DE TAL PADRE, TAL HIJO
TÍTULO ORIGINAL Soshite chichi ni naru
AÑO 2013
DURACIÓN 121 min
PAÍS Japón
DIRECCIÓN Hirokazu Kore-eda
GUIÓN Hirokazu Kore-eda
BANDA SONORA —
FOTOGRAFÍA Mikiya Takimoto
REPARTO Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Yôko Maki, Jun Kunimura
PRODUCCIÓN GAGA / TV Man Union
GÉNERO Drama
SINOPSIS Dos familias ven alteradas sus respectivas vidas cuando el hospital donde nacieron sus hijos seis años antes, les comunica que por error ambos niños fueron cambiados al nacer. A partir de ese momento, los protagonistas deberán decidir si efectúan el intercambio o continúan con la vida que habían llevado hasta ese momento.
PREMIOS
2013: Festival de Cannes: Premio del Jurado
2013: Festival de San Sebastián: Premio del Público
CRÍTICA
Kore-eda, presenta una vez más una película en la que trata la profundidad de los lazos afectivos en el ámbito familiar, deteniéndose principalmente en las emociones de los personajes infantiles. Ya lo hizo con buena fortuna en realizaciones anteriores como Nadie sabe o Kiseki (Milagro). El director imprime su estilo personal en todas sus realizaciones pero la esencia del maestro japonés Ozú subyace en ellas.
El argumento profundiza en el drama humano en el que se ven envueltos los protagonistas a raíz del descubrimiento de que están conviviendo con un niño que no es su hijo biológico. La historia se centra en el ego de un arquitecto que habiendo superado su bajo estatus social, pretende ver un reflejo de su espíritu triunfador en el que él cree su hijo. Al comprobar que se trata de un niño con aptitudes medias y tener conocimiento de que en realidad no es su hijo biológico, sus esperanzas de grandeza se centran en el niño que le fue arrebatado al nacer. Momentos de conflicto emocional le embargarán al descubrir que su hijo biológico tampoco dispone de esas aptitudes esperadas y que incluso el otro niño se le asemeja más por la imitación y los años de convivencia. Kore-eda también muestra al espectador, el sufrimiento de los dos niños que son demasiado pequeños para entender el repentino cambio de vida que les espera. Se enfrentan a la convivencia con una familia que les es ajena y tienen que aceptar que nunca más verán a los que consideran sus padres. El director nos presenta la problemática, el conflicto, pero éste resulta tan discutible y difícil de solucionar, que deja al espectador ante un final abierto.
La historia nos sumerge en otros conflictos como son la diferencia de clase social, y la opuesta visión, de los protagonistas, respecto al concepto de familia y al reparto del tiempo que le dedican en detrimento de su trabajo.
El trabajo del elenco protagonista es sólido dentro del marco interpretativo oriental que acostumbra a ser contenido en su expresividad, y se caracteriza por la parquedad y la sobriedad; Hay una especie de búsqueda de mimetismo de los protagonistas con el espacio escenográfico en el que se enmarcan. Destaca la actuación de Fukuyama, en el papel del arquitecto, quién además de actor es un popular cantante en su país.
La ambientación es sobria, manteniendo una estética minimalista y zen, a la vez que combinada con elementos tradicionales y que es la esencia del cine oriental que tanto gusta en occidente. La escenografía se muestra muy cuidada, incluso en los más nimios detalles. La vivienda del arquitecto es moderna y actual, situándose en pleno centro neurálgico de la ciudad y contando con muebles y objetos de diseño occidentales (muestra de ello son la silla evolutiva Stokke o la lámpara Ptolomeo de Artemide). Mientras que la modesta vivienda del tendero se presenta repleta de elementos tradicionales de la cultura nipona, siendo ejemplo de ello, el pequeño altar frente al que ora la familia al completo.
Se trata de una película de buena factura típica del cine oriental y que muestra la complejidad del ser humano, su ansia egocentrista, y que centra su argumentación en la disquisición moral sobre la preponderancia de los lazos consanguíneos o los afectivos derivados de la convivencia.

