Ficha técnica Agua para elefantes
Título original: Water for elephants.
Dirección: Francis Lawrence.
País: USA.
Año: 2011.
Duración: 122 min.
Género: Drama, romance.
Interpretación: Robert Pattinson (Jacob Jankowski), Reese Witherspoon (Marlena Rosenbluth), Christoph Waltz (August Rosenbluth), Paul Schneider (Charlie O’Brien), Hal Holbrook (Jacob anciano).
Guion: Richard LaGravenese; basado en la novela de Sara Gruen. Producción: Gil Netter, Erwin Stoff y Andrew R. Tennenbaum.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Montaje: Alan Edward Bell.
Diseño de producción: Jack Fisk.
Vestuario: Jacqueline West.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 22, abril, 2011. Estreno en España: 6, mayo, 2011. No recomendada para menores de 12 años.Sinopsis
«Agua para elefantes» es la adaptación cinematográfica del best seller homónimo escrito por Sara Gruen, ambientado en la época de la Gran Depresión. La historia se centra en un joven estudiante de veterinaria que se verá obligado a dejar su formación tras el asesinato de sus padres. En ese momento comenzará a trabajar para los hermanos Benzini como veterinario de su circo. El joven se enamorará de Marlena, una de las estrellas del espectáculo que trabaja como amazona, y que está casada con August, el encargado de entrenar a los animales, un hombre tan carismático como retorcido.
Crítica por Fer Broto
Agua para elefantes, la que es la tercera película del realizador austriaco Francis Lawrence, fue la que me tocó ver en suerte la semana pasada. Lawrence es un reputado director de vídeos musicales y comerciales para televisión que dio el salto a la gran pantalla en 2005 con Constantine, a la que sucedió en el 2007 el remake Soy Leyenda, la tónica general en los tres films es el oficio y preciosismo visual, algo que sin duda debió de obtener en su etapa televisiva -de la no que conozco casi nada- y la poca habilidad para conseguir
que afloren la emoción y los momentos dramáticos. Aquí tiene un marco que le permitía dotar de más intensidad y a la vez expandir la historia mas allá del manido triángulo amoroso, como es el marco de la gran depresión de los años 30, y el siempre atractivo mundo del circo. Pero Lawrence es incapaz de, con esos mimbres, tejer una historia que suscite el interés y la emoción, y lo único que le preocupa es la historia de amor mil veces vista, y ni siquiera ahí consigue tomarle la distancia, dejando unos personajes planos y sin ninguna evolución, y, además, ese triangulo solo se sostiene por un lado, el del malvado marido y jefe del circo encarnado por Christoph Waltz.
Los actores, como el film están irregulares, el intento de Robert Pattinson de tratar iniciar una carrera mas allá del éxito adolescente de la saga Crepúsculo, confirma mis sospechas, dejando al descubierto todas su carencias. Me resulta un misterio el cómo este chico puede ganarse la vida con el oficio de actor, la inexpresividad es la tónica general en su interpretación, es incapaz de transmitir la más leve de las emociones, se dedica en cada momento que puede esbozar una sonrisa plana que él debe de entender que es sugerente. Tampoco entiendo que ostente la categoría de sex-symbol. Su rostro no me parece especialmente agraciado y ni siquiera tiene un cuerpo musculado que lucir.
Lo mismo me ocurre con Reese Witherspoon como ya comenté en la crítica de ¿Cómo sabes si…? Me resulta increíble el cómo esta chica con ese físico podía desempeñar este tipo de papeles. La verdad es que pone más empeño que su compañero por tratar de sacar algo de su personaje, pero entre que está abandonada por su director y que se manifiesta una falta total de química con Pattison, pues se abandona y se deja llevar.
Por último, la actuación de Christoph Waltz evidencia todavía más las limitaciones de sus dos compañeros de reparto. Desde que Tarantino lo rescatara de su Austria natal para sus Malditos bastardos en sus tres papeles en Hollywood –The Green Hornet, y la presente- se ha especializado en el papel de villano. Tal vez debería ampliar sus registros dramáticos, pero este tipo de papeles los realiza con más que solvencia. Aquí llena la pantalla con su presencia empequeñeciendo al resto del reparto, realizando una composición notable, atendiendo a las circunstancias.
Ya no queda mucho más que decir: una película bien rodada técnicamente, visualmente atractiva, pero que carece de lo más importante, de contar una historia que pueda entretener, emocionar o divertir.


