El artista Dulzaro, nombre artístico de Alberto Domínguez Buitrón, actuará el próximo 19 de julio en la ermita de San José de Fonz, dentro del Festival Sonidos en la Naturaleza (SoNna Huesca), organizado por la Diputación Provincial de Huesca. El músico vallisoletano presentará su primer trabajo discográfico, Ícaro, una fusión única de folklore castellano y música electrónica.
“Ícaro es el deseo de volar sin miedo a caer”
Dulzaro define su álbum como un viaje libre que parte de la raíz tradicional y se abre a otros géneros. “Ícaro es casi un mantra. He aprendido que la música que hago nace de una necesidad interior”, explica. En su directo, cucharas, panderos y botellas de anís conviven con sintetizadores y loops digitales.
Influencias que van más allá del folklore
Aunque se le compara con el asturiano Rodrigo Cuevas, Dulzaro reivindica su propia voz: “No soy el Rodrigo Cuevas de Castilla y León. Me han influido él, Eliseo Parra, Mercedes Peón, pero también David Bowie o James Blake”. Su relación con el folklore es profunda: ha estudiado percusión tradicional y se formó con Vanesa Muela, quien avivó su pasión por los ritmos populares.
“El SoNna me parece un festival muy especial”
El artista se muestra ilusionado por participar en el SoNna Huesca: “Me parece muy especial por el contacto que propone con la naturaleza. Espero que el público venga con ganas de emocionarse y de celebrar”. El concierto en Fonz promete ser una experiencia inmersiva, tanto por su sonido como por el enclave elegido.
Un artista conectado con su tierra
Dulzaro ha trabajado con melodías y ritmos de León, Valladolid, Salamanca o Burgos, apostando por un “kilómetro cero musical”. “En Castilla y León faltaba una generación que usara el repertorio tradicional como base para crear música nueva. Ahora está ocurriendo, y es precioso”, afirma.


