bodega para poder sacar nuestras uvas y tener una alternativa», explica Canales.
En 2006 se creó Bodega Sers y la vivienda de turismo rural Casa Canales restaurando la vivienda y hacienda de la familia. «Por separado no lo hubiéramos hecho. Fue una cosa repentina, lo pensamos y decidimos hacerlo. Ésta era la casa de mis padres que estaba deshabitada y aprovechamos para su reforma que entonces sí que te daban dinero para invertir, ahora no creo que nos hubieran dado nada. Decidimos darle otra perspectiva al mundo de vino, asociado a que lo puedas disfrutar en una casa, comiendo a la brasa, charlando con amigos. No tiene nada que ver degustarlo así que cuando te lo dan a probar sólo», señala.
La iniciativa empresarial contó con la subvención de los fondos PRODER del CEDER de la zona oriental. La inversión rondó los 250.000 euros.
En la empresa trabaja toda la familia, Pablo y su mujer y sus dos hijos, aunque el número se duplica en temporadas puntuales como la vendimia o el cuidado del viñedo. A ellos hay que añadir la colaboración de un enólogo y un técnico en viticultura. «Es un complemento a la agricultura y la ganadería. Sólo con el mundo de vino hoy no puedes vivir, ni con el turismo rural pero todo suma. La casa rural te ayuda a promocionar el vino y al revés, y por un lado u otro siempre viene gente», apunta el responsable de la empresa y cabeza de familia.
Pablo Canales tiene claro que esta iniciativa ha permitido que sus hijos se asienten en Cofita. «De no haber realizado la bodega y la casa rural ya se hubieran ido fuera. En agricultura para poder vivir tienes que tener mucha extensión y nosotros no la tenemos. Esto es una inversión a largo plazo, para los que vengan detrás», señala.
Tras tres años de vida, el binomio enoturístico está funcionando. Cuentan con una producción máxima de 20.000 botellas que se comercializa en su totalidad cada añada y que disfrutan los clientes de Casa Canales. «La ventaja que tenemos es que vamos al día y no tenemos problemas de vender el vino de prisa y corriendo de un año para otro», afirma. Mientras que en el tema turístico, a pesar de «no ser una zona turística» la inclusión de Casa Canales como uno de los ochenta establecimientos de la selecta Ruta Vino Somontano les permite contar con ocupación durante fines de semana, puentes festivos y periodos vacacionales. «Mucha gente nos llama que quiere ver la bodega y el boca a boca funciona. Es el negocio de los pequeños. De momento es viable y no me arrepiento de haber hecho la inversión. No es para vivir de ello exclusivamente pero sí como un complemento y quizás en el futuro lo sea. El agricultor siempre piensa en el que viene detrás», sentencia.
Los vinos
Bodega Sers cuenta con una gama de vinos original. Al igual que otras bodegas de la D.O. Somontano, se ha descartado en parte la convencional clasificación por tiempo de maduración en barrica de los caldos (jóvenes, crianzas y reservas) y cada vino es conocido por su nombre. Así en Bodega Sers podemos encontrar: Primer, joven syrah (es el primero que se elabora), Singular de la variedad autóctona parraleta, Temple (un crianza que además hace honor al pasado templario de la casa y la población) y su primer Reserva. «Queremos que el consumidor los identifique por sí mismo y que lo pruebe independientemente a los meses de barrica que lleva», apunta.


