Bajar los impuestos siempre es popular, aunque la mayoría de las veces es más una medida grandilocuente y populista que una realidad que afecte a los bolsillos de nuestros ciudadanos. Los impuestos son la mayor herramienta para contribuir entre todos al estado del bienestar. Sin impuestos justos y proporcionados no hay sistema democrático que se sostenga.
La filosofía de que el que más beneficios obtiene de la sociedad, más debe contribuir a su mantenimiento y a la calidad de vida de los ciudadanos, no suele gustar en algunos sectores de la población, firmes defensores del “sálvese quien pueda y como pueda” pero sin afectar a mi pequeña parcela de poder.
El equipo de gobierno de Barbastro ha pretendido sacar pecho bajando uno de los impuestos municipales que más afecta a las familias. Se trata del Impuesto sobre Bienes Inmuebles de naturaleza Urbana, el IBI. La bajada aproximada media será de 2,6 euros por familia y año. No es mucho, a no ser que tengas una gran mansión o muchos inmuebles, pero hasta en ese caso, suena más a una medida publicitaria política que a un interés real por los ciudadanos.
Afirman que con tal medida se han puesto en el bolsillo de los barbastrenses 58.000 euros. No es cierto, así de rotundo lo afirmo. Lo que se ha puesto en el bolsillo de cada familia de nuestra ciudad son 2,6 euros. Por muy alta que parezca la cifra global, la verdad es la que es. Querido conciudadano, su ayuntamiento le ha rebajado 2,6 euros el IBI.
Pero la perversión de una bajada de impuestos como esta, es un equipo de gobierno que falla en la previsión y lidera la improvisación, incapaz de mirar el horizonte hacia el que dirige su ciudad en su parte económica y administrativa, y la acaba pagando el ciudadano. en este caso los barbastrenses.
Un informe técnico del ayuntamiento se opuso a la bajada planteada, porque no existían criterios suficientes para valorar el impacto de esa rebaja en la economía municipal. Y es que, cuando se recorta un ingreso, también se recortan los gastos. Y los gastos que tiene la costumbre de recortar el equipo de gobierno del ayuntamiento de Barbastro, son los sociales.
Los gastos sociales, son lo que democratizan la vida, sirven -–entre otras cuestiones– para ayudar en la necesidad a los que menos tienen y hacer de Barbastro una ciudad más igualitaria y con mejor calidad de vida para todos.
Señores del equipo de gobierno, bajándonos el IBI 2,6 euros, nos han hecho más pobres en servicios sociales a la totalidad de los barbastrenses.
En resumen ustedes han pretendido dar un golpe de efecto que ha resultado ser un Robin Hood, pero al revés.

