Ficha Técnica
Título original: The back-up plan.
Dirección: Alan Poul.
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 106 min.
Género: Comedia romántica.
Interpretación: Jennifer Lopez (Zoe), Alex O’Loughlin (Stan), Eric Christian Olsen (Clive), Anthony Anderson (padre del parque), Michaela Watkins (Mona), Noureen Dewulf (Daphne), Linda Lavin (Nana), Tom Bosley (Arthur), Robert Klein (Dr. Harris), Danneel Harris (Olivia).
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en España: 7 mayo 2010.
Sinopsis
Jennifer Lopez interpreta a una mujer soltera que, para dar respuesta a su necesidad de ser madre, decide someterse a un tratamiento de inseminación artificial. Sin embargo, por aquellas ironías de la vida, el mismo día en que su test de embarazo da positivo, conoce al hombre de su vida, o lo que es lo mismo, se le presenta el Plan A.
Crítica por Fer Broto
Esta semana nos visitó Jennifer López en su intento de volver al candelero depués de su matrimonio y su doble maternidad, y ha elegido un género facilón
para las estrellas femeninas de Hollywood.
El responsable de este proyecto es el director novel Alan Poul, así que no podremos valorar su trayectoria, pero podemos decir que ha iniciado su carrera con el listón bastante bajo, así que la buena noticia para él es que es fácil que mejore su próximo proyecto, si es que este llega. Es que el director no hace ni una cosa bien, nunca toma las riendas de la película y el ritmo narrativo es inexistente, va a tirones y deja que camine hacia ninguna parte, no segmenta bien la trama, no consigue darle personalidad y algo de sentido a la parte de comedia, entre otras cosas porque es directamente inexistente, se queda tan tenue que pasa inadvertida, provocando 2 ó 3 leves sonrisas.
Para valorar la actuación de Alan Poul sería más fácil enumerar las cosas que hizo bien que las que hizo mal, y la verdad es que no se me ocurre decir ni una sola cosa buena del trabajo del realizador: no dirige los actores, parece estar permanente perdido, recurre a tópicos sobre el matrimonio y la maternidad, realiza un montaje televisivo… Resulta todo sin personalidad y sin ningún brillo.
Hay que decir que el guión es cómplice activo de este disparate porque la piedra que astilla la relación causando el desánimo en la platea – o así debería de ser- es que el pobre novio en un mercadillo y de manera casual dice, o deja de decir, ya no recuerdo, una frase inofensiva y eso provoca una tormenta que hace romper la relación, solo temporalmente, así que cualquier espectador inteligente se revolverá en la butaca ante este panorama.
Podría saltarme mi comentario sobre los actores, pero no sería justo no decir nada sobre el trabajo del actor australiano Alex O’Loughlin que en este su tercer trabajo hace lo que puede, totalmente desasistido y logra trasmitir leves momentos de ligera simpatía.
Así que yo les recomendaría que eligieran otra actividad para su tiempo de ocio, aunque estoy seguro de que habrá un montón de lectores, y particularmente lectoras -creo suponer- que estarán en desacuerdo conmigo.


