Ficha técnicaPelícula: Sígueme el rollo. Título original: Just go with it. Dirección: Dennis Dugan. País: USA. Año: 2011. Duración: 116 min. Género: Comedia romántica. Interpretación: Adam Sandler (Danny), Jennifer Aniston (Katherine), Brooklyn Decker (Palmer Dodge), Nicole Kidman (Devlin), Nick Swardson (Eddie), Dave Matthews (Ian Maxtone Jones), Bailee Madison (Maggie), Kevin Nealon (Adon). Guion: Allan Loeb y Timothy Dowling; basado en «Flor de cactus» (1969), guion de I.A.L. Diamond; obra teatral de Abe Burrows; basado en la obra teatral francesa de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy. Producción: Adam Sandler, Jack Giarraputo y Heather Parry. Música: Rupert Gregson-Williams. Fotografía: Theo Van de Sande. Montaje: Tom Costain. Diseño de producción: Perry Andelin Blake. Vestuario: Ellen Lutter. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España. Estreno en USA: 11 febrero 2011. Estreno en España: 25 febrero 2011. Apta para todos los públicos.
Sinopsis
Un cirujano plástico, que mantiene un romance con una maestra de escuela mucho menor que él, convence a su leal asistente para que finja ser su futura ex mujer para cubrir una mentira tonta. Pero una mentira lleva a otra y hasta los hijos de la asistente terminan involucrados en la trama. Finalmente, todos terminan viajando a Hawái durante un fin de semana que les cambiará por completo la vida.
Crítica por Fer Broto
Sígueme el rollo, la enésima comedia romántica que llegaba a nuestra cartelera fue la película que tuve la oportunidad de ver, he de confesar, sin gran entusiasmo, debido a la eclosión que esta teniendo este género y el agotamiento
de ideas que sufre la industria norteamericana dando productos de dudoso interés artístico.
Esta es la sexta colaboración entre el realizador norteamericano Dennis Dugan y el actor Adam Sandler -que protagoniza las cuatro últimas- Dugan vuelve a elegir la comedia, género por otra parte casi exclusivo de su filmografía.
Como se puede ver en la ficha técnica, se trata, una vez más, de un remake del año 1969 –Flor de cactus– que a su vez fue una adaptación cinematográfica de una obra de teatro. No tenía ni la menor idea de todo esto sobre el guion, así que no puedo comparar las dos películas, pero sí que me arriesgare a decir que viendo el resultado final me resulta difícil creer que esta Sígueme el rollo aporte nada ni a la cinta, ni por supuesto al género.
Así que nos encontramos con un relato que trascurre sin mayor emoción, con una sucesión de esqueches que van circulando sin ritmo, con mayor o menor fortuna. Con un montaje televisivo, una fotografía que renuncia a aprovechar el entorno hawaiano, y con unos actores que cada uno parece que va por libre debido a la ausencia total de química entre todos ellos -el triangulo amoroso, los niños y el complemento «cómico» del amigo patoso del protagonista- todo ello se convierte en un lastre tan pesado que hace imposible que la película coja altura.
Ya que ya he mencionado a los actores, terminaré acerca de ellos. Sus actuaciones son extremandamente ligeras, que no horrorosas. Las interpretaciones son más bien televisivas, con lo que renuncian a la más mínima profundidad cada uno de ellos. Sandler hace de sandler, el hombre entre treinta y muchos y cuarenta y pocos, al que se le supone un humor negro e inteligente, y con una incapacidad por abandonar de una manera definitiva la infancia.
Jennifer Aniston se mueve si demasiado apuros por estos papeles que tienen también el espíritu de la pequeña pantalla, como en este caso el personaje no le exige demasiado, decide no arriesgar lo mas mínimo y dejarse llevar por el rumbo errático de todo el proyecto, encima le obligan a lucir modelitos para, se supone, competir en encantos con la nueva y espectacular sex-symbol, Brooklyn Decker, (señora del tenista Andy Roddick, que por cierto hace un brevísimo cameo al final) y cualquier comparación en el atractivo físico, resulta insultante para la señorita Alinston.
También están esa pareja de críos cargantes, sin ninguna habilidad para la interpretación, y que repiten sin descanso sus dos únicos tics -ese cansino acento latino de la niña y esa patética postura de niño chantajista del niño- hasta que vencen la resistencia de uno.
En el mismo paquete que estos dos últimos, colocamos al amigo inadaptado y supuestamente gracioso de Sandler que debe de servir de complemento cómico, pero que a mí solo me produjo un sentimiento creciente de enterarme donde vive este tal Nick Swardson, amagarme y esperar a que vuelva a casa, y retorcerle el cuello, aunque bueno tal vez no lo hace tan, tan mal.
Casi me olvidaba de comentar ese pequeñísimo papel, puesto con goteé, en el que Nicole Kidman se auto parodia, y la verdad es que ese desastre que se ha hecho con cirugía plástica en el rostro -resulta increíble que la Sra. Kidman haya estropeado un rostro como el suyo- es lo único que recuerdo de su composición.
No consigo encontrar algo más que sea merecedor de comentario, bueno si, otra vez el desmedido metraje -casi 2 horas- solo hace que el aburrimiento sea el sentimiento que se te apodera en los últimos 25-30 minutos en donde la parte romántica ñoña y previsible. Pero pese a todo esto, no es la peor de la lista interminable de comedias románticas que me he visto obligado a ver, y también confieso, eso sí, en voz baja, que se me escapó alguna sonrisa. Esto último tal vez sea síntoma de que ya se me reblandece el cerebro


