“Hemos sido condenados sin juicio”. Así resumía la alcaldesa Monserrat Galindo lo vivido por el equipo de Gobierno municipal de Azlor (gobernado por Ciudadanos -dos ediles- y PP -uno-) en estas dos últimas semanas tras el estallido de una polémica en el municipio del Somontano por el interés de una empresa de ubicar una planta de biogás para el tratamiento de purines, a 1,5 kms del casco urbano y próxima a la localidad de Abiego.
La alcaldesa (Ciudadanos) y sus compañeros de equipo de Gobierno, Carlos Ballabriga (Ciudadanos) y Raúl Jordán (PP) han anunciado en el pleno extraordinario celebrado hoy en la Casa del Barón y ante una treintena de vecinos en un ambiente tenso su intención de dimitir ante la protesta vecinal surgida en el municipio.La alcaldesa dejará su cargo tras un mandato y medio al frente del Ayuntamiento de Azlor.
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Los dos últimos ediles lo harán de forma oficial en el pleno que tendrá lugar mañana en el Ayuntamiento. Y la alcaldesa ha asegurado que dimitirá tan pronto terminen las obras que están en curso y cuya entrega debe certificar la edil para no perjudicar al municipio.
“Hoy me he quedado tranquila, tras aclarar el malentendido que había en torno a la planta de biogás. Las cosas se hablan en el Ayuntamiento. Me voy porque con la ilusión que me presente -afirma entre sollozos- … Han sido dos semanas muy duras, ver pancartas, insultos, no nos lo merecíamos porque no habíamos hecho nada malo. Si hubiera venido al Ayuntamiento a preguntar todo esto no hubiera pasado. Esto no es el Congreso donde la gente se insulta porque no se conocen. Aquí todos somos vecinos y duele. Espero que de esto se aprenda porque hablando se entiende la gente. Todo el mundo no piensa igual pero hay que tener cordura antes de montar todo esto”, afirmaba Galindo.
Sobre las acusaciones de corrupción, la alcaldesa afirma tajante y con emoción: “No he cobrado ninguna dieta, ni un euro de gasolina, ni aguinaldo para Navidad. Que nos acusen de corruptos … Espero que esto sirva de aprendizaje para el futuro y que esto no vuelva a ocurrir. Todos somos vecinos”, insiste.
“Voy a dimitir, pero en este momento no por responsabilidad de alcaldesa hasta que certifique la ejecución de las siete obras en marcha -ha explicado Galindo-. Tenemos que ir al notario, hacer una balsa, pagar a un electricista, si se va el alcalde se paraliza el Ayuntamiento. Y por responsabilidad a esas empresas seguiré, pero en el momento que cobren yo me iré. Y Ayuntamiento nuevo, nada me ata en esta silla. Me voy sin rencor y espero que esto no vuelva a suceder”.
Contestación social

La polémica surgió tras conocerse que el Ayuntamiento había concedido la declaración de interés social al proyecto de una planta de biogás presentado por la empresa Catalana de Biogás Iberia S.L. Su ubicación es en el polígono 2, parcela 27, en los terrenos del concejal Raúl Jordán.
La alcaldesa y su compañero de partido han reiterado que no estaban de acuerdo como tampoco lo estuvieron en 2014 cuando un proyecto similar de otra empresa se presentó. Entonces el Ayuntamiento tramitó el expediente y el INAGA lo rechazo.
A pesar de la concesión de la catalogación de interés social, la empresa Catalana de Biogás Iberia S.L. notificaba por carta al Ayuntamiento que desestimaba de esta declaración y que acudía directamente al INAGA para solicitar la evaluación de impacto ambiental más la autorización ambiental integrada. Será esta entidad dependiente de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón quien otorgue o no su permiso, pero antes deberá escuchar al territorio, entre ellos al propio Ayuntamiento para conocer si es partidario o no, ha explicado Galindo, quien especificaba que la declaración del Ayuntamiento “no era vinculante” y que el arquitecto comarcal dio el visto bueno al informe de compatibilidad urbanística.
Revocación de la declaración de interés social
Tras conocerse esta circunstancia, los vecinos de Azlor y Abiego se organizaron en torno a una plataforma, iniciaron una recogida de firmas en Change.org y convocaron dos concentraciones, una el domingo 29 de junio y otra el miércoles 2 de julio.
La todavía edil se siente víctima de una operación política “para romper el Ayuntamiento” y reitera que ha actuado con “transparencia y legalidad”. Asimismo, se ha sentido insultada y lamenta mucho el ambiente creado en una pequeña población “donde todos nos conocemos”.
Y, visiblemente emocionada, se sentía dolida porque “nadie hubiera acudido al Ayuntamiento, hasta después de la manifestación, a preguntar por los plenos, las actas y el informe técnico del proyecto. Es muy duro que tus vecinos te traten de corruptos cuando no has hecho nada malo y nunca has cobrado. Por ahí no paso. No me compensa ser alcaldesa de un pueblo donde una parte de los vecinos muestran odios y rencillas. Otros en cambio sí que me muestran su apoyo”.
La alcaldesa ha dado las explicaciones de la tramitación cursada y el pleno ha revocado el acuerdo plenario de 2024 donde se concedió la catalogación de interés social. Y en el último punto del orden del día, en asuntos de alcaldía, es cuando ha anunciado las dimisiones.
Los siguientes en la lista electoral
Los siguientes nombres en la candidatura electoral son los de los socialistas Casimiro Monclús y Gregorio Lacoma, que recibirán la llamada de la Junta Central Electoral. El tercero es un desconocido presentado por CHA que no pertenece a la localidad, un “paracaidista” como se conoce en el argot electoral.






3 comentarios
Pobre alcaldesa. Estas plantas son una solución, no un problema. Nos queda mucho por aprender en España
Cuando no asiste la razón, queda el victimismo..
La alcaldesa debería quedarse para librar al pueblo de este proyecto que no quiere. Debe defender a sus vecinos. ¿El hecho de que vaya a dimitir cuando las obras en curso acaben, huele mal, porque si hubiera muerto que hubiese pasado, mosen preciso se murió?