Cesar Torres Lañas
¿Te gustan los vicios? Hablamos de una figura jurídica que los consumidores de productos y servicios bancarios deben conocer para mejorar su relación con el Banco. Y hablamos del famoso Vicio de Consentimiento, un vicio, que debemos conocer. Verás, cuando pides dinero al banco para un crédito personal o para comprar una casa o deseas comprar algún producto financiero, el Banco está obligado, legalmente, a entregarte, previamente a la firma el contrato, toda la información indispensable antes de firmar por ese dinero.
Y si el banco no te da toda la información que legalmente debe darte antes de firmar, y solo te da una parte pequeña de la información que necesitas y solo te da esa parte para que firmes ese contrato, entonces se produce el Vicio de Consentimiento. Es decir, tu consentimiento, al firmar ese contrato, esta viciado porque no has recibido toda la información que la ley señala que debes recibir, y por eso el contrato puede anularse.
¿Y cómo puedo saber qué información debe darme el banco antes de firmar?
Permíteme que ponga un ejemplo, ahora que las ofertas hipotecarias están mejorando. Tú necesitas comprar una casa y vas al banco. El banco está obligado a darte, después de la primera conversación sobre cuánto quieres prestarte y en cuántos años quieres pagarlo, una oferta resumida de su propuesta financiera. Algunas entidades lo llaman oferta vinculante, otras subrogación del préstamo hipotecario y algunas llaman también a esta oferta financiera FIPER, ficha de información personalizada. Por ley, esa oferta bancaria tiene una duración de diez días y te permite que puedas mostrarla o al gestor de la empresa donde trabajas, o al abogado especializado en derecho bancario o al primo que es economista, o a todos ellos: ellos te darán su opinión y tendrás una versión más… mmmhhh… completa que la que te dio el banco. Y entonces podrás negociar con el banco las mejoras de las condiciones financieras, antes de firmar.
Pero es muy difícil saber qué información debe darte el banco, según la ley, en cada momento.
Verás, la ley estipula que, para que la relación que se establece entre el banco y tú sea mínimamente equilibrada, el banco, que es la parte jurídicamente hablando que se denomina “fuerte” -porque son ellos los que mandan hacer los contratos en el Notario, contratos que pagamos nosotros-, los bancos, por ser la parte fuerte, están obligados por la ley a proporcionarte TODA la información legal que precises. La que pidas, y sobretodo, la información que, aún sin saber que existe, tengas derecho a ella para poder proteger tus intereses. ¿Cómo saber a qué información tienes derecho si no sabes que existe? Precisamente por eso existimos las asociaciones de consumidores. Nuestro trabajo consiste en revisar la documentación -sean contratos de cuenta corriente o de préstamo hipotecario o de productos financieros- revisar que no nos cuelen, por “olvido” cláusulas abusivas, que los intereses de demora estén actualizados, que los cobros y cuotas que contempla el contrato sean correctos y que el conjunto del contrato este de acuerdo a la normativa europea que es de donde nos están llegando, a los consumidores, las mejores noticias, últimamente.
Nos falta educación financiera.
Así es, así como hemos aprendido, y nadie acierta a recordar cómo lo sabe, que trabajando los fines de semana o de noche deben pagarnos más y hemos desarrollado cierta cultura sobre nuestros derechos laborales, el paso de la economía productiva a la economía financiera nos está empezando a convencer de la necesidad de conocer más a fondo nuestros derechos como consumidores dentro de la economía financiera. Pero no solamente debemos aprender sobre nuevos nombres como Preferentes o cláusulas Suelo. También hay que recordar las viejas enseñanzas de nuestros padres y abuelos: jamás se firma un documento si no lo entendemos de cabo a rabo; es necesario escuchar varias opiniones distintas antes de hacerse una idea clara de un documento financiero complejo y, sobre todo, que debemos aprender a comprar no por lo que diga la publicidad sino por lo que diga nuestro presupuesto real. Un crédito puede ser una magnifica ayuda. ¿Para nosotros, o para el banco? Ese, ese es el dilema.
Asociación de Consumidores
Red de Ahorradores e Inversores
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