Caritas Diocesana Barbastro – Monzón inauguró ayer en la capital mediocinqueña el centro de trabajo El Telar dedicado a la recogida y transformación de ropa usada para ponerla de nuevo a la venta en sus tiendas de segunda mano y también para derivarla a la elaboración de otros productos textiles e industriales.
El centro funciona desde septiembre y en él trabajan once personas de las localidades de Barbastro y Monzón. Seis de ellos son mujeres inmigrantes, a los que se unen dos hombres. En ambos casos con problemas de inserción laboral. Al frente se encuentran dos mujeres de Barbastro y Monzón como encargadas y un supervisor al frente de esta actividad empresarial con fines sociales.
El centro de trabajo El Telar se encuentra en el polígono Paúles. En él se recoge la ropa usada depositada en 43 contenedores distribuidos por la diócesis. El volumen de ropa recogida en 2012 ha sido de 300.000 kilos. De ellos, un 12% se destina tras su recuperación a las cuatro tiendas de ropa de segunda mano que Cáritas ha abierto en Barbastro, Monzón, Binéfar y Fraga y a las que «no sólo acuden compradores de estratos económicos bajos sino gente comprometida con el trabajo social que se realiza en este centro y en esas tiendas», recalcó ayer el presidente de la Cáritas Diocesana Valentín Ledesma en la inauguración del centro de empleo, que contó con la asistencia del obispo Alfonso Milián y la alcaldesa Rosa María Lanau, entre otras autoridades municipales.
El resto de la ropa se envía a Troballes, una empresa de inserción laboral creada por Cáritas Lérida, que la vuelve a seleccionar para sus tiendas y acogidas. También se hacen pacas de trapos para empresas, y el resto se envía a tratar en plantas industriales especializadas con el fin de reconvertirla en borra u otras aplicaciones. «Con ello contribuimos también a mejorar el medio ambiente ya que esto supone que esta ropa no llegue a los vertederos municipales», destacó Ledesma.
Para acometer esta actividad Cáritas ha recibido una subvencion de una entidad privada por valor de 60.000 euros.
Con este centro se evita el triado que habitualmente se realizaba en las sedes de Cáritas de cada parroquia y que en los últimos años se ha venido realizando en las sedes de Barbastro y Monzón. El cambio a una sola sede ha venido motivado por la necesidad de ampliar espacios ante el volumen de ropa recogida, por la modernización del tratamiento textil, utilizando un nuevo sistema de higienización de la ropa, por controlar de forma informatizada el proceso de etiquetado y para rentabilizar gastos.
El obispo Milián aseguró que con este centro «se ha dado un paso importante al trabajar con una dignidad, porque antes teníamos más escasez y menos miras. Las tiendas que se han montado no se distinguen de las de al lado y al ver este lugar, uno piensa que esto merece la pena y sabe que Cáritas da un servicio digno y con un material tan sumamente nuevo como en otros sitios. Esto es un servicio de la iglesia y la gente que está en Cáritas son muy competentes».





