Ficha técnica:
Dirección y guión: Gerardo Olivares. Países: España y Alemania. Año: 2010. Género: Drama. Interpretación: Juan José Ballesta (Marcos), Sancho Gracia (Atanasio), Vicente Romero (Hocicotocino), Carlos Bardem (Ceferino), Àlex Brendemühl (Balilla), Luisa Martín (Isabel), Antonio Dechent (sargento), Agustín Rodríguez López (Juan José), José Chaves (Doroteo), Dafne Fernández (Pizquilla), José Manuel Soto (don Honesto), Eduardo Gómez, Manuel Ángel Camacho. Producción: José María Morales. Fotografía: Óscar Durán. Montaje: Iván Aledo. Música: Klaus Badelt. Dirección artística: Ion Arretxe. Vestuario: Lala Huete. Distribuidora: Wanda Visión. Estreno en España: 26 noviembre 2010
Sinopsis:
«Entrelobos» es un largometraje de ficción basado en la extraordinaria historia real de Marcos Rodríguez Pantoja, nacido en el norte de la provincia de Córdoba en 1946, en pleno corazón de Sierra Morena. Marcos tenía siete años cuando fue entregado por su padre a un cabrero para cuidar el rebaño en un perdido valle de Sierra Morena, en lo que hoy forma parte del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro. Al poco tiempo, el cabrero murió y Marcos se quedó solo y completamente aislado. En los doce años que permaneció en el monte -de 1953 a 1965-, no tuvo contacto con humanos, vivió junto a una manada de lobos y sus amigos eran un hurón y una jineta. Como dijo en una ocasión, «yo era el rey del valle». Posteriormente, Marcos nunca consiguió adaptarse a la sociedad y su sueño fue siempre volver a vivir… entre lobos
Crítica por Fer Broto:
Este fin de semana pude ver el tercer largometraje del documentalista, guionista y director cordobés, Gerardo Olivares.
El realizador se apoya en una historia real para construir un relato en el que la parte argumental está completamente subordinada a la parte visual, que dicho
sea de paso es lo mejor de la película. Olivares saca su oficio de haber estado trabajando como documentalista, mayoritariamente para TVE, desde 1991. Aquí nos regala varias escenas con animales salvajes en un entorno también salvaje, planos que requieren un enorme trabajo y pericia, las escenas con los lobos o con el hurón, entre otras, son realmente magníficas.
Pero, claro, solo con eso no basta. El guion es posiblemente lo más flojo, descompensado, donde sugiere varias cosas y no termina por desarrollar ninguna, ni siquiera busca ese trasfondo reivindicativo tan socorrido de la naturaleza salvaje frente el carácter depredador del hombre instruido. Pero nada, abandona completamente la trama humana, reduciéndola a la mínima expresión, desaprovechando contextualizar la dura realidad en los años 50 en las áreas rurales de sierra morena. Apenas se ocupa en el drama del pequeño Marquitos, que con 7 añitos se ve completamente desamparado, solo lo utiliza para poder filmar una serie de planos y alardear de su preciosismo visual.
Como ya he indicado los actores parecen estar demás, así que cada uno hace lo que puede con un guion que se olvida completamente de ellos, pero aun así tanto Carlos Bardem como Sancho Gracia tratan de salvar sus personajes.
Ahora, el que sí merece mención especial, es el hallazgo del jovencísimo actor Manuel Ángel Camacho, la sinceridad de cada uno de sus planos, la naturalidad con la que expresa todos los matices, y como se impone a un duelo interpretativo con nada más y nada menos, Sancho Gracia. Hasta el punto de que me resulta imposible imaginar este proyecto sin esa brillante actuación, y lo digo reconociendo no ser precisamente un fan de los niños en el cine, mas allá de que sean imprescindibles argumentalmente -como es el caso- el resto de las veces me resultan unas veces empalagosos y otras simplemente cargantes.
Casi me olvidaba de la presencia de Juanjo Ballesta en el cartel, porque eso es lo más que aparece en todo el film, eso y unos 3 minutos al final de la película, sin hablar, ni más aportación que la de lucir vestuario y barba. No sabía que Ballesta era una estrella de tal calibre como para atraer al público con su sola presencia en el cartel.
Lo demás no tiene demasiado interés, la música acaba por terminar cansina, demasiado melancólica. Un gran trabajo en producción y su gran pericia visual son sus puntos fuertes. Pero la ausencia de una mínima trama humana y el desequilibrado guion son lastres demasiado grandes, y acaba resultando aburrida.


