El Tribunal Supremo de Justicia ha desestimado el recurso planteado por la empresa textil barbastrense Brilén ante las sentencias judiciales que daban la razón a los trabajadores y a tenor de las cuáles debe abonar los retrasos con efecto retroactivo por la diferencia entre el aumento del IPC estimativo y el IPC real correspondiente al año 2009.
La decisión del Tribunal Supremo se materializará en la próxima nómina de diciembre y beneficiará a los 270 trabajadores de las plantas de Brilén y Novapet.
El comité de empresa de UGT acudió al Juzgado de lo Social de Huesca para reclamar este derecho, que falló a favor de los trabajadores. Los representantes legales de la empresa recurrieron este fallo al Tribunal Superior de Aragón, que volvió a dar la razón a los trabajadores. El último paso ha sido recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo que ha vuelto a dar la razón al comité de empresa, desestimando el recurso y remitiéndose a la sentencia del Tribunal Superior de Aragón.
Tras esta sentencia, la empresa deberá adoptar el IPC correspondiente con el de la subida de funcionarios y pensiones. Es decir la empresa deberá incrementar un 2% por cada año, cantidades que oscilan entre los 500 y los 1000 euro al año por trabajador y en función de su categoría.
La empresa ya ha comunicado al comité su intención de acatar la sentencia por lo que se hará efectiva el pago en la nómina de final de año.
El presidente del comité de empresa, Ángel Martínez, se mostraba feliz por esta sentencia que supondrá «una pequeña paga extra. Es una cosa muy deseada por los trabajadores porque llevamos dos años detrás de esto».
El convenio de los trabajadores firmado con la empresa contempla un artículo en el que se establece que Brilén está obligada a pagar el IPC previsto y a final del año realizar una revisión al real. Desde hace dos años el Gobierno central no daba el IPC previsto, por lo que la empresa esgrimía este hecho al argumentar que no podía haber subida para ese ejercicio. Ese año la subida del IPC para funcionarios y pensionistas fue de un 2% cuando a los trabajadores de Brilén se les subió un1% en su salario. Los trabajadores pedían que se aplicaran como referencia de IPC previsto la subida de las pensiones y de los funcionarios. Este fue el punto de fricción entre empresa y trabajadores, ya que la empresa no reconocía esos valores y presentó recursos ante las distintas instancias judiciales.
A pesar de este conflicto laboral, el presidente del comité de empresa destaca la buena salud que goza la empresa a pesar de la situación de crisis económica. «Según nos dice la dirección de la empresa estamos en una situación privilegiada porque estamos con las plantas al 100% y lo que se produce se vende. Nos da la sensación de que la cosa va bien, aunque no quiere decir que en tres meses cambien los mercados», explica Martínez.

