Para nosotras la feria de La Candelera es mucho más que una tradición; es un legado vivo que ha perdurado durante siglos, conectando generaciones. Desde muy pequeñas nos ha encantado este día que siempre esperábamos con mucha ilusión por las caretas, los peces o los hámsters que nos llevábamos a casa.
A medida que hemos ido creciendo, hemos disfrutado de la Candelera desde otra perspectiva, paseando por las calles y viendo con ilusión como cada rincón se llena de música, colores y aromas que evocan nuestros recuerdos de infancia, momentos compartidos y mucha alegría.
A día de hoy, participar activamente en la feria con uno de los puestos nos hace vivirla de una manera más intensa, disfrutando del bullicio, las sonrisas y el intercambio de historias con la gente de Barbastro y pueblos de alrededor. No se trata únicamente de una festividad sino que representa un homenaje a nuestras raíces, manteniendo vivas nuestras costumbres y nuestro recuerdo.
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