MACBETH
TÍTULO ORIGINAL Macbeth
AÑO 1948
DURACIÓN 105 min.
PAÍS Estados Unidos
DIRECCIÓN Orson Welles
GUIÓN Orson Welles
BANDA SONORA Jacques Ibert
FOTOGRAFÍA John L. Russell (B&W)
REPARTO Orson Welles, Jeanette Nolan, Dan O’Herlihy, Roddy McDowall, Edgar Barrier
PRODUCCIÓN Republic Pictures
GÉNERO Drama
SINOPSIS Ambientada en la Inglaterra de la Edad Media, un noble caballero escocés, se encuentra con tres brujas que le profetizan que llegará a ser rey. Desde ese día su mente se esforzará en ver cómo cumplir ese sueño, dado que el Rey Duncan cuenta con descendencia. Su ambiciosa esposa, le incitará a cometer el atroz crimen.
CRÍTICA
Primera adaptación Shakespiriana de Welles y una obra maestra sin duda. La película fue rodada siete años después de su obra cumbre Citizien Kane, la cual fue un éxito de crítica pero un fracaso en taquilla condenando a Welles a la pérdida del favor de los grandes estudios y por tanto, a la falta de financiación. Posteriormente Welles buscó financiación vendiéndose como actor en producciones de pequeño presupuesto como el Tercer hombre y mediante la mercantilización de su segunda esposa la gran Rita Hayworth con la que rodará en el mismo año que Macbeth, La dama de Shangai.
En Macbeth confluyen todos los elementos necesarios para devenir en su mitificación posterior. En primer lugar, su director, un genio de la gran pantalla y uno de los mejores directores de todos los tiempos. En segundo lugar, la historia que es una adaptación de la famosa obra teatral de Shakespeare, y cuyo protagonista vive torturado por su enorme codicia. En tercer lugar, su productora, La Republic mito del cine de bajo presupuesto que fue fundada en 1935 y cuya primera estrella fue un jovencísimo John Wayne. En resumen, tenemos a un genio con una gran historia a la que ha de dar forma con un presupuesto exiguo.
Welles es la esencia de la película, teniendo un doble papel como director y como actor. Es posible que esta sea la causa de la mayor enfatización de su personaje, respecto a la obra teatral, en detrimento de otros personajes como Lady Macbeth o Duncan. Jeanette Nolan realiza en su primer papel cinematográfico, una interpretación más que aceptable de una Lady Macbeth ambiciosa y aunque la calidad de su interpretación fuese cuestionada, es un encanto más de una película realizada al amparo del bajo presupuesto.
La estética general es de una gran fuerza visual, angustiosa en momentos, fomentada posiblemente porque los decorados eran prestados de otras producciones y Welles buscase su ocultación, sumergiéndolos en la oscuridad y en una tenebrosidad de pesadilla onírica. La decoración es tan minimalista y sobria que el castillo se convierte en una roca y sus estancias parecen estar excavadas en ella. Incluso el vestuario tiene ese aire de contención y austeridad. Ejemplo de ello, son los vestidos de Lady Macbeth que se convierten casi en túnicas, negros y sin ornamentación.
La fortaleza visual de la película se refuerza mediante el abundante uso de contrapicados, que colocan al personaje en un plano de superioridad con respecto al espectador; enfatizando en el caso de Macbeth ese tormento y tribulación al que se encuentra sometido.
Se trata de una obra maestra en conjunto, de obligado visionado para el cinéfilo aguerrido que se verá deleitado en cada una de sus secuencias.

