Cáritas Diocesana de Barbastro – Monzón presentó ayer la memoria anual de 2014 en la que se dieron a conocer los datos asistenciales que realizan sus voluntarios en las áreas de acogida y familia, infancia y juventud, mujer, discapacitados, empleo, mayores, o animación comunitaria.
Como datos más relevantes se encuentran las 5.800 personas atendidas en las Cáritas parroquiales a las cuáles se les prestaron 7.198 ayudas, más de 4.000 en comida. Datos que han aumentado con respecto a 2013.
En infancia y juventud los voluntarios han dado clases de apoyo a 137 niños, y el Hogar Madre Rafols ha atendido a diez menores en su piso tutelado.
El punto de encuentro que sirve para el intercambio de niños con custodia compartida da servicio a 36 personas regularmente llegadas de Monzón y las comarcas vecinas.
En cuanto a las mujeres se ha atendido con cursos de capacitación laboral a 60 en Monzón, 87 en Barbastro y 37 en Fraga. El Telar sigue funcionando a buen rendimiento como centro ocupacional, al igual que el centro de empleo para discapacitados de Binéfar.
En cuanto a las personas mayores hay programas de animación en residencia que llegan cada semana a 150 personas, hay una residencia tutelada con 18 residentes en Binéfar, y el Hogar Madre Rafols en Monzón que cuenta con 26 residentes.
En este año, Cáritas ha invertido en sus servicios sociales 1.722.061,03 euros, una cantidad superior a la del anterior ejercicio debido en buena parte a las herencias recibidas. La mayoría de esos recursos se han destinado a acogida y familia con un 20%.
El director de Cáritas, José Luis Escutia, pedía más apoyo sobre todo para atacar la pobreza energética y evitar que a muchas personas se les corte el agua o la luz. «La necesidad aumenta y hay muchas personas pasándolo mal. Cáritas no atiende a colectivos marginales si no a nuestros vecinos que por giros inesperados de la vida pueden demandar ayuda. Nadie debe de tener vergüenza de venir a pedir ayuda a Cáritas. El que necesite que pida ayuda y los que puedan que se hagan socios o ayuden, nos tengan en cuentan en sus herencias, etc.».
El obispo Ángel Pérez agradeció estos programas de ayuda y señaló «que el único evangelio que mucha gente puede leer es éste el de tanta gente recibiendo y dando».



