Ficha técnica
Título original: Pa negre.
Dirección: Agustí Villaronga.
País: España.
Año: 2010.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Francesc Colomer (Andreu), Marina Comas (Nuria), Nora Navas (Florencia), Roger Casamajor (Farriol), Lluïsa Castell (Ció), Marina Gatell (Enriqueta), Laia Marull (Pauleta), Eduard Fernández (maestro), Sergi López (alcalde).
Guion: Agustí Villaronga; basado en la novela de Emili Teixidor.
Producción: Isona Passola.
Música: José Manuel Pagán.
Fotografía: Antonio Riestra.
Montaje: Raúl Román.
Dirección artística: Ana Alvargonzález.
Vestuario: Mercè Paloma.
Distribuidora: Emon.
Estreno en España: 15 octubre 2010.
No recomendada para menores de 12 años.
Sinopsis
En los duros años de la posguerra rural en Cataluña, Andreu, un niño que pertenece al bando de los perdedores, encuentra en el bosque los cadáveres de un hombre y su hijo. Las autoridades quieren cargarle las muertes a su padre, pero él, para ayudarle, intenta averiguar quiénes son los auténticos responsables. En este recorrido, Andreu desarrolla una conciencia moral frente a un mundo de adultos alimentado por las mentiras. Para sobrevivir, traiciona sus propias raíces y acaba descubriendo el monstruo que habita en él.
Crítica por Fer Broto
La gran acaparadora de galardones de la pasada edición de los premios Goya -nada menos que 9, casi todos los importantes- visitó nuestra cartelera hace unas semanas. La verdad es que no confío demasiado en los criterios oficialistas
de las academias encargadas de otorgar los diferentes premios cinematográficos a lo largo y ancho del mundo, pero esta vez daba la sensación que la propuesta de Agustí Villaronga aportaba algo distinto, y es cierto, que tiene cierto punto de originalidad, más en la forma que en el fondo, pero la sensación con la que salí del cine fue la de ¿tanta polvareda por esto? Pero, en fin, ya hablé suficiente sobre los premios Goya en mi crítica sobre También la lluvia.
Es indudable que la película tiene unos puntos fuertes que puede justificar el interés del espectador, como es la fotografía sobre esos bosques catalanes, misteriosos para los niños que, teniendo sus familias desestructuradas por la guerra civil, pueden recorrerlos a sus anchas, lejos de cualquier vigilancia, dando lugar muchas veces a un imaginario mágico.
El diseño de producción está a la misma altura, sin alardes innecesarios y con el mismo tono de toda la cinta, de sugerir y mostrar de refilón, explicando las cosas a medias, y dejando, en cierta manera, que el espectador componga y complete el relato, interpretando los elementos mágicos, provocados por la mirada del chiquillo protagonista. Y esta actuación, la de Francesc Colomer, que sostiene sobre sus frágiles hombros todo el peso de este proyecto, es su último punto fuerte. Ya he comentado en más de una ocasión mi poca simpatía hacia el trabajo de los niños en el cine, pero Colomer, está contenido, mostrándonos esa lucha interna para resistirse a aceptar ese mundo sin esperanza, sobre todo, como es el caso, para los del bando republicano.
Pero todo esto no es suficiente para considerar este Pa negre una película redonda, y no estoy seguro de que permanezca por mucho tiempo en mi memoria, porque argumentalmente no aporta nada nuevo. No contextualiza tan apenas una época tan dramática y por tanto tan interesante para el cine y también para mí, como es la inmediata postguerra española. Creo que trata de difuminar la línea entre los malos y los buenos, conviertiéndolos en malos y muy malos, pero para ello nos envuelve en una sucesión de dramas tremendos, con profesores pederastas, alcaldes propensos a la violación y salvajes homófobos, donde cada situación parece terminar en un misterio silenciado por los adultos y que nuestro pequeño protagonista se empeña en desemarañar, y que conduce a otro dramón, y como se encuentran contados a medias, pues a uno le cuesta trabajo seguir el hilo.
Encima, todo termina en lo que se supone un acto de redención por parte del padre del chaval, renunciando a no se qué derechos sobre no se qué propiedades del personaje más rico de esos lares. Y ahí es donde me rebelé, porque ¿quién iba a dar crédito a una reclamación de un rojo exaltado contra un rico, poderoso y por supuesto afín -como todos- al régimen? Eso para mí chirrió de tal manera que ya todo el proyecto me pareció pretencioso. Pero he de confesar que, con todo, matuve la atención para ver qué decisión tomaba el chico, que al final se revela como el más listo y también el más honesto.
Ya me he extendido demasiado, así que trataré de resumir. De entre los actores sobresale, como no podía ser de otra manera, Francesc Colomer, su actuación me parece realmente brillante, da todo los matices que necesita el personaje, y todos bien: la ingenuidad, la curiosidad, el enfado, la decepción, la inteligencia, el orgullo… Roger Casamajor y María Comas, bien, pero claro, sus papeles son más bien sencillos, Eduard Fernández está solvente en un papel pequeño, Sergi Lopez hace una caricatura del mismo personaje de El Laberinto del Fauno, pero claro, esta es peor película. Espero que el buen actor que es no se especialice en este papel, porque me da la sensación de que cada vez va a ser peor que el anterior, como en este caso.
No entiendo el premio que recibió Laia Marrull, es cierto que el personaje es la bisagra entre historias, pero su interpretación me parecio exajerada, en sus gestos, en su habla, en su vestuario, me pareció una actuación de culebrón, y del malo.
Nada más, salvo expresar mi decepción por tener que ver una copia doblada, parece ser que el original tiene partes en catalán -que perfectamente podían haber sido subtituladas- o eso es lo que entendí de la soflama catalanista que dijo su director al recoger su premio.
Ya casi me olvidaba: he de disculparme de antemano, porque al tiempo de entregar esta crítica me encontraré fuera de España, con lo que me será imposible el poder asistir a las proyecciones y me resultará imposible poder escribir estas reseñas.




