Por primera vez en años, asistimos a un escenario de incertidumbre en el que no sabemos bien cómo nos vamos a poder calentar este invierno, pues los combustibles tienen precios altos y todo el mundo intuye que el gas y la electricidad serán aún más caros que ahora.
Hay que buscar alternativas y una de ellas es la chimenea de bioetanol, la cual tiene una serie de ventajas que debemos conocer, ya que puede ser la mejor a la hora de calentarnos este invierno.
Una chimenea que no necesita salida de humos
De entre todas las ventajas que tienen estas chimeneas sobre las de leña, u otra manera de calentarnos que requiere de una salida para el humo, quizá esta es la más importante.
Cuando este combustible se quema no produce humo, así que se puede colocar en cualquier parte, como en esa habitación en la que hace frío al acostarnos o en cualquiera de las estancias de un piso, en el comedor o los dormitorios.
Además, no hay que olvidar que estamos ante un combustible ecológico, que proviene de los vegetales, lo que hace que quemarlo no nos perjudique.
El bioetanol mantiene un precio estable
Frente a otro tipo de combustibles, que no han parado de subir en los últimos meses, el bioetanol se ha mantenido estable, y de hecho su precio lleva siendo igual desde hace unos años.
Ahora mismo no se demanda en el mercado, por lo que es de esperar que este invierno se mantenga igual, mientras que otros combustibles alternativos como los pellets han multiplicado su coste.
Chimeneas de todo tipo y para todos los gustos
Gracias a que no es necesaria la salida de humos, hay chimeneas de bioetanol de varios tipos y tamaños, pudiendo encontrarlas de sobremesa, encastrables en la pared, para situarlas en el suelo, en forma de columna e incluso de techo.
La zona del quemador es casi siempre igual, con un cristal de por medio que aumenta la seguridad del combustible, que ya de por sí es uno de los mejores del mercado en este aspecto, pues muchas chimeneas vienen con detectores de CO y sistemas antiderrame en los depósitos.
Facilidad de uso
Su uso no puede ser más sencillo, y se aleja mucho de las estufas de pellets o de las calderas con electrónica que fallan en cualquier momento.
Aquí solo hay que llenar el depósito de combustible, encender la chimenea (podemos emplear un mechero de cocina de esos que son largos para alejar la mano de las llamas) y disfrutar del calor.
No hay ceniza ni residuos, así que no hay que limpiarla y una vez que el combustible se termina, lo único que hay que hacer es rellenarlo de nuevo y seguir disfrutando del calor tan agradable que nos da el fuego, que a la vez consigue que nos sintamos bien, más relajados.
Parece que habrá que buscar alternativas durante los meses más fríos para calentarnos, y una de las mejores son las chimeneas de bioetanol, que podemos colocar en cualquier sitio al no necesitar una salida de humos, las cuales usan un combustible que no ha subido de precio en mucho tiempo y que es ecológico

