El 19 de febrero al cruzar por el paso cebra del puente del Amparo caí estrepitosamente al poner el pie en uno de los tres grandes boquetes que todavía están sin arreglar.
Para que no le ocurriera a nadie más avisé al ayuntamiento, presenté en registro la documentación necesaria incluido el informe médico, para pedir que lo repararán. Son tres horas, más o menos de mi tiempo, que contenta di para evitar que nadie más cayera en ese lugar.
Del golpe aún me duele la cara, pero me duele más verlos cada vez que paso por ese lugar y observar tanto deterioro en las calles de Barbastro: baldosas sueltas, grietas en el pavimento, pasos cebra despintados…suciedad, dejadez, deterioro y ni rastro de profesionales que estén trabajando para reparar tanto abandono.




